Periodismo, Política

Cese el voluntarismo, en políticos, partidos y gobernantes

El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) El sábado 10 de junio, en el periódico Granma, apareció un trabajo sobre el cambio climático en Cuba firmado por Orfilio Peláez.

En dicho trabajo escribió Peláez: “Mediante la observación de imágenes satelitales globales, un equipo de científicos de la universidad de Columbia, en Nueva York, corroboró como los árboles pueden influir hasta en un 30 % en la variabilidad de las precipitaciones y en la radiación solar que llega a la superficie terrestre, al liberar a través de la fotosíntesis cantidades apreciables de vapor de agua que propician la formación de nubes. Según lo enunciado por los autores del estudio, dicho conocimiento podría contribuir a mejorar la efectividad de las predicciones meteorológicas y climáticas, sobre todo en lo referido a la gestión de cultivos agrícolas, la seguridad alimentaria, el abasto de agua y la ocurrencia de sequías y olas de calor. Lo anterior pone de manifiesto la marcada interrelación existente entre la atmósfera y la vegetación del planeta”.

El pasado mes de abril, en esta misma página, me quejaba de la excavación que al mantener expuestas las aguas albañales, ponía en riesgo la salud de los vecinos, incluidos niños, de la calle Reforma, del reparto Martí, en El Cerro?

Días después de publicada esa queja, descargaron un camión de material de relleno y taparon la mitad del hueco. Debido a que dejaron el trabajo sin terminar, en estos momentos con las lluvias caídas, esta excavación a medio tapar se ha convertido en una furnia contaminante del medio ambiente.

En el periodo comprendido entre 1959 y la década de 1990 fue cuando el voluntarismo actuó de manera más dañina contra el medio ambiente en nuestro país.

¿Se puede olvidar los daños ocasionados en la década del sesenta con la destrucción de arboledas de frutales, bosques de árboles maderables y palmeras por la Brigada Che Guevara?

Día tras días, cuánto daño se ocasiona en La Habana y otras zonas del país, con la basura y desperdicios de todo tipo sin recoger, que asfixia a la población y contamina el medio ambiente.

¿Acaso la realidad deprimente en que se vive no es percibida por las instituciones y los científicos que laboran en favor del medio ambiente?

En las bodegas y mercados donde se distribuye la insuficiente cuota de alimentos apenas existe la higiene. Debido a la falta de refrigeración los alimentos se distribuyen en mal estado de conservación, como es en el caso del incomible picadillo de soja.

La semana pasada, en Primavera Digital # 484 en otro artículo me referí a los incumplimientos en las zafras azucareras desde hace años. Para ese artículo, mis colegas y amigos Juan González Febles y Ana Torricella me facilitaron fotos del Central Hershey que me evocaron mis primeros trece años de vida en el batey de ese central. Recuerdos de una vida mucho más sana, cuando las familias cubanas no habían sido separadas por el exilio y la emigración, y no había necesidad de simulaciones politiqueras ni eras obligado a repetir consignas huecas que no llegaron a parte alguna.

Recuerdo la cantidad de árboles que daban sombra a las treces avenidas del batey y los chalets. Los vecinos y visitantes transitaban por todas las calles bajo un clima fresco que daba gusto.

A los que no crean el daño ocasionado al medio ambiente, que visiten el Central Hershey. Verán si allí y en otros centrales se tuvo en cuenta el daño ambiental que ocasionó la destrucción de la industria azucarera.

En caso que se haga muy difícil llegar a Hershey debido a los problemas del transporte, en su lugar pueden visitar la Calzada de 10 de Octubre y apreciarán como la mierda pulula por aceras y calles, la basura por doquier, los establecimientos y las hacinadas viviendas, casi todo en estado crítico y lamentable.

Si transitan por la calzada del Cerro, verán algo similar. El local del órgano de gobierno municipal lleva años apuntalados. Hay otras instalaciones destruidas y derrumbadas, como si hubiera ocurrido un bombardeo.

Para concluir, quiero referirme a algo de extrema gravedad. Una buena parte del mundo ha quedado decepcionada y personalmente yo también lo estoy por la decisión del presidente Donald Trump de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo de París. Es algo muy grave y desafortunado. Como habitante de este planeta me uno a todos los que discrepan y critican semejante decisión.
rogeliotravieso@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba

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