Sociedad

¿Cómo sobrevive el cubano?

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) En las décadas del sesenta y aún la del setenta, la legitimidad del sistema, a pesar de sus continuos fiascos económicos y su fracaso en hallar un sistema social adecuado y genuinamente cubano, era aceptable para las esperanzadas clases bajas, mientras las clases medias y altas huían a Miami.

58 años después del triunfo de la revolución, aun bajo el mismo régimen, nos cuestionamos las mismas cosas y se agregan muchas otras más.

En 1990 comenzó el llamado Período Especial, una crisis de la cual, más de un cuarto de siglo después, aún no hemos podido salir. Pero el gobierno insiste obstinadamente en los mismos errores que generaron estas miserias de hoy.

Este sistema, en teoría parece equitativo, pero ha quedado probado en la práctica (el criterio valorativo de la verdad) que no funciona.

El gobierno intenta el mejoramiento, la adecuación del sistema, pero en la práctica, nada mejora y nada se adecúa.

¿De qué ha servido la enorme propaganda desarrollada en torno a los Lineamientos Económicos y los dos últimos congresos del Partido Comunista? ¿Cuáles cambios han mejorado efectivamente el muy precario nivel de vida de los cubanos?

Pudiera preguntar un extranjero: ¿Qué dice este hombre? ¿Muy precario nivel de vida si tienen un elemental sistema de subsistencia garantizado por el gobierno, educación gratis, una seguridad social inmejorable y un sistema de salud envidiable, comparable con los mejores del mundo? Tal vez piense que soy “un mercenario pagado por el imperialismo”. Quien piense así se está haciendo un flaco favor. Sobre esos temas vamos a hablar…

Los cambios que ha hecho el gobierno, permitiendo cierto grado de autoempleo en diminutos negocios personales, mejoran el nivel de vida de unos muy decididos emprendedores, quienes contra viento y marea, intentan obtener ingresos que les permitan una existencia decorosa, pero son pocos y la tienen muy difícil, debido a la gran cantidad de reglamentos erráticos y desorganizados, a la existencia muy estresante por la constante presencia de inspectores y funcionarios que exigen lo previsto y lo imprevisto, a los altos costos y la difícil obtención de los insumos, y a impuestos leoninos pagados a instituciones que no aportan ningún tipo de seguridad, facilidades o garantías en la labor que pretenden controlar. Y nada de mercado mayorista que abarate precios y permita cierta seguridad de abastecimientos, que impida que comerciantes incipientes arrebaten suministros necesarios para los individuales.

Hasta hace unos años, todo estaba garantizado. Laborar para el Estado hasta los sesenta años y jubilarse con una pensioncita que permitiera vivir hasta que muriéramos. Hoy nada está garantizado. Nada.

¿De qué han servido los cacareados Lineamientos? Los cubanos seguimos viviendo miserablemente, en lo más bajo de la escala humana.

La situación actual de los cubanos de a pie –más del 90 %- es pésima, literalmente insostenible. El gobierno lo sabe pero nada hace para mejorar esa situación, a pesar de que existen medios y recursos, métodos y fuerza laboral preparada y deseosa de trabajar por un salario apropiado.

Se precisa una redistribución de las ganancias, un sistema contable estatal diáfano y transparente, que los ciudadanos puedan conocer dónde se invierte cada centavo que producimos: es nuestro derecho…

Los lectores dispensarán la digresión que sigue, pues sobre este tema me veo obligado a poner ejemplos concretos que pueden lastimar la sensibilidad de muchos.

Uno de mis vecinos del Cerro es un ya muy anciano ingeniero. Su esposa fue profesora. Ambos están jubilados desde hace décadas, con pensiones de 200 pesos cada uno. No tienen hijos ni otros familiares. Alguna vez fueron fieles y honestos funcionarios, y miembros del Partido Comunista.

El costo de la vida mínimo está en unos 2500 pesos mensuales (unos 100 cuc). Con ese dinero se puede adquirir los alimentos elementales y los medicamentos. Nada de ropas y zapatos, artículos electrodomésticos, reparaciones en el hogar, etc.

Ambos ancianos tienen que decidir entre qué comen o cuáles medicinas compran cuando las necesitan. En algún momento cercano morirán y no ingresarán en las estadísticas como muertos por inanición o por falta de atención médica adecuada.

El pasado mes, por la libreta de abastecimiento, les vendieron el pollo que les correspondía, cinco huevos y media libra de jamonada de soya por persona. Esta pareja no puede adquirir nada en Cuc. ¿Qué proteínas comen? ¿Dónde están las frutas que necesitan? ¿Los vegetales?

Esos ancianos fueron en sus mejores años activos miembros de esta sociedad y fieles seguidores del PCC. Hoy no existen oficialmente. Se irán pronto y nadie habrá hecho nada por ellos. Viven solitarios, confinados a su apartamento en sus últimas jornadas.

Así sobreviven la mayoría de los ancianos. Muchos fueron fieles seguidores de Fidel, quienes alguna vez renunciaron a sus familiares cuando emigraban, quienes participaron en actos de repudio y lanzaron huevos a los que se iban, quienes aplaudieron siempre en la Plaza de la Revolución, incluso cuando les redujeron una libra de arroz y azúcar de la cuota normada, quienes participaban entusiastas en las Marchas del Pueblo Combatiente, etc.

Esta crisis económica permanente y la astronómica inflación que el gobierno mantiene a la fuerza ataca directamente a los ancianos. Se ha hablado mucho oficialmente de ayudarlos, de cuidarlos, pero no se ha hecho a gran escala. Son escasísimas las casas de abuelos y los asilos de ancianos. Para ingresar en alguno, tienes que entregar tu pensión al Estado y tu casa al funcionario quien decide, para que se interese.

¿Falta de atención médica adecuada? ¿Cómo es eso?

Mi hermano, generalmente saludable y muy activo, enfermó hace unos días. Fue al consultorio médico en la segunda mañana de un intenso malestar, pero ese día atendían solo a las embarazadas. No lo atendieron. Al tercer día volvió al consultorio C y la especialista en Medicina General sin siquiera observarlo, mucho menos tomarle la presión, auscultarlo, entre otros chequeos, le recetó analgésicos. Al cuarto día, aún con el mismo malestar, empeorando, se personó en el policlínico y la doctora de guardia, con apenas mirarlo de lejos le iba a recetar algo, nada de exámenes clínicos, placas, análisis de sangre, orina y heces fecales. Nada. Mi hermano abandonó la consulta dejando a la doctora con la palabra en la boca. Acudió a una conocida cardióloga, quien en un hospital cercano descubrió que es diabético y le puso un tratamiento.

Los médicos se ven constantemente asediados en todas partes por familiares, amigos y conocidos en busca de una atención al menos apropiada y esto sobrecarga mucho más su trabajo, pues constantemente les tocan a las puertas en sus hogares las personas desesperadas, sin importar la hora.

Me toma media hora caminar hasta el hospital donde labora mi esposa como ginecóloga. A ella -que por supuesto, no tiene auto-, le toma dos horas. Tiene que detenerse constantemente ante las consultas callejeras a las cuales las personas son impelidas debido a las deficiencias del sistema de salud. Ella, con infinita paciencia los atiende y hace o mejor que puede.

Hoy, los sobrecargados médicos cubanos están obligados a ahorrar, a emplear el método de apreciación personal por observación antes de utilizar recursos gastables o electrónicos que cuestan al Estado. Es una orientación del Ministerio de Salud Pública. ¿Dónde se meten los más de ocho mil millones de dólares que generan nuestros colaboradores médicos en el extranjero?

En las farmacias no se encuentran antiácidos, antimicóticos, antialérgicos, analgésicos potentes, antibióticos, etc. Casi nada, solo jarabes medicinales de la herbolaria tradicional. Hasta las aspirinas escasean. Sin embargo muchos medicamentos poderosos, algunos de ellos de factura cubana, se comercializan en el mercado negro a precios exorbitantes.

En los mal avituallados hospitales conseguir un ingreso es muy difícil, pero es gratis. Para una operación quirúrgica, se precisa de un milagro o de un amigo.

Cuando ingresan a una persona, hay que llevar toda la ropa de cama, alimentos, ventiladores, agua potable, etc., y tiene que estar presente una persona que cuide del enfermo y verifique que se le administren el cuidado y los medicamentos necesarios a su hora, ante la abrumadora carencia de enfermeras. Cuando le dan de alta si no le pagas diez cuc a los ambulancieros hay que esperar tres días por el servicio del SIUM (ambulancias) en el hospital o acudir a los caros taxis privados.

¿Hablamos de las enormes colas para operarse? Los enfermos esperan semanas, meses, años, y mueren porque los salones de operación nunca están disponibles por avanzado deterioro, porque no hay ropa de cama, anestesistas, agua, o hilo de suturas.

¿Es esta la potencia médica que pregonan?

Todo lo que les refiero es demostrable. Solo hay que visitar un hospital como paciente.

Pero los dirigentes tienen siempre preparado algún tur de lujo para incautos o deseosos de querer creer.

Hoy en nuestra sociedad se agudizan las contradicciones visibles entre un grupo reducido de enriquecidos burócratas gubernamentales y algunos delincuentes exitosos y la inmensa mayoría del pueblo.

Hay excelentes barrios como Nuevo Vedado, Miramar, Siboney Atabey y alguna otra área de la periferia como Fontanar, etc., donde estos personajes se agencian de alguna forma (siempre hay algo no muy claro en estas transacciones) grandes mansiones, casi todas edificadas en los años cincuenta, pues es esta la única época constructiva donde se puede confiar en la elegancia y en el estilo.

Existe una ley, de la cual no se habla mucho, sobre las limitantes en espacio para quienes soliciten permisos para nuevas construcciones. Esa ley habla de viviendas modestas de tan solo algunos metros cuadrados por persona.

Cerca de mi casa, un funcionario que maneja un enorme Mercedes, ha construido una residencia con cerca de mil metros cuadrados, utilizando una brigada privada. Con los bloques y el cemento que han empleado solo en la cerca perimetral se podría construir un modesto edificio de varios apartamentos. ¿Este señor comprará los materiales con su salario?

Nada hay en contra de las grandes mansiones El problema es cuando sus ocupantes predican lacerantemente aquello de “Haz lo que yo digo, y no lo que yo hago.”

En este momento, el gobierno parece estar en una crisis financiera profunda. Apenas exporta, el turismo no crece como preveían, el precio del petróleo sigue bajo, lo cual afecta a Venezuela. Solo quedan los escasos productos de nuestra farmacéutica, la biotecnología y la exportación de capital humano en detrimento de los ya precarios servicios internos.

Es escaso el abastecimiento de las tiendas que venden en cuc y tardíos y más escasos aún los suministros de los alimentos normados y subsidiados.

¿Qué comen las personas de escasos recursos, los ancianos, cuando se les terminan los alimentos de la libreta de abastecimiento?

Existen mercados de productos frescos del agro y carne de cerdo y carnero, pero los precios no paran de subir. Por ejemplo, en pleno pico de la cosecha, una libra de tomates o cebollas cuesta de 10 a 15 pesos, pasa de lo que obtiene un obrero durante un día de labor; y ni hablar de la carne de cerdo, que cuesta 35 pesos la libra.

Si el gobierno intenta obtener ingreso a los créditos bancarios de los grandes capitales para salvar al menos una parte de la economía socialista, se verá obligado a ceder, o de lo contrario, los servicios de todo tipo a la población continuarán deteriorándose. Y ya no estamos para marchas del pueblo combatiente, consignas y arengas.

Pero este gobierno tiene aché. En los sesenta, lo asistieron los soviéticos. Luego, llegó Hugo Chávez. Hoy, cuando el chavismo está en graves problemas, vendrá la ayuda de quien menos la hubiéramos esperado.

¿Aceptará el régimen el costo político y social de la llegada masiva de las inversiones norteamericanas? Ojala, porque estoy loco por comerme una Mac Donald doble con un litro de Coca Cola en la esquina de Malecón y 23.

Realmente, a los Castro nunca les ha importado la situación calamitosa del pueblo. Les importa el Estado, su Estado, el cual espera les sobreviva, para no verse envueltos en un Núremberg.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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