Política

¿58 años de exclusión y aun proclaman que Cuba, es nuestra? II

Cerro, La Habana, Rogelio Travieso, (PD) Como las navidades, el Día de los Reyes Magos fue abolido también por el régimen castrista, argumentando que eran rezagos del capitalismo y la sociedad de consumo. Recordaban constantemente que antes de la revolución, no todos los niños podían recibir juguetes ese día.

Así, los niños cubanos se vieron obligados a perder la ilusión de los Reyes Magos.

En la actualidad, las integrantes del Movimiento Damas de Blanco se empeñan en mantener la celebración de ese día. Pero de manera abusiva, la Seguridad del Estado, la Policía Nacional Revolucionaria y sus colaboradores de las Brigadas de Respuesta Rápidas les confiscan los juguetes para que no puedan repartirlos a los niños.

El sistema nacional de educación somete a los niños cubanos a un constante adoctrinamiento y los obliga a repetir lemas y consignas.

El artículo 62 de la Constitución cubana expresa: “Ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo establecido en la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y fines del Estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”.

La infracción de este principio es punible. Imposiciones como estas son parecidas a las que ocurrían en los países de Europa Oriental bajo el socialismo real.

Estos sistemas no fueron el resultado de la sociedad ideal de Platón y Moro, costaron más de 80 millones de vidas.

Ninguno de los antiguos países socialistas de Europa del Este ha regresado a la mal llamada dictadura del proletariado.

Los cubanos, antes de 1959, eran muy rebeldes y no acostumbraban a resignarse a los dictámenes de los malos gobiernos.

Lo que en estos 58 años ha sucedido es que el sistema mantiene una excluyente y férrea Constitución, que niega los derechos fundamentales.

En Cuba impera el temor a la represión. Eso genera abusos, marginalidad, desamparo. Quienes se oponen al gobierno, quedan sin empleo o jubilación, y sus hijos no pueden estudiar en la universidad. En casos específicos, los opositores no pueden contar con una asistencia médica segura.

Como muestra de la exclusión a los nacionales, el 9 de diciembre de 2016 fue aprobada una Resolución del Ministerio del Trabajo y Seguridad Social que autoriza a las empresas enclavadas en la Zona de Desarrollo Mariel a contratar directamente a personal extranjero no residente en el país. Para los nacionales los contratos son obligatoriamente a través de las bolsas de empleo del gobierno.

¿No es real el apartheid a los cubanos? ¿Son o no discriminados los trabajadores cubanos?

Los cubanos no pueden acumular riquezas ni propiedades.

Son mitos la salud pública y la educación. ¿El sistema regala algo al pueblo? Los recursos empleados en la salud pública y la educación proceden de los bolsillos de los trabajadores cubanos.

Luego de la Ofensiva Revolucionaria de marzo de 1968, el Estado cubano se convirtió completamente en un estado totalitario. Como resultado, en febrero de 1976, estaba asegurado el éxito para aprobar una Constitución excluyente. En 1992 fue reformada esa constitución y de nuevo en 2002, para de manera aberrante, declarar irrevocable al socialismo.

Jamás el pueblo ha podido ejercer el derecho soberano de elegir en elecciones competitivas a sus gobernantes. Para decidir, constitucionalmente es dueño el Partido Comunista, según el artículo 5 de la constitución.

La Constitución cubana no permite la propiedad privada sobre los medios de producción fundamentales. No obstante, ahora se pretende salvar este socialismo casi muerto por un capitalismo que según socialistas trasnochados con aspiraciones comunistas, aseguraban no tenía futuro.

En Cuba hay penurias, falta de libertad, no hay elecciones libres, ni sociedad civil independiente ni libertad de prensa. Los salarios son inferiores a los de antes de 1959 con una vida mucho más cara y una libreta de racionamiento que en marzo cumplirá 55 años.

Cuba no resiste más Evitemos que nuestros hijos y familiares continúen marchándose. Hay que enrumbar el camino. Sin exclusión en la Constitución y las leyes, hay que lograr entre todos un proyecto de nación.

Es falso proclamar que Cuba es nuestra. Estos 58 años son irrecuperables. Pero, al menos, salvemos las ilusiones y el porvenir de los que vienen detrás.
rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba

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