Política

Cooptación: el método eleccionario en Cuba

Diez de Octubre, La Habana, Alejandro Hernández (PD) Están en un círculo vicioso de aquellos que además de estar más que convencidos del fracaso y la imposibilidad en tiempo real de emprender acciones y contar con recursos que lo reviertan, no pretenden abandonar el placentero disfrute de las mieles del poder a que están acostumbrados desde 1959.

En una sociedad justa, donde impera el derecho y donde los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales se encuentran cada cual en su verdadero sitio encargándose de sus respectivas funciones, el trabajo del periodista es por mucho más fácil en términos de obtener la información y divulgarla de manera que cumpla su función suprema, cuyo fin es recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a hechos del presente, del pasado y/o del futuro.

En Cuba, el periodismo oficialista, amordazado por el artículo 53 de la actual constitución no puede, por más que quiera, garantizar una verdadera libertad en la expresión de la prensa misma conforme a los fines de la sociedad en que vive y se desarrolla. Aunque el propio artículo 53 asegura que la prensa, la radio, la televisión, el cine, los medios de difusión masiva no pueden ser objeto en “ningún caso de propiedad privada” se les pasó añadir que “propiedad privada” no incluye velar única y exclusivamente por los intereses del Partido Comunista.

Por ende, a nosotros los periodistas ciudadanos, sin compromisos morales con el régimen, ni partidistas de ningún tipo, nos toca hacer el trabajo de hacer público todo aquello que ayude a que la patria se emancipe y regrese a al estado de derecho y democracia del que fue arrancada desde 1959.

En mi trabajo “El gerrymandering de las elecciones en Cuba” abordé una de las estrategias del régimen que daría al traste –como ya sucedió en el anterior proceso electoral de base- con proyectos de la sociedad civil como Candidatos por el Cambio (CxC) y su hermano gemelo que aunque no proviene a partir de la división de un mismo cigoto, es idéntico: #Otro18.

Aunque para muchos el término pueda ser nueva cooptación es, por definición, la esencia y la práctica de aquello que hasta hoy se empeñan en hacernos ver como “el sistema electoral más justo y transparente” del planeta Tierra.

Cooptación no es otra cosa que la manera en que una determinada asociación selecciona o más exactamente se “recluta” nuevos miembros por nominación interna con independencia de los criterios externos.

Les cuento. En Cuba, los ciudadanos tenemos, por decirlo de alguna manera, el derecho al voto secreto y directo de aquellos que nos “representarán” a nivel de base en los barrios, circunscripciones, distritos, o como quiera llamársele.

Cuando se trata de implementar el mismo proceso en los niveles provinciales y nacional del único órgano de gobierno, la Asamblea Nacional, quien se atribuye por nominación de los miembros antiguos, la selección de los nuevos miembros.

Por ende, la acción y efecto de cooptar es en síntesis, llenar, mediante el voto de sus propios integrantes las vacantes que por las razones que sean, se producen en el seno de dicha organización.

La autonomía que goza una determinada organización al determinar quién o quienes serán o no sus miembros, está considerada, de hecho, la mejor y única ventaja de este método de elección.

En cambio, sus desventajas son su propio talón de Aquiles y, a la postre, provocan en parte, que ella misma se aniquile, debido a la propia inercia que genera la mala elección de sus propios candidatos, que en su mayoría y en aras de mantenerse flotando por donde los lleve la corriente, son muy conservadores y pocos dados a la innovación.

Aunque en el contexto en cuestión, no aplican -Asamblea Provincial y Nacional del poder popular- otra de las desventajas de la cooptación lo constituye, sin lugar a dudas además de la elección directa por parte de electores, la posibilidad de ser elegido por sorteo y/o la adhesión libre y directa por parte de la persona interesada. Y este debe ser uno de los principales flancos de ataque de la sociedad civil en Cuba en aras de restablecer la democracia y el estado de derecho.

Cuando de elegir a aquellos que vegetarán en el poder se trata, la cooptación se enfrenta a la propia pertenencia que por derecho de herencia corresponde, lo que, a la postre, deriva en una sucesión dinástica, como la que gobierna en la Mayor de las Antillas desde 1959.

Algunos ejemplos de cooptación.

Durante algún tiempo en el Imperio Romano, los emperadores, legalizaron la práctica de adoptar como hijo a aquel que les sucedería en el trono. Esta manera de cooptación, invalidaba el principio hereditario que por derecho les correspondía como legítimos sucesores al trono.

En el Vaticano, la cooptación es la máxima responsable de elegir a aquellos que más tarde oficiarán como sacerdotes.
En el Hinduismo, el derecho de pertenencia al sacerdocio está determinado por el derecho hereditario de nacimiento.

En algunos países de “sociedad avanzada”, el Tribunal Supremo es el máximo responsable de elegir los jueces encargados de establecer y hacer cumplir el poder judicial, sin que en ello, tengan voz y voto los poderes ejecutivos y legislativos.

Lamentablemente, en un país donde los poderes ejecutivos, legislativos y judiciales no son independientes y responden únicamente al Estado o a un único partido gobernante, esto es imposible.

En el ejército, la mayor parte de los oficiales son ascendidos o degradados mediante la designación de un oficial de rango superior y es este, uno de los ejemplos de cooptación más fáciles de entender.

Resulta dañino para cualquier sociedad, el sistema político que tiene al fascismo como base.

Se organiza, colegia y designa un cuerpo que represente a los diferentes sectores de la sociedad: Central de Trabajadores de Cuba, Comités de Defesa de la Revolución, Defensa Civil, Fuerzas Armadas Revolucionarias, Ministerio del Interior, etc, esferas que a su vez, están organizadas, perdón, cooptadas por el gobierno.

La cooptación constituye, indudablemente, la muerte de la democracia en cualquier sociedad. Entonces, sólo nos queda arrebatarle su domino hegemónico en favor de la libertad de Cuba.

Y usted, amigo lector, decide si sumarse a aquellos que se le enfrentan o dejarse arrastrar por ella.
pralejandrohdez@nauta.cu; Alejandro Hernández

 

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