Cultura

Cómo publicar tus libros fácilmente y que los puedan leer en todo el planeta

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) Para muchos, todavía leer es un gran placer. Especialmente si se trata de leer libros bien escritos e interesantes.

Leer es la forma más eficaz de entrenar y mantener en forma nuestras neuronas, pues es el método que nos permite ilustrarnos exactamente al gusto de nuestro cerebro. No sucede así con otros medios, por ejemplo, los juegos interactivos, generalmente repetitivos y faltos de un buen guion e imaginación.

¿Por qué leer es la forma más completa de ilustrarnos y autoeducarnos?
Cuando usted lee un pasaje de un texto donde le explican una escena, digamos de una finca campestre, toda la bucólica escena la tiene que armar su cerebro en su interior, tiene que ponerlo todo, y usted visualiza inconscientemente la finca como las que ha conocido y visitado en su vida real pasada, según los recuerdos más agradables o negativos que atesore en su mente.

Si fuera la televisión o el cine y quisieran darle una idea de una mujer muy bella, digamos, probablemente le pasen las imágenes de una exuberante rubia cuando a lo mejor usted se muere por una negra.

Si se le describe por escrito, a la mujer usted le pone el cuerpo, la raza, el trasero que a usted le dé la gana.

Leer es como hacer pesas con el cerebro. Pero desgraciadamente este buen hábito de la lectura está muriendo.

Resulta muy difícil ver a algún joven leyendo un libro. Lo más que he logrado patentizar es estudiantes leyendo nerviosamente textos de hojas largas, o revisando algún libro muy especializado que trate sobre el tema puntual que les interesa, pues están a punto de realzar algún examen o comprobación de conocimientos.

La inmensa mayoría de los jóvenes lleva hoy audífonos y escucha probablemente la música del momento que lleva almacenada en sus teléfonos inteligentes.

En otras naciones más desarrolladas e interconectadas, los niños y adolescentes, y tal vez algunos adultos con tiempo y dinero extra, juegan en línea a cosas nada buenas, como matar al enemigo de turno.

No siempre las nuevas tecnologías son malas. Con el Windows 10 he descubierto una nueva aventura con el Narrador. Aunque aún solo en inglés, la otra noche puse a la sugerente mujer con suave tono de voz -puede ser también un hombre, si usted lo desea-, a leerme todo un gran pasaje de un libro bajado de Internet mientras descansaba mis ojos antes de acostarme.

Me dormí. En medio de la noche me despertó la voz de mi largamente ausente esposa susurrándome en medio de la madrugada, como en aquellos intensos tiempos de juventud. Me volví para atraparla por donde más duele, pero a mi lado nadie había alborotándome. Era la narradora que continuaba leyéndome buenamente desde la mesita de noche. Sonreí y apagué la máquina, agradeciendo a la muchacha que me conversaba como si estuviera en alguna clase de literatura.

Ahora a cada rato la uso, cuando estoy en casa ocupado en algo diferente lejos del teclado y disfruto de Jason Bourne, de Edgar Allan Poe, o de cualquier otro autor que he descargado de Freeditorial.
¿Qué es Freeditorial? Pues es el sueño de todos los escritores actuales y de quienes aún leemos y tenemos pocos recursos.

Es una editorial, de las muchas que deberían existir, de nuevo tipo basada en New Jersey, USA, que puede publicarle todos sus libros en formato digital solamente, en inglés y en español, por ahora.

Usted se hace cliente con un muy simple relleno de algunos de sus datos personales que aparecen en su portal.

Y puede subir el libro de su vida el cual quedará como pendiente de publicación. Allá un grupo de expertos lo analiza, y si no tiene problemas de pornografía o extrema violencia, conserva un mínimo de calidad, se lo publica para descargas gratuitas en línea para todo el planeta.

Esta editorial no paga derechos de autor ni otra cosa, tampoco cobra absolutamente nada por las descargas de sus ya varias decenas de miles de libros disponibles en todos los géneros, actuales, clásicos o antiguos. Sus ganancias provienen de la propaganda literaria o de corte cultural que pueden insertar en algunas descargas determinadas.

Usted pierde los derechos de publicación digital de su libro pues ya se considera publicado en forma permanente on line para todo el planeta, pero conserva todos los demás derechos como para la impresión en papel si logra interesar a alguna otra editorial. Pero ya le digo, estas no responden.

Asimismo, con una clave de ingreso que le aportará la misma editorial, usted podrá ingresar para comprobar cuántas descargas acumula su libro y ver si ha gustado, e incluso puede participar de un concurso anual que organizan con tres atractivos premios.

Actualmente, ante la rápida disminución de las ventas de libros en todo el planeta en todos los idiomas, las editoriales tradicionales generalmente solo publican a los famosos y consagrados o a quien previamente pague varios miles de dólares o euros por la publicación de sus trabajos. No arriesgan su capital con novatos, aunque estos parezcan prometedores. Incluso, en los exiguos casos cuando deciden ayudar a algún principiante, los pagos por derechos de autor o de otro tipo son muy malos, escasos.

Ya no se puede vivir del cuento. Eso he comprobado leyendo las experiencias de muchos autores, incluso muy buenos.

Los numerosos concursos literarios en todas partes, con cifras que sobrepasen algunos cientos de euros o dólares, están casi siempre arreglados. No vaya a creerse que usted es tan malo que no gana ninguno.

La opción es dejar en la ahora gaveta digital sus trabajos de toda la vida que usted tanto ama o regalarlos al mundo para que vean su talento. A lo mejor tiene suerte. De la primera manera, nadie jamás se va a enterar que usted escribe, de que usted existe. De la segunda por lo menos le quedará la satisfacción de verse publicado y leído por muchos, se lo aseguro, aunque continúe pasando hambre.

Personalmente tuve la rara emoción de escuchar durante una reunión a dos colegas comentar buenamente uno de mis libros sin saber que era yo aquel autor, pues publico con seudónimo. Eso fue un gran premio, aunque yo jamás les dije.
A Freeditorial Publishing House se accede con la dirección www.freeditorial.com/es. Si va allí, busque los Libros de e-MARO. Les va a gustar.
eduardom57@gmail.com; Eduardo Maro

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