Coctel variado, Sociedad

Coctel Variado 463

Santos Suárez, La Habana, Frank Cosme, (PD) Es interesante como han surgido algunos dicharachos populares, refranes e incluso algunos mitos, que tienen como referencia a animales y que han permanecido inalterables a través de los tiempos.

El popular “Cría cuervos y te sacarán los ojos”, según algunos autores, surgió por la frase pronunciada por Álvaro de Luna, Condestable de Castilla, al enterarse de que un conocido suyo, que había recogido y criado desde pichón a un cuervo, este le había sacado los ojos mientras dormía.

Este dicho viene repitiéndose inalterable desde el siglo XV y tiene ciertas evidencias de credibilidad, puesto que en aquella época los cuerpos de los condenados a muerte eran expuestos en las plazas públicas y los cuervos, que son carroñeros, comenzaban a picotear los cadáveres, empezando por las partes más blandas, como los ojos.

Otro dicho que también viene repitiéndose y que sin embargo es un mito, es la afirmación de que los avestruces al verse en peligro entierran la cabeza. Se ha utilizado ancestralmente este ejemplo para aquellas personas que viendo todos los males que ocurren a su alrededor, piensan que escondiéndose de los mismos, estos no les alcanzarán. Lo cierto es que los avestruces no entierran la cabeza. La idea parece haber surgido porque esta ave excava en el suelo un agujero donde deposita los huevos. De lejos puede parecer que tiene la cabeza enterrada en la tierra.

Tampoco se ha documentado cómo surgió el mito de que los elefantes temen a los ratones. Alguien ha indicado que esta historia empezó con los primeros dibujos animados y al inicio de la cinematografía en el siglo XX. Antes de esto no aparece en ninguna literatura ninguna referencia.

Se imaginan cómo hubiera cambiado la historia si esto fuera cierto. Aníbal no hubiera cruzado los Alpes con los elefantes aterrorizando a las legiones romanas.

Tampoco los murciélagos fuman. Esta creencia surge de la maldad que consiste en poner un cigarro encendido en la boca de este mamífero volador. El pobre animalito, presa del pánico y ante la imposibilidad de deshacerse del cigarro, aspira y suelta el humo compulsivamente.

Y aunque todo el mundo de habla castellana conoce el refrán de que “más rápido se coge a un mentiroso que a un cojo”, esto no es del todo real, pues a veces pasan años antes de que la gente se dé cuenta de que los han estafado o engañado.

Quizás el mayor fraude en la historia de la ciencia fue el “Hombre de Piltdown”. Durante más de 45 años se tuvo engañada a la comunidad paleontológica mundial. Este supuesto eslabón perdido estaba compuesto por un cráneo humano, y un maxilar de orangután con dientes de chimpancé.

El cráneo fue “plantado” en una cantera y fue descubierto por un trabajador de la misma. Este lo entregó al arqueólogo Charles Dawson, y este a su vez, a la Sociedad Geológica de Londres.

Y parece ser que el humor Inglés ha influenciado en muchas de estas bromas que dejan desconcertados hasta a los científicos.

Un matrimonio inglés se dedicó a mediados de los 90 del pasado siglo a hacer complicadas figuras geométricas en los campos de cereales ingleses. La broma del siglo la llamaron algunos.

Al igual que los dibujos de Nazca, estas figuras solo se veían desde el aire.

Hasta la confesión de este matrimonio de ser los autores, ya era tema obligado de los ufólogos, que especulaban que estas figuras geométricas eran señales de comunicación de los extraterrestres. De los campos ingleses empezaron a aparecer también en muchos de Europa y hasta de Australia.

Tan popular llegó a ser esta broma que hasta Hollywood produjo la película “Señales” sobre este tema en el año 2002, protagonizada por Mel Gibson.

Pero el mejor de todos los embustes también se les ocurrió a los ingleses en plena II Guerra Mundial.

El 30 de abril del 1943 apareció el cadáver de un militar británico frente a la costa de Huelva, España. Era un correo, y entre los documentos secretos que portaba, aludía a Grecia como punto de partida para la invasión de Europa.Todo parecía indicar que el cadáver era resultado de un accidente aéreo, pero en realidad lo habían soltado desde un submarino. La jugarreta provenía de la inteligencia británica, que sabía que los españoles le iban a pasar estos documentos a los alemanes. Tanto el hombre como los documentos eran falsos. Utilizando el cadáver de un hombre que falleció de neumonía y previa autorización de sus familiares, armaron toda esta seudo-historia que se creyeron los nazis.

Gracias a esta jugarreta, el 9 de julio de 1943 dio inicio la invasión aliada de Sicilia. La “Operación Husky” fue casi un paseo al encontrar los aliados poca resistencia. Los alemanes habían trasladado la mayoría de sus tropas a Grecia.

En los años 50 del pasado siglo los ingleses produjeron la película “El hombre que nunca existió”, donde se detalla cómo fue armada esta falsa historia.

Y hasta la próxima, estimado lector
glofran864@gmail.com; Frank Cosme
Cuadro pintado por John Cooke en 1915 conmemorativo al descubrimiento del hombre de Piltdown.

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