Cultura, Música

Al Jarreau, no hay partida definitiva para un clásico

Centro Habana, La Habana, Aimée Cabrera, (PD) Hace unos días, bien temprano en la mañana, mientras bebía una taza de café, escuché la noticia del fallecimiento de Al Jarreau. De inmediato, llamé a un amigo que admiraba a este clásico del jazz y me obsequió muchos de sus discos, los que tengo el placer de mantener en mi colección de los grandes.

De su familia, Al Jarreau aprendió, desde temprana edad, no solo a amar a Dios sino a alabarlo, con un registro vocal que deleitaba a quienes lo escuchaban. Su timbre de voz daría mucho de qué hablar, e hizo que lo conocieran desde su juventud como “La Voz” o “El Ruiseñor”.

Sus estudios de psicología y rehabilitación vocacional quizás le permitieron ese carisma sin igual con el público que asistía a sus conciertos. Su proyección escénica era como sol radiante, cuando cantaba con sus invitados o complacía al auditorio con temas inolvidables como Moolight, The Masquerade Is Over, Sophisticated Lady, My Favorite Things o “Wait For The Magic”, entre otras de su repertorio de lujo.

Al Jarreau tuvo el privilegio de ser nominado y obtener premios en diversos géneros, no solo en el Jazz, sino en Pop y en Rhythm and Blues.

No ha partido: él sigue presente en tantos cantantes que se nutren de su talento. Sus temas prevalecerán y los supersticiosos no temerán más a la luna, plena de luz, con su bella sonrisa.
aimeecabrera825.@gmail.com, Aimée Cabrera

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