Estampas cubanas, Sociedad

Célebres esquinas de La Habana

Plaza, La Habana, Jorge Luis González, (PD) Tengo una colección de fotografías de La Habana antigua. Muchas de las fotos son de lugares renombrados, que aunque hoy sean diferentes se mantienen tal como eran en la memoria de la población de más edad.

La mayoría de estos sitios ya cambiaron sus características. Otros mantienen algún elemento del pasado, pero en general se identifican por sus nombres originales.

Empezaré con uno de los más cercanos a mi lugar de nacimiento, la Esquina de Tejas. Su denominación se debe a que allí existió, en tiempos de la colonia, una casa con techo de tejas, algo poco común por entonces, lo cual identificó el lugar.

Otra particularidad de este punto, fue que hasta allí llegó el primer tramo de la calle Monte, una de las dos primeras vías de salida hacia el exterior desde las murallas de La Habana antigua.

Este lugar se bifurcó en dos direcciones. Hacia la izquierda se convirtió en Jesús del Monte y en línea recta la Calzada del Cerro, como parte del camino hacia Vuelta Abajo.

A la derecha tenemos la Calzada de Infanta, que se extiende desde aquí hasta la calle 23, La Rampa, uno de los centros públicos más concurridos hoy en día.

Los comercios que rodearon este lugar en tiempos republicanos, desaparecieron, como muchas cosas más.

Estaba el bar-cafetería-panadería La Esquina de Tejas, sitio famoso por sus sándwiches, y al frente el bar Cantabria. En un ángulo, había otro restaurante-cafetería, y en su extremo opuesto, el Cine Valentino.

Contaba en sus alrededores con variados comercios, sastrería, tintorería, ferretería, joyería, el tostadero de café, la valla nacional de gallos, florería, peletería, otra panadería y una bodega con su bar. De todos estos establecimientos quedan en pie, solamente dos de ellos, lo cual da una imagen de la destrucción comparable a la de 20 huracanes consecutivos.

Otra esquina tradicional es la llamada Cuatro Caminos. Muy cercano a ella existió un puente sobre un arroyo que cruzaba el paraje. Allí se origina Belascoaín, y a 50 metros de distancia, la Calzada de Concha, la calle Corrales y la Calzada de Vives.

Rodearon esta zona cuatro cafeterías y restaurantes, el cine Cuatro Caminos y el Mercado Único. De todo esto, queda solo una cafetería y el mercado en remodelación. Los espacios vacios se rellenaron con dos parques y algunos kioscos para vender cerveza y alimentos ligeros.

Hubo una época en que este paraje fue bautizado por el choteo popular como “la esquina del Perú”, en alusión a un terremoto muy grande que asoló ese país y lo dejó en ruinas, que daba referencia a tamaña destrucción.

Allí también se creo una novedad en el servicio gastronómico, el restaurante Los Parados, porque no tenía sillas para sentarse. Se comía de pie en una gran barra. Sus propietarios mudaron el establecimiento tiempo después para la esquina de Neptuno y Concordia, lugar en el cual aún permanece, pero modificado.

Un lugar con una fama muy especial es Prado y Neptuno, pues sirvió de inspiración a Enrique Jorrín y su cha cha cha La Engañadora. A su alrededor se situaron una serie de instituciones que distinguieron el lugar, como los hoteles Inglaterra y Telégrafo, reconstruido en la actualidad.

Otro edificio de esta esquina tuvo en los bajos un restaurante y en la planta alta una academia de baile. En diagonal se encuentra el Parque Central, con la estatua de José Martí que sustituyó a la de la reina de España Isabel II.

Complementan la zona La Manzana de Gómez, convertida recientemente en el hotel Manzana Kempinsky, además de dos edificaciones emblemáticas, el Centro Gallego y el Centro Asturiano.

El Centro Gallego fue en la colonia el teatro Marty, llamado después Gran Teatro de La Habana y ahora Alicia Alonso. Por su parte, el Centro Asturiano tiene como dependencias al Museo de Bellas Artes, con sus salas de arte universal.

Son muchas las esquinas célebres de La Habana que se pueden citar. Basta esta muestra para traer a nuestra imaginación numerosos lugares similares. Así también hacemos historia.
jorgelibrero2012@gmail.com; Jorge Luis González

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