Primavera Digital
Se dice que el hombre recorre con más facilidad y más velocidad la distancia entre la tierra y la luna, u otro planeta de nuestro sistema solar, que la distancia en milímetros de cráneo necesarios para que una idea diferente sea aceptada y reconocida como propia. Así somos. La segunda tarea más difícil podría ser vencer adentro nuestra importancia personal.

La iglesia católica ha decepcionado a los que de ella esperaron lo que no estaba en disposición de dar. Pero quizás a pesar de todo esto, tenga otra oportunidad. Como todo error humano, el eventual error de la iglesia podría singularizarse. Sería el error de un humano que se equivocó y en ese caso, ese u otro humano estarán en condiciones de rectificar. Si un sacerdote bendijo a las armas españolas en contra de la independencia, otro bendijo la bandera que flotó orgullosa en El Morro habanero en 1902.

La iglesia, desde un origen divino que unos aceptan y otros no, es la institución de los hombres. Si hubo un Papa Borgia, también hubo Juan Pablo II y ha sobrevivido dos milenios a partir de la combinación armónica entre las iniciativas de sus malas y sus buenas personas.

Damas de Blanco ha emprendido un camino que difícilmente podrá ser obviado por la jerarquía católica de la Isla. En una afirmación que para muchos resulta incomprensible, abrió una puerta para la acción de los buenos, que los malos no serán capaces de cerrar.

La sabiduría popular consagra un lugar muy especial para las mujeres. Martí dejó escrito que eran el lado bello de la humanidad y ciertamente es una gigantesca responsabilidad ser la madre de los hombres. Las mujeres que han estado al frente de los destinos políticos de algún país, dejaron una impronta que los hombres de su tiempo no consiguieron. Golda Meir, Indira Gandhi y Margaret Thatcher gobernaron en momentos especialmente difíciles. Cuando lo hicieron, muchos analistas creyeron ver en sus acciones políticas el toque femenino de una madre al cuidado de una gran familia. En esos casos, fue la familia-país.

Quizás estemos desde otra escala frente a un eventual descalabro mayor de la más añeja dictadura. Puede ser que la tenacidad y el amor que despliega Damas de Blanco en la hoy incomprensible posición de amor en que se afirma la líder y portavoz de este grupo feminista, Berta Soler, rompa la alianza entre la pujante iglesia milenaria y la declinante dictadura verdeolivo. Errar es humano y rectificar de sabios. Quizás la iglesia cubana alcance la correspondencia exacta y la imparcialidad absoluta entre el error humano y la necesaria, sabia rectificación. Quién sabe.

Para Cuba actualidad: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
Twitter icon

Twitts Primavera Digital

Loading..
Banner

Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner