Editoriales, Opinión

Castrismo en elecciones y perspectivas a la vista

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) El domingo 26 de noviembre tuvo lugar el simulacro oficial sobre la presunta celebración de elecciones en Cuba. El intento de cambiar la situación política cubana a partir de la participación en el juego electoral oficial es rechazada por gran parte de la oposición pacífica interna. La oposición se divide muy claramente en quienes no creen en el proceso electoral y los que creen que se debe participar en estos simulacros. Lo mejor de todo esto es, que el juego electoral en proceso, ha puesto ante la palestra pública las extorsiones y el juego sucio del régimen en elecciones viciadas por la ilegalidad y permeadas por el actuar gansteril, las presiones y los procedimientos operativos de la policía Seguridad del Estado (DSE) y el resto del tinglado represivo impuesto en Cuba desde 1959.

El castrismo ha creado y aun lo hace, sagas y pandillas que defienden las parcelas de poder y privilegio que han hecho suyas. Eso es lo que vemos hoy día en Cuba y frente a esto, la posición de Europa avergüenza. No hay presión por parte de los países europeos para que haya elecciones libres en Cuba o algún respeto por los derechos y libertades conculcados al pueblo de la Isla por la mafia gobernante. Lo curioso es que el escenario impuesto en la Isla es de sobra conocido en el viejo continente, ya que este ha sido cuna, entre otros aportes, de las más relevantes pesadillas políticas del siglo XX, englobadas en el acápite totalitarismo. Esto es, comunismo, nacismo y fascismo. ¡Ya no lo recuerdan!

Lo que tendría que lograrse es una presión efectiva por parte de los Estados Unidos y Europa, como un frente común, para ayudar a los cubanos. Solos no saldremos del atolladero. Se trata de que ningún pueblo hasta hoy, haya salido solo con su esfuerzo de ningún totalitarismo. Ni rusos, ni alemanes, ni italianos y para hacerlo más comprensible, ni chinos, ni japoneses, vietnamitas ni coreanos.

Hoy día en Cuba, todos los cubanos dentro de Cuba, son presos de la dinastía Castro. No existe libertad para nada, ni para hablar, ni para salir a la calle y gritar. Quienes tienen la obligación de ayudar, son aquellos que creen en la libertad y en los derechos humanos. Esos que tienen las manos libres para ayudar a terminar todo lo impuesto en Cuba por la banda totalitaria verdeolivo.

La izquierda radical y su populismo en América Latina, cuentan con el apoyo de otras mafias, como podría ser y ha sido efectivamente la del narcotráfico. La relación de Fidel Castro con el narcotráfico y la relación de líderes del chavismo venezolano con los carteles del narcotráfico y con otros estados bribones como Irán, está ampliamente demostrada. Este es el entramado que sirve para el apoyo compartido entre unos y otros bribones.

Por citar algún ejemplo, hay tenemos a Robert Mugabe que dimitió como presidente de Zimbabwe, poco después de que el Parlamento comenzara un proceso de destitución para terminar con sus casi cuatro décadas de mandato. El dictador de 93 años se aferró al cargo tras la toma de control del ejército. Rechazó la expulsión del partido gobernante ZANU-PF, que también le exigió que abandonara el poder. Pero sobrevivirá a sus crímenes y morirá en paz y comodidad cuando este momento, felizmente llegue.

En Cuba, aunque la justificación para la existencia del castro fascismo como modelo social definitivamente haya desaparecido, hasta para los propios castristas, estos desean sobrevivir y retener la opulencia en que viven y la riqueza mal habida que detentan. Lo harán, al costo que sea necesario. Las elecciones y las represiones de hoy, las pasadas y las que vendrán, continuarán el marcado de esta pauta abominable.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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