Cultura, Literatura

Aventuras del Ciberbandido XII

-¡Conéctalo ahora! ¡Dale! -Le urgió el técnico amigo mientras observaba a un lado u otro del desierto pasillo con muchas puertas cerradas que daban a oficinas ocupadas por dirigentes, secretarias o funcionarios jugando a las cartas o leyendo documentos. Nadie asoma la cabeza de los refrigerados cubículos debido al exagerado calor tropical.

La pequeña puerta que tiene enfrente es transparente en su parte superior. A través del cristal se lee: Prohibido el acceso. Allí se encuentran los servidores auxiliares de la Cimex. Esta es una residencia al estilo de los años cuarenta habilitada como oficinas, puesto de mando, etc. Estamos en la calle 6 entre Primera y Tercera, en Miramar. Es este un servidor pequeño de la Intrarred local de la mayor corporación cubana, lo que es igual a decir la mayor o una de las más grandes empresas de la Isla, con una nómina de más de cincuenta mil empleados en total. También es una de las más exitosas en lo económico y tecnológico. Debido a esto poseen los equipos electrónicos más avanzados del país junto a Etecsa y Ecasa.

Este pequeño servidor conecta con otros mucho mayores localizados dentro del edificio Sierra Maestra, y estos, a su vez, con mayores y más veloces equipos de los que proveen ahora Internet para todo el país, estos últimos ubicados en una antigua central telefónica matriz en 16 entre 33 y 36, en Miramar.

James Bond mira a ambos lados. No se ve a nadie. Entra al pequeño cuarto muy refrigerado y conecta una memoria flash de ocho gigabytes en uno de los puertos USB de la enorme máquina.

El técnico abre un pequeño display de servicio y teclea un código de acceso. Abre el Outlook Express, descarga todo lo que está en la memoria y hace clic en Enviar. Está utilizando un programa tipo Manager para acceder a todos los servidores del país y violar todas las normas de control de accesos a la red establecidas por Segurmática y el MIC.

El ciberorate técnico amigo del Ciberbandido apaga el display, pero deja operando el equipo. Saca la memoria y se la entrega al Ciberbandido.

-¡Vámonos de aquí! -Le dice con tono urgente. Vuelven a cerrar la pequeña puerta con llave. En el pasillo aún no hay nadie.

En la recepción recogen sus pases falsos y le dicen adiós con una sonrisa a la mulata recepcionista.

Donde primero reciben los libros que se han cargado a la Intranet es en las oficinas del edificio construido sobre la loma donde estaba la Ermita de los Catalanes. Allí radica el Consejo de Estado, el Comité Central del Partido Comunista y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros. Alrededor están casi todos los demás ministerios. Estas instituciones que conforman el aparato de Gobierno poseen redes regulares a través de líneas inalámbricas con un ancho de banda desde los 2,4 Gigahertz, 3,4 y 5,7; lo cual las sitúa entre los más avanzados.
La tecnología evoluciona rápidamente y estas bandas de frecuencias no están protegidas totalmente por lo cual es muy fácil hallarle huecos por donde el Ciberbandido va a colocar un virus polimórfico, en este caso no para destruir u obtener información, sino para abrir una puerta para agregarla y hacer imposible destruir o eliminar.

El Ciberbandido está dando en este momento, mientras sale de la residencia de la calle 6 en Miramar, un golpe maestro del cual tardará mucho el gobierno en recuperarse. Doblan caminando tranquilamente la esquina de calle Tercera y se montan en el Ford Thunderbird 57 para desaparecer dejando el eco del rugido característico del motor V8 con sus dos escapes sin mucho silenciador.

Este virus polimórfico de nuevo tipo ha sido creado en el laboratorio personal del Vedado con la genial ayuda de los amigos ciberorates del Ciberbandido, como este técnico que viaja con él en el otro asiento del Ford.

En este caso resulta un virus político, diseñado para subir a la red nacional automáticamente y por ende a la mundial, por primera ocasión, varios libros con una carga demoledora de informaciones confidenciales y regulares, las cuales van a dejar literalmente en cueros al gobierno sin justificaciones, tergiversaciones, manipulaciones y mentiras con las cuales funciona ya por cincuenta años, adormeciendo a las mentes de los nacionales. No importa el poder tecnológico que empleen, no les va a ser fácil descifrar este nuevo programa pirata o al menos les llevará mucho tiempo.

El Club de Cíberorates liderado por el Cíberbandido ha logrado un golpe maestro, violando y violentando todas las normas de acceso a la red, esta vez con el noble fin de generar información verdadera y no para destruirla.

Este virus polimórfico de nuevo tipo llamado Libertad ya está en acción.
(Continuará)
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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