Odelín Alfonso Torna
Cuba actualidad, Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Tal vez los cubanos estemos incubando la nomofobia, depresión que afecta a los habitantes de Estados Unidos y los países europeos. Se traduce, entre otras cosas, en una obsesión por consultar mensajes, créditos u otras banalidades de la telefonía móvil, además de la angustia por estar fuera del área de cobertura.nomofobia

El tema de la nomofobia apareció en el diario Juventud Rebelde, el pasado 12 de junio, en la sección "Informática y Nuevas Tecnologías", a cargo del periodista Amaury E. del Valle.

Un estudio practicado en el Reino Unido arrojó "que el 58% de los hombres y el 48% de las mujeres sufre de la fobia, y un 9% adicional se siente estresado cuando sus móviles están apagados".

Confieso que me desayuné con este tipo de fobia, la nomofobia, del término inglés "mobile phobia" (estar sin celular). Sin dudas, una depresión más para el cuadro clínico de los cubanos. Considero que deberíamos adoptar o incluir la variante cubana "saldofobia", por el aquello de ahorrar o estar casi todo el tiempo con el móvil encima, pero sin saldo, como resultado de tener el servicio más caro del mundo y uno de los más deficientes.

Erraría al decir que -contrario a los europeos y norteamericanos- somos dependientes de la telefonía celular o del aparato en sí; más bien orbitamos en un consumismo especulativo sin precedentes. Es decir, la compra y venta de móviles para "mejorar" se ha convertido en una adicción para los cubanos, aunque no siempre ganar aplicaciones en el teléfono esté en franca convergencia con las disponibilidades de red.

Cuba tiene uno de los sistemas de telefonía móvil más obsoletos del mundo, ausente del mercado competitivo, sin acceso a Internet y con una infraestructura estancada, a pesar de la solvencia de la estatal ETECSA, Empresa de Telecomunicaciones administrada por el conglomerado militar GEDESA.

Considero, sin temor a equivocarme, que técnicamente simultaneamos la tecnología GSM (Global Sistem Móvil) con 1G ó 2G.

Mientras ese por ciento de nomofóbicos europeos y norteamericanos hace por desprenderse gradualmente de sus celulares, los cubanos no escatimamos en solicitar y mantener el servicio a como dé lugar.

¿Sobre qué parámetros se pudiera medir la nomofobia en Cuba? ¿De qué sirve tener teléfonos con tecnología 2G, 3G ó 4G, si la red en poder de ETECSA no ofrece, o no quiere ofrecer, el paquete tecnológico debido, solamente SMS y MMS? Incluso, la mensajería MMS (mensajería con foto y video incluido) no está disponible para marcas como Blackberry, Motorola, Sony Ericson, Iphone, HTC, SIEMENS y ALCATEL, por sólo citar algunos.

Según Amaury E. del Valle, el síndrome "suele estar acompañado de malestar general, hipervigilancia e inquietud, y se manifiesta visiblemente por actitudes repetitivas, como comprobación constante de la recepción de mensajes y visitas a las aplicaciones de redes sociales."

De momento no hay que preocuparse por esta sintomatología. Al menos con las "visitas" a las redes sociales, queda excluido el contagio. En cuanto a la hipervigilancia e inquietud, será por consultar el saldo.

En fin, hacer una llamada de un par de minutos por celular en Cuba equivale a una libra de arroz, cuatro huevos o medio paquete de café mezclado con chícharos. Saldofobia, diría, como para estresarse gratis.
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Artículo en Juventud Rebelde
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