Periodismo, Política

Daños colaterales emergentes

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Que en el órgano oficial del gobernante y único Partido Comunista de Cuba (PCC) -de existencia no permitida sino impuesta- aparezca publicado el pasado miércoles 20 de setiembre el texto íntegro de la intervención del presidente estadounidense Donald Trump ante el 27º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, más allá de su inusual publicación, ha tenido resonancias internas que vale la pena destacar.

En su discurso, el mandatario estadounidense marcó una pauta al señalar alto y claro a “los regímenes canallas representados en este organismo”, regímenes que según señaló, “…no solo apoyan a los terroristas, sino que amenazan a otras naciones y a su propio pueblo con las armas más destructivas que la humanidad haya conocido”.

Eso levantó las alarmas de muchos entre ellos, la cúpula gobernante castrista, uno de tantos.

Trump expresó: “…En el Hemisferio Occidental los Estados Unidos se han opuesto al corrupto régimen desestabilizador en Cuba y ha abrazado el sueño perdurable del pueblo cubano de vivir en libertad”.

Estas palabras han provocado reacciones enfebrecidas por parte del régimen militar castrista. Solo que tales reacciones no afectarán al presidente Trump, cuyo discurso parece haberlas desencadenado. Los daños colaterales emergentes se centran y centrarán en grupos y figuras específicas de la oposición pacífica interna.

Producto de la naturaleza y esencia del régimen militar castrista, son las valientes e imprescindibles Damas de Blanco las que en la actualidad sufren con mayor rigor e intensidad el ensañamiento en su contra en que se afirma el régimen castrista.

Berta Soler Fernández, líder y representante del Movimiento Damas de Blanco, fue arrestada en horas de la mañana del jueves 21 de setiembre cuando se dirigía a un turno de Internet que había gestionado. Fue liberada en horas de la tarde-noche de ese mismo día. El viernes volvió a ser arrestada en horas de la mañana cuando se dirigía a comprar pan y fue liberada más tarde al anochecer.

No ha sido ni será el presidente Trump que tanto les asustó, quien sufrirá daño colateral alguno, por su meridiano y esclarecedor discurso pronunciado en la Asamblea General de la ONU.

Luego de la conmoción producida por los ataques sónicos contra diplomáticos estadounidenses, los represores asalariados de castrismo se cuidarán mucho de incurrir en errores o cosas semejantes en lo adelante.

Si tales ataques se produjeron en Cuba, no hay forma de que algo de este corte haya sucedido Cuba adentro, sin la participación o la permisibilidad de los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del régimen militar castrista. Si algo es cierto, sin exageración de ningún tipo, es que tales servicios y sus asalariados, mantienen un control enajenante y total Cuba adentro. Bajo este control, es improbable que cosa alguna suceda, sin su conocimiento y participación.

Quiere esto decir, que la combinación -sin azar- del discurso del presidente Trump con las recientes demostraciones populares espontáneas de rechazo al régimen castrista, como consecuencia del paso del huracán Irma, han producido daños colaterales emergentes. Entre estos, el recrudecimiento en Cuba de la represión política ciudadana contra los factores de mayor relevancia dentro de esta. Así, quienes eventualmente sufren y sufrirán los mayores impactos directos son y serán Las Damas de Blanco, opositores pacíficos que reivindican la calle para todos los cubanos y miembros señalados de la sociedad civil contestataria, el periodismo libre y los no mencionados por Canel 2, desconocidos además, por la real aristocracia mediática internacional.

Solo queda esperar y pedir a Dios que el Sr. Presidente Trump aporte algo más que su buen discurso en la ONU contra ‘los regímenes canallas’ y los entes ‘desestabilizadores y corruptos’. Las realidades perversas de nuestro tiempo, por estos representadas, requieren algo más que discursos, por buenos y directos que estos sean. No se trata de seres humanos corrientes, son antropoides que uniformados o no, son capaces de hundir en el mar mujeres y niños en un remolcador y completar su tarea con mangueras de agua a presión, entre otros detalles registrados.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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