Sociedad

Ancianos impedidos sin ayuda gubernamental

Manzanillo, Granma, Tania de la Torre, (PD) Por falta de recursos económicos, algunas familias manzanilleras no han podido comprar los materiales de la construcción para el arreglo de sus viviendas y se les han derrumbado. En su vejez, pese a haber trabajado toda su vida, se ha multiplicado su miseria. Y es que al gobierno los pobres solo le interesan para utilizarlos y para aparentar los “logros de la revolución”.

Manuela Rodríguez Arias, de 61 años, vecina de la calle Martí No.409 entre Cocal y 12 de agosto, en Manzanillo, provincia Granma, es ciega de nacimiento y está diagnosticada con hipertensión arterial.

Estuvo inscrita en la Asociación Nacional de Ciegos y Débiles Visuales (ANCI), pero la falta de ropa y zapatos le impedía participar de las actividades que la organización desplegaba y por lo tanto, le dieron baja.

Afirma que la institución nunca se preocupó por ayudarla.

Manuela tiene una pensión de 200 pesos (unos 8 cuc). Todo se le va -y no le alcanza- en alimentos y medicinas.

Su esposo, Alejandro Alba Macías, de 73 años, padece de artrosis generalizada. En la actualidad es impedido físico y tiene que valerse de un bastón.

Se encontraba en la plantilla de la Asociación de Limitados Físicos y Motores (ACLIFIM). Durante el tiempo que pudo participar en las reuniones de esta organización, le entregaron un triciclo, pues su enfermedad le impide caminar. La falta de gomas, llantas y ruedas metálicas lo obligó a guardarlo y nunca más funcionó.

Alejandro abandonó la ACLIFIM. Nunca lo visitaron para ofrecerle piezas para su triciclo o materiales para el arreglo de su vivienda.

Alejandro y Manuela tienen dos hijos que no pueden ayudarlos a reparar la casa porque no les alcanzan sus salarios para mantener a sus familias y han visto el derrumbe de su hogar y como sus padres pasan una vejez triste y enfermos, sin poderse valer por sí mismos.

La delegada de la Circunscripción No.35, ha visitado, acompañada de una trabajadora social, a los dos ancianos. Les han hecho preguntas, les han llenado planillas, les han prometido lo que nunca les han entregado.

Hicieron solicitud de un subsidio, pero no se lo aprobaron.

Manuela y su esposo refieren que en el municipio existen locales que llevan varios años cerrados, pero el gobierno no se los entrega a las personas que los necesitan. Sin embargo, cuando se enteran que son ocupados por alguna familia que no tiene donde vivir, entonces aparece la policía y la Dirección de Vivienda y los desaloja. Prefieren mantenerlos cerrados, sin darles ningún uso social, hasta que se van deteriorando y se derrumban.

En nuestro país, muchas personas como estos dos ancianos, viven en la miseria absoluta y no reciben ninguna ayuda gubernamental.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Tania de la Torre; Teléfono: 23574953
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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