Cultura, Literatura

Aventuras del Ciberbandido XVIII

James Bond camina por las calles del Vedado. Ha escuchado en Radio Martí que se va a celebrar en la casa de Yoani Sánchez un encuentro de blogueros y él desea asistir, aunque realmente no posee ningún blog en la red.

Esta muchacha se ha ganado el respeto de muchos por su novedosa forma de subir sus artículos a la red, a pesar de las acciones del Gobierno para detener su trabajo.

Hubo un momento cuando el Ciberbandido pensó captarla para que trabajara en su club, pero ya se había hecho demasiado notoria y no podía ser.

James no sabe dónde se va a efectuar la reunión pues la Radio Martí no lo ha dicho, pero él conoce que Yoani vive en el barrio. Por eso está caminando lentamente por cualquiera de las calles de esta zona centro norte de la Ciudad.

-¿Tu sabes dónde vive Yoani? -Le pregunta a un joven parado en una esquina. Este se encoge de hombros y mira a James Bond como si este estuviera loco.

James Bond continúa navegando a la deriva por las aceras a medio destruir de este lugar otrora de lujo, ahora en franca decadencia con gran parte de los edificios abandonados o semidestruidos.

-¿Tú sabes dónde vive Yoani? -Volvió a preguntar, esta vez a un anciano vendedor callejero de maní y obtuvo la misma respuesta.

Siempre se le quedaban mirando como si nunca hubiesen escuchado ese nombre. Es que en realidad pocos cubanos han escuchado sobre ella. Hay que ser cuando menos un seguidor pasivo de la disidencia y haber escuchado más de un par de veces a Radio Martí para enterarse de que esta es una muchacha joven y muy inteligente que escribe para Internet. Es una periodista independiente, pero diferente a Lidiel, pues ella no llama por teléfono para reportar informaciones silenciadas por el Gobierno, sino que redacta a diario artículos periodísticos muy elegantes y bien confeccionados. Tiene la ayuda directa de su esposo, un periodista profesional formado por la Universidad habanera, persona quien de alguna forma despertó del letargo comunista que nos mantiene a todos idiotizados, y se puso a tratar de pasar artículos de dudosa corrección ideológica en las páginas del diario oficial de la Unión de Jóvenes Comunistas, Juventud Rebelde, y fue expulsado.

No le quedó más remedio que irse para su domicilio y rumiar su descontento.

Yoani había acabado de llegar de Holanda a donde había ido en viaje de trabajo, y afortunadamente pudo traer algunas muy pocas cosas, como una laptop de última generación marcha Toshiba, modelo Satellite, con doble procesador y un modem incorporado para conexiones inalámbricas. También le dieron a elegir entre su empleo con posibilidad de viajar de cuando en cuando o su marido. Como estaba enamorada, se quedó con su marido. Otros muchos se hubieran quedado con su trabajo debido a la enorme diferencia que significa esta elección.

Yoani decidió utilizar sus conocimientos adquiridos en Holanda relacionados con las nuevas técnicas informáticas y se creó un blog. Sí, un blog. Si usted no sabe lo que es esto, no lo busque en un diccionario porque no está. Y si estás leyendo esto en una computadora ¿cómo carajo es que puedes no saber? Un Blog es un lugar, un sitio en la Internet donde uno almacena lo que escribe y donde los lectores pueden tener derecho y posibilidades para criticar y colocar allí sus odios y sus amores.

Yoani nombró su Blog Generación Y. ¿Pero cómo es posible que el Gobierno permita a una muchacha escribir y colocar lo escrito en la Internet? ¿Quién le ha dado una línea de acceso o quien le está alquilando tiempo en la red? Hay que pararla.

Nada de esto. En Cuba absolutamente todos los accesos a Internet hasta hace poco se establecían a través de líneas telefónicas regulares generalmente controladas por el Gobierno y este solo las entrega a personas de su total confianza, a quienes advierte que su cuenta puede ser cancelada de inmediato si son encontrados accediendo a sitios no autorizados, de pornografía, o de política no bondadosa con el Sistema.

Uno de los peores servidores es el de Infomed. Muchos de sus afiliados, y hasta administradores de páginas Web no se atreven a jamás violar los rígidos códigos del Gobierno, pues conocen que al otro día ya no tendrían acceso.

Yoani sabía que el Gobierno nunca le permitiría subir a la red sus artículos, pero ella también conocía otro camino que, como ya hemos visto, comenzaba a escapar de las manos a las autoridades de esta nación-cárcel.

A partir del año 2007 algunos hoteles cinco estrellas localizados en los principales polos turísticos comenzaron a ofrecer este servicio gratuito para sus huéspedes, como el uso del WiFi o conexión inalámbrica con un ancho de banda de 2.4 GHz, inicialmente solo en el área del lobby. Este servicio se ha ido extendiendo paulatinamente en la medida que los clientes lo reclaman, pues en Cuba siempre estamos atrasados -ex profeso- con relación al resto del mundo. Por ejemplo, toda la enorme ciudad de Beijín para el año 2008 estaba cubierta completamente con el servicio de WiFi o banda ancha. En los Estados Unidos, a partir de febrero del 2009 existe un apagón analógico por ley y todas las radio y tele emisoras son digitales. Y en nuestro país apenas comienza la telefonía celular y hacen sus tímidas apariciones los televisores de pantalla plana de alta definición a precios tres veces más elevados que en el extranjero.

Los cubanos a partir de mayo del 2008 pudimos alojarnos en nuestros hoteles y por ser huéspedes podemos hacer uso de los servicios generales ofrecidos a los clientes. Entonces, inesperadamente, la situación se relajó y podemos ahora comprar libremente tarjetas de navegación y utilizarlas en los lugares como estos hoteles donde se han instalado máquinas con acceso más o menos irrestricto a Internet. Lo de irrestricto no es porque el Gobierno se haya tornado más laxo, sino que no tiene formas efectivas de control para esta red de banda ancha. No existe, y es un servicio que ya no puede negar sin parecer demasiado troglodita.

Yoani se roba el dinero a sí misma, deja de alimentarse o comprarse ropa y dedica de vez en vez seis pesos convertibles para adquirir una tarjeta de navegación en Internet por una hora. Esto para ella es suficiente. Así sube a su Blog Generación Y sus artículos que no son más que bellas y bien confeccionadas crónicas de la vida cotidiana de los cubanos y su miseria, de cómo se vive dentro de una asfixiante dictadura, de la gran cantidad de errores y atrocidades que se cometen a diario, etc. El Gobierno no la puede parar. Tendrían que encarcelarla y aislarla, pero ya Yoani se ha hecho famosa. El Gobierno la ha hecho famosa con su corta visión, sin demeritar sus valores intrínsecos reales (los de Yoani).

La muchacha ganó también un premio internacional, el Premio Ortega y Gasset otorgado a la excelencia periodística en la variante digital. Las autoridades cubanas no le permitieron ir a recibir su galardón en España. Si hasta ese momento era una casi desconocida, esto la lanzó al estrellato mundial cuando apareció en todas las primeras planas del planeta: “Joven cubana impedida por el Gobierno de asistir a recibir premio internacional por disidente”, se leía en todas partes. A partir de entonces, Generación Y, dentro de nuestro país y en el mundo, comenzó a ser visitada en la Web. Después llegaron otros premios en fila que pasarían de diez debido a su valor y calidad literaria.

-¿Tú sabes dónde vive Yoani Sánchez?- Esta vez el pobre diablo observó a James Bond con curiosidad y después de unos minutos de titubeo intentado descubrir tonos escondidos, señaló con el dedo, sin expresar palabras, hacia la otra cuadra más adelante al doblar a la derecha.

¡Ya! ¡Allí es! Parece obvio si se tiene en cuenta la cantidad de policías y agentes de la Seguridad vestidos de civil que pululan por todo el lugar. Por supuesto que esto es lo primero que tenía que haber buscado.

James Bond continúa caminando y al pasar por frente a un centro de trabajo, algunos oficiales armaban e instruían a una de las Brigadas de Respuesta Rápida, seguramente para ir a importunar en casa de Yoani. Pudo ver cómo uno de los organizadores señalaba con un palo hacia lo alto de uno de los edificios a mediados de cuadra. Ese debe ser. Afortunadamente la altura impide que los matones organicen un rally para gritar consignas comunistas y groserías a quienes deben estar reunidos en el apartamento de Yoani.

Es el primer encuentro de blogueros en nuestro país. Ella intenta organizar un club de escritores para Internet, así como poseedores de blogs con pensamientos políticos afines a los suyos. En el encuentro se escucharían ideas, propuestas y soluciones para ponerlas en uso. No existen restricciones ideológicas o intelectuales de ningún tipo. Los matones en buena ley podrían haberse unido al diálogo e incluso haber sido mayoría, pero les faltó neuronas. Desaprovecharon la oportunidad y se portaron como cromañones frustrados.

James Bond se acerca a uno de los agentes que ve parado en la esquina. Le habla:-Ven acá, mi amigo. ¿Allí es donde vive esa disidente a quien se le va a hacer un mitin de repudio?

El militar de civil le observa curioso. Este debe ser otro de los miembros del Partido que han sido convocados para la tángana.

-Sí. Allí es pero estamos teniendo dificultades por la altura del lugar y que el edificio tiene acceso controlado -Responde.

-¡No jodas! -Expresa James Bond. Y camina tranquilamente hacia la puerta el edificio de catorce plantas. Acciona el intercomunicador que dice Yoani.

-¿Sí? -Se escucha en la pequeña bocina.

-Tú no me conoces, Yoani, pero es otro participante que desea unirse a la reunión.

Por respuesta se escucha el zumbido fuerte del mecanismo que libera el cierre de la puerta de acceso al edificio. James Bond penetra. En el ascensor marca el piso 13. El pent-house está en el catorce, pero cuando construyeron el edificio no alcanzaban los ascensores hasta tal altura. El elevador abre directamente el piso bajo del departamento. James Bond sube los escalones de tres en tres.

De repente allí está ella, pequeña, aparentemente frágil y amable. Tiene un lápiz y una agenda en sus manos. Detrás, en un corto pasillo con una inmejorable vista de la ciudad, se aprecian unas veinte personas de todos los colores y edades quienes se han quedado estáticos y silenciosos por unos segundos a la espera de que Juan hable.

-Y tú. ¿Cómo se llama tu blog? -Yoanis pegunta sin ceremonias.

Juan mira a todos. Nadie tiene una cámara en sus manos. Quien saque una se delatará como agente de la Seguridad del Estado.

-¡Yo soy el Ciberbandido!

A Yoanis se le agrandan los ojos. El silencio se hace total en la sala. Ella le hala un poco y deja que se cierre la puerta del ascensor. De repente, la sala se pone en movimiento y todos quieren saludarlo, creando una rara cacofonía. Todos le conocen. James Bond se percata de que es muy conocido dentro de la Isla. Es el hombre más buscado de la ciudad, quien ya mantiene por varios meses a las autoridades en jaque, nerviosas.

Al final del pasillo, enmarcado por la puerta del apartamento abierto está un hombre de mediana edad. Es Reinaldo Escobar, esposo de la bloguera.

-Señores, ya va a comenzar la fiesta. Entren por favor. -Dice bromista.

Yoani se adelanta y va a colocarse al frente de todos.

-Bueno. Vamos a comenzar el encuentro ahora con la inesperada y bienvenida presencia del Ciberbandido de quien tanto hemos escuchado últimamente. Que no se le ocurra a nadie sacar una cámara o un teléfono celular. Tenemos que proteger la identidad de este hombre. Venga. Siéntese aquí al lado. -Dijo Yoani señalándole los asientos de los organizadores. -Siéntate ahí. Pero tú si vas a tomar fotos para que mañana nos saques en primera plana. Hoy vas a estar con la presidencia de esta reunión. Te lo has ganado.

Juan fue a sentarse humildemente sobre una silla plástica al frente de la sala. Todos no podían evitar observarle expectantes. No era del otro mundo.

Abajo se reunía una mugre de personas convocadas para gritar consignas ridículas, ofender abiertamente e irse luego dispersando al notar lo fútil del esfuerzo.

Hacía una tarde linda este sábado en La Habana.
(Continuará).
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Martínez, E-Maro

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