Editoriales, Opinión

¿De la ley a qué ley? Editorial 482

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) La oposición pacífica nada tiene que esperar de una Asamblea Nacional del Poder Popular compuesta mayoritariamente por servidores del régimen. Todos o la mayoría son militantes del único Partido Comunista.

Otro 18, Cuba Decide y el resto de las opciones afirmadas en la reforma de la ley electoral, obtendrán nada o lo que obtengan solo serán recursos que emplearán para obtener nada.

En el momento en que fueron presentadas, hubo 11020 firmas documentadas de aquel Proyecto Varela, (10.000 eran las necesarias) y luego de la expectación generada, el Régimen Militar Castrista reaccionó con la Primavera Negra de 2003 y el encarcelamiento del Grupo de los 75, en especial aquellos que habían sido más activos en la recolección de firmas para la presentación de la propuesta de Ley entre la población.

Recientemente se celebró un taller sobre derechos sexuales, convocado como parte de las actividades colaterales de la 10ma Jornada Cubana contra la Homofobia y la Transfobia. Ahora parece ser que los únicos derechos que pesan en Cuba son los encaminados al reconocimiento, respeto y garantía de estos derechos y no otros.

Desde Puerto Rico llegaron Esther Vicente y Patricia Otón, profesoras de la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico. El montaje teatral tuvo lugar el pasado 8 de mayo, en la sede de la Unión Nacional de Juristas de Cuba (UNJC), ubicada en La Habana. El encuentro contó con la participación de juristas, pero además asistieron especialistas en psicología, sociología, pedagogía y comunicación.

En Cuba, lo cierto es que el capitalismo triunfó en todas partes. Hoy el régimen no es más que la triste caricatura de algo que felizmente se acabó. El Régimen Militar Castrista no tiene artistas, intelectuales, poesía, ni absolutamente nada. Su futuro inmediato e incluso mediato, es un capitalismo de estado de corte fascista que le permita eternizarse en el poder, sin atisbos de reconocimiento a ningún derecho, que no sean los derechos vinculados a la esfera sexual.

Quien proscribió todas las libertades e instauró la homofobia desde el poder del estado fue el ex dictador Fidel Castro secundado por la banda armada de delincuentes y terroristas investidos del poder absoluto que le acompañó antes y después de 1959.

La homofilia que comienza parece ser la opción de los herederos sin gloria y los árbitros militares en posesión del poder absoluto y el control totalitario.

Antes de 1959, ningún gobierno en la república persiguió homosexuales. En el estado de derecho existente, con las limitaciones en que se desarrolló o sin estas, el mero hecho de ser un estado de derecho y existir tres poderes, limitaba los excesos en que pudieran incurrir aquellos dados a los excesos.

Elevar a un primer plano las situaciones vinculadas con la homofobia y la homofilia es una maniobra dirigida a sacar del foco de atención el problema verdadero.

No puede irse de la ley a la ley desde un espacio, como el espacio nacional cubano, en el que la ley está terminal y definitivamente ausente.

A quienes hablan de ir de la ley a la ley, se impone preguntar: ¿De la ley a qué ley?
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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