Sociedad

Cuatro Estaciones en La Habana

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Circula en la capital el serial Cuatro Estaciones en La Habana. Original de Netflix y producida por Tornasol films, NADCON, rtve, wild bunch, movistar+, la serie está basada en la tetralogía del escritor cubano Leonardo Padura conformada por las novelas Pasado perfecto, Máscaras, Paisaje de otoño y Vientos de Cuaresma.

Dichas novelas, que tienen como personaje protagónico al detective teniente Mario Conde, fueron publicadas originalmente en Tusquet Editores, Barcelona, con la colaboración del Gobierno de Canarias.

En la serie, filmada en La Habana en locaciones reales, participa un elenco actoral de primera calidad compuesto por excelentes exponentes del arte dramático nacional. Desde una combinación muy exitosa de veteranos y figuras noveles se ha logrado una serie policial en que lo social marca pautas de mucha relevancia.

Aunque destruida y a pesar de la acción corrosiva y corruptora del régimen castrista, La Habana será maravilla. Este es el mensaje visual de Cuatro Estaciones en La Habana.

El actor Jorge Perogurría encarna al personaje protagónico, el detective, teniente Mario Conde. Con él, los veteranos Enrique Molina, Luis Alberto García, Jorge Martínez, Carlos Enrique Almirante, Néstor Jiménez, Max Álvarez y Aurora Basnuevo entre otros. Las figuras noveles brillan en la entrega, descuellan Laura Ramos, Claudia Monteagudo, Yessica Borroto, Judith Castillo y Juliet Cruz, entre otras.

Sobre la entrega, en una entrevista realizada a Padura por http://www.havana-cultura.com/es/, señala el escritor que Conde refleja las “vicisitudes materiales y espirituales” que ha tenido que vivir su generación.

Para muchos, desde esta orilla, el teniente Conde, que siempre suele andar desordenado y borracho, siempre descontento y desencantado, es un policía atípico que se identifica y solidariza con escritores, locos y borrachos y que protege y sirve a su gente, algo completamente inusual y atípico por estos lares.

Conde es el policía que por nacional nunca sería revolucionario, uno al que nadie podría ordenarle golpear mujeres o maltratar detenidos desarmados. Como dijo (errónea o acertadamente) un hijo de vecino de por acá que optó por el anonimato: “… ¡es de la época en que a pesar del difunto, en el Ministerio del Interior había hombría!”.

Personalmente pienso que a diferencia del mundo democrático y civilizado en que los policías están orgullosos de serlo y de esa condición que ostentan de servidores públicos, en Cuba siempre han sido malos y oscilan entre malos, más malos y peores. Cuando se actúa contra el pueblo y se siente el rechazo general y compartido de este, resulta difícil estar en armonía y no sentir el malestar de nunca ser bienvenido en parte alguna.

El ritmo trepidante, la banda sonora tan acertada, la dirección, las actuaciones y la ambientación de tan singular belleza, logra de forma sorprendentemente auténtica ser fiel a la triste realidad en que se convive y destaca el espacio con una belleza que no puede ni podrá ser pasada por alto. Esto hace de esta serie un éxito que lamentablemente es muy difícil que pueda ser visto en la siempre censurada televisión oficial.

El desencanto, la desilusión y el miedo compartido por todos, recorren este serial que muestra la degradación y la corrupción imperante en un medio en que hablar de doble moral, resulta hiperbólico, ya que se trata de inmoralidad a secas.

En ‘Cuatro Estaciones en La Habana’, aflora la corrupción que la Contralora General del régimen, nunca se atreverá a auditar.

Debe destacarse que los realizadores lograron un retrato fiel del ambiente y la atmósfera social ofertada en el serial. El equipo español se olvidó de las castañuelas y entre todos, consiguieron dejarnos un retrato fiel de la obra en que Leonardo Padura, nos entregó su visión de esta Habana que agoniza y que él verá a pasar a mejor o peor vida, protegido por el paraguas que su ciudadanía española le extendió. Esto quizás en el momento menos oportuno. ¡Seamos optimistas y esperemos el invierno!
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González
Tomado de: Puente de Letras

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