Economía

Algunas propuestas sobre economía

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) El Muro de Berlín, terrible símbolo de lo que hacemos los humanos por política, va para tres décadas de desaparecido y ya hay de por medio toda una generación que no lo vio erecto mientras la otra mayoría prefiere olvidarlo. Pregúntenle a los alemanes, quienes viven hoy nuevamente en la nación más poderosa de Europa.

En el planeta en la actualidad solo existen dos sistemas sociopolíticos predominantes: el Capitalismo y el Socialismo. A los cubanos nos tocó la parte más mala del segundo, eso que Marx llamó la época de transición, pero que no acaba de acabar. Algunos expertos alegan buenamente que tan solo toma los primeros cien años. Pero el socialismo no ha llegado a ese tiempo en el poder en ninguna parte, aunque oportunidades ha tenido para probarse.

Los líderes cubanos, con más de 58 años en el poder, no han mostrado más que ineficiencia. Fidel Castro malgastó una fortuna sin dejar huellas en su propio país, es decir, huellas beneficiosas, pues el desastre es tan evidente que no se puede enmascarar a pesar de todo el empeño que ponen en ello los medios informativos propiedad del gobierno, o sea, todos.

Vemos como una economía centralizada realmente nada controla. Eso de que los medios de producción son del pueblo es una falacia pues nadie se siente dueño ni propietario de algo por lo que no puede decidir. El estímulo de la propiedad sobre los medios es tan serio como el incentivo sobre la ganancia real y efectiva, o la presión de que si no hacemos bien nuestra tarea perdemos el empleo.

Un solo ejemplo. Los carros de chapa roja (de piquera, propiedad empresarial) son los que menos duran en las calles pues se destruyen en meses y después sirven de almacén de piezas de repuesto a los sobrevivientes. Los de matrícula amarilla (privados) duran varias décadas. Los primeros son de nadie, a nadie les importa. Los segundos sí, tienen que durar porque no hay otros. Ya los colores de las matrículas se cambiaron a únicamente blanco, pero es lo mismo. Eso de la pertenencia es tan etéreo y fantasmal que realmente no nos llega. Está demostrado.

En Cuba los estímulos debido a cualquier hazaña son un diplomita y una palmadita en el hombro. ¿Por qué no un buen cheque o una semana en un hotel cinco estrellas en Varadero con toda la familia?

En Cuba tenemos cientos de hoteles de primera a donde los nacionales no podemos ir. No alcanzamos a pagar debido a nuestro extremadamente bajo poder adquisitivo.

Hasta no hace mucho teníamos que portar un pasaporte extranjero para siquiera acercarnos a un hotel. El pasaporte cubano no servía.

Ese es el real sentido de propiedad que nos muestra el socialismo. Hoy les voy a enumerar algunas ideas que a lo mejor sirven para Cuba con la intención de estimular la economía y generar libertad y el empoderamiento del cubano.
Lo primero que tenemos que hacer es otra revolución, o más bien una des-revolución que por lo menos nos retorne donde comenzábamos a estar en los cincuenta del siglo anterior.

En los finales de los años cincuenta había una vaca por ciudadano. Exportábamos carne vacuna en un volumen tan grande que nos colocábamos solo detrás de Argentina, Uruguay y Brasil en todo el continente.

Necesitaríamos hacer elecciones generales totalmente libres, secretas y directas, para elegir al presidente. Se tiene que admitir el pluripartidismo. Los medios informativos pueden y necesitan también ser privados. Es verdad que antes teníamos problemas, pero ahora son peores.

Yo eliminaría un poco de burócratas del muy ineficiente aparato estatal y les ordenaría transformarse en cuentapropistas. Desmantelaría el Ministerio de Cultura y probablemente algunos otros para comenzar.
El Estado solo se ocuparía de gobernar, nada de meterse en la economía nacional y en la existencia de los ciudadanos.

Eliminaría a las FAR y al Ministerio del Interior, dejando solo un cuerpo de policía bien entrenado. Son varias ya las naciones que no tienen ejército: Costa Rica, Panamá, Suiza. Los grandes e improductivos presupuestos monetarios militares pasarían a engrosar los gastos públicos.

Instalaría dentro de la isla un neoliberalismo a ultranza para que los cubanos comencemos a aprender a trabajar, a ser eficientes. Si hemos tenido por seis décadas la oportunidad de ser rentables bajo un laxo (solo en términos económicos) sistema socialista laborando por nosotros, para nosotros y no nos ha importado, es tiempo de cambiar. Prohibiría hablar del bloqueo, o de los norteamericanos, como excusa para nuestra ineficiencia.

Eliminaría los ministerios de Comercio Interior y Exterior mientras liberalizo las transacciones mercantiles internas e internacionales, para que puedan ser directas.

Absolutamente todas las empresas de la nación, incluyendo las artísticas, las deportivas, etc., tendrían que ser privadas y eficientes. Empresa que no sea rentable, cierra. Se permitiría la competitividad de empresas privadas con las instituciones del Estado en sectores como la educación y la salud.

Se comenzaría a vender, y tal vez a producir, dentro del país todo tipo de vehículos de motor a precios razonables.
La maquinaria agrícola y la producción agropecuaria serían altamente subsidiadas o estimuladas. Se establecería un sistema bancario como en todas las otras naciones del planeta donde se oferten a emprendedores privados reales créditos comerciales y préstamos, etc. No se estigmatizaría ni limitaría al capital privado local o extranjero.

Se incentivaría el surgimiento de empresas inmobiliarias y desarrolladoras de infraestructura de todo tipo, así como de aseguradoras.

Desaparecería o reformaría a la ONAT y su desalentador sistema de impuestos, gravámenes, etc. Se construiría para el país una verdadera autopista de Este a Oeste y paralelo a esta un ferrocarril de alta velocidad con todas las exigencias modernas para la carga y los pasajeros.

Derogaría cuantas leyes, decretos, reglamentos, órdenes, etc., se opongan al desarrollo espontáneo y potenciado de la sociedad. Se eliminarían todas las trabas a la inversión extranjera que no resulte onerosa.

Se buscaría con afán y registraría o patentaría, con lo que esto conlleva, todo lo que sea adelanto tecnológico o novedosas tecnologías. Se incentivaría la introducción y generalización de las constantemente renovadas tecnologías de la comunicación y de empleo de energías renovables.

En resumen, haría exactamente lo mismo que están haciendo los ¿socialistas? chinos en la actualidad, aparentemente mejorado después del último Congreso del Partido Comunista. Aunque en realidad iría un poquito más allá con eso del partido único y del color rojo por todos lados que los nazis y los Khmer Rojos también utilizaron profusamente.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*