Sociedad

Cine de lujo hoy en ruinas

Güira de Melena, Artemisa, Jorge Bello, (PD) En épocas pasadas fue uno de los mejores cines del país, en la actualidad se encuentra sumido en ruinas y en una total desolación, sin que se avizore un accionar gubernamental por recuperar dicha instalación que tanto orgullo le diera a este municipio y a sus habitantes. Me refiero al cine teatro “Apolo” de Güira de Melena, en la “experimental” provincia Artemisa.

Según consta en los archivos del Historiador de la Comunidad, a principios del siglo XX se inaugura un teatro en Güira con el nombre de Teatro Apolo, que funcionaba como Vodevil, manifestación artística propia del momento. Sus balcones -a ambos lados de la sala- le recordaban al propietario, uno que existía en Madrid por aquellos entonces. Un detalle arquitectónico que llamaba la atención por el origen catalán del dueño de la instalación, Don Tomas Riera Planas, quien años después decide vender todas sus propiedades en la isla -entre ellas el teatro- y regresar a España. Así, se convirtieron los señores, Segundo Rey de Perea y Martín de Ortega, en los nuevos dueños del Apolo original, hasta que fue demolido en la década del sesenta del pasado siglo, -ya sin funcionar- por su mal estado de conservación.

El actual cine-teatro fue fundado el 19 de junio de 1952 y llevaba por nombre Apolo Nuevo, puesto que aún existía a pocas cuadras del mismo, la vieja sala de la que se hizo mención.

La inauguración del nuevo local cinematográfico, cuya financiación y sociedad estuvieran a cargo de los señores: Segundo Rey de Perea, Benjamín Rodríguez y Luis Crespo, fue todo un acontecimiento en aquel entonces. Consta que para su primera exhibición de cinemateca se eligió el filme “Las minas de Salomón” y la entrada a la función costaba 20 centavos, en la luneta (parte de abajo) y en la tertulia, (situada en la parte de arriba) 5 centavos, tarifa fijada también para los niños. Fue así, hasta que fue intervenido y expropiado a sus legítimos dueños después de 1959, cuando tomó el poder Fidel Castro.

En las siguientes décadas del siglo pasado y principios de este milenio, la institución brindó sus servicios cinematográficos y de otras manifestaciones artísticas. Su restauración en 1980 le valió la distinción para que fuese incluido en la cadena de cines de estreno del país. Condición conferida por el “Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica” (ICAIC), solo a las mejores salas expositivas del séptimo arte en Cuba.

Además de mostrar el extraordinario mundo de la cinemateca, sirvió paralelamente de escenario a importantes eventos de prestigio internacional, dentro del mundo de las artes danzarías. Esto ayudó a enriquecer el nivel cultural de la población güireña. Se presentaron diferentes compañías de ballet internacional como el Ballet de Turín de Italia, el Ballet de Cámara de Nicaragua, la Compañía de Tap de Nueva York, el Ballet Folclórico de México y el Ballet de Panamá.

En 1982, fue sede del Primer Festival Internacional de Ballet, donde hicieron gala en sus presentaciones figuras de talla universal como la estadounidense Ana María Anlledo, la brasilera Ana Botafobo y la cubana Alicia Alonso, entre otras. Ocasión en la que se realizó el estreno mundial del Ballet “Las Sílfides y el escocés” protagonizado por los Primeros bailarines Rosario Suárez y Lázaro Carreño.

No obstante, la naturaleza jugó una mala pasada y la instalación resultó dañada al paso del Huracán Charlie, en agosto 13 de 2004, lo cual obstruyó su funcionamiento.

En el aniversario 13 del paso del evento meteorológico, se puede demostrar que no fueron tan devastadores sus vientos, como el daño causado por la despreocupación de los diferentes gobiernos de turno a cualquiera de los niveles. Por los vientos del huracán, solo resultó dañada parte de la cubierta superior, así como varios vidrios de sus ventanales, mientras que, por la indiferencia y la falta de control de las autoridades estatales, el recinto quedó a merced del vandalismo despiadado de inescrupulosos personajes. Quedaron sin respuesta, el destino del mobiliario y los equipos, tanto de sonido como de proyección, con lo que estuvo dotada la instalación.

En la actualidad, los funcionarios de la Casa Municipal de la Cultura, tratan a duras penas que este recinto continúe la prestación de servicios al pueblo. Utilizan el lobby y el portal de la instalación para realizar actividades culturales a las cuales denominan “polivalentes”, por estar presentes manifestaciones artísticas y literarias. Además, se presta un modesto servicio de videoteca pública, solución que a todas luces no suple la magia del cine.

José Martí, dijo: “La cultura es el alma de los pueblos y sin ella no existe emancipación posible”. Son necesarios nuevos aires renovadores, para revertir la penosa realidad por la que atraviesa esta entidad patrimonial.

Pero en general, para todo el país es necesario un cambio. La historia aquí narrada no es más que algo que se ha repetido todos estos años y que ha llevado a nuestra bella isla a la ruina total.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Jorge Bello; móvil +53 53353648
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios
Lo que fue una espléndida sala teatro ahora se muestra en ruinas.
Fachada exterior.
Lobby usado por la Casa de Cultura Municipal

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