Cuba actualidad, Lawton, La Habana, (PD) El gobierno cubano aceptó la presencia de un relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) sobre la tortura. Aunque bueno, no basta. No se trata solo de los que han muerto a manos del Gobierno cubano y de los que se documentan solo 202 casos. También cuentan o deben contar, aquellos a quienes no han dejado y no dejan vivir.
El expediente de violación de derechos humanos acumulado por las autoridades cubanas, es impresionante. Tanto que se hace necesaria la presencia permanente de un relator que se ocupe de forma integral del tema derechos humanos en su conjunto y por supuesto, in situ.
En Cuba, tanto la constitución, como los códigos y las legislaciones vigentes, consagran violaciones flagrantes al derecho de los cubanos. Son muchos los factores conjugados contra el pueblo de Cuba. El gobierno de la familia Castro logró imponer a la comunidad internacional la aceptación de su derecho a privar de acceso libre a Internet en este siglo XXI, al pueblo de la Isla. También cuentan con el logro discutible de imponer a esta misma comunidad internacional, el también discutible derecho a privar al pueblo de la Isla de acceso a las nuevas tecnologías de la información.
Entre el amplio catálogo de violaciones a los derechos ciudadanos impuestas por el régimen militar cubano, ocupan lugar destacado las impuestas por este gobierno al derecho a entrar y salir libremente del país. Las discriminaciones políticas que pesan sobre todos los cubanos y las violaciones a los derechos a la libre expresión, asociación y a la libertad de prensa, debían al menos escandalizar a las naciones libres y democráticas que parecen avenirse con esta situación.
Aunque el Comité sobre la Tortura manifestó en su informe preocupación por las continuas denuncias de detenciones arbitrarias por breves periodos en Cuba. Estas continúan contra opositores, disidentes, periodistas independientes y el resto de los actores de la sociedad civil contestataria cubana. Increíblemente, el gobierno cubano ha negado que se haya producido aumentos de este tipo de arrestos sin orden judicial.
Sería interesante que el gobierno cubano demostrara que no tiene miedo a someterse a un control por parte de
organismos de regulación internacionales. La norma actual en la práctica de la represión política ciudadana consiste en detener a una persona por menos de 24 ó 48 horas, para luego liberarla, sin que haya habido ningún control judicial, ni tan siquiera de la Fiscalía. Esto es acoso político rápido sin más paliativos.
Esto de las detenciones breves se ha generalizado y es el procedimiento de moda últimamente. Una práctica ininterrumpida, continua y permanente en Cuba, es la discriminación que práctica el gobierno de la Isla por motivos políticos. Así, la presencia de un relator que se ocupe de forma integral del tema derechos humanos es imprescindible. El resto de los representantes de Naciones Unidas en Cuba, no ha hecho ni hace su trabajo de forma adecuada ni honesta.
Habría que preguntar al representante permanente de UNESCO en Cuba que significa verdaderamente el lema y la práctica de aquello de "la universidad es para los revolucionarios". También sería conveniente que el representante de la Organización Mundial de la Salud (OMS), explicara algo sobre los centros asistenciales para extranjeros en la Isla y las diferencias entre estos y los que atienden al pueblo de a pie.
Otro punto son las nunca inspeccionadas cárceles cubanas y su carácter dantesco y medieval. Los juicios y las ejecuciones sumarias realizadas "como escarmiento y medidas ejemplarizantes", no deben ser pasadas por alto. Debe tenerse en cuenta que, pueden ocurrir cada vez que el régimen militar se sienta amenazado y decida recurrir a este bárbaro procedimiento.
La falta de garantías procesales y la falta de un ejercicio libre del derecho, colocan desde siempre al ciudadano en una indefensión patética frente al régimen militar. No hay defensa frente a los tribunales pagados por el Partido comunista y sus jueces dormidos.
En Cuba es más que necesaria, imprescindible la supervisión internacional en el tema derechos humanos. Esta supervisión debe existir tanto dentro de las prisiones, como fuera de ellas. Un relator residente sobre el tema derechos humanos es necesario en Cuba, pero además, que haga su trabajo.
Foto: Sede de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza.(Wikipedia)
Para Cuba actualidad:
Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
