Cultura

De la nueva trova a Pánfilo

El Cerro, La Habana, Jorge Prieto, (PD) -“¿Viste en la TV el sketch de Pánfilo?” “¡Se burló del precio de la cebolla!… ¡y de las pocas páginas que le quedan a la libreta de abastecimiento!” -Al día siguiente, como después de cada lunes a las 8.30 de la noche, la inmensa teleaudiencia con que cuenta el espacio “Vivir del Cuento” murmura con complicidad y picardía por toda Cuba.

Pánfilo es la sensación del momento, un personaje que encarna a un viejito retirado que junto al también retirado “Chequera” vivifican las peripecias en las que pueden verse involucrados para sobrevivir, siempre jugándole cabeza a Facundo, el vigilante de la legalidad socialista en el barrio.

Pero de un tiempo a esta parte, no han sido los únicos que después de hacer sátiras directas al quejoso funcionamiento del sistema socialista no fueron sacados de frecuencia.

Hasta hace unos años existía “Deja que yo te cuente”, otro humorístico en que en una de las tres secciones del programa, un especialista medio chiflado, el Profesor Mentepollo, a su entrevistadora le formulaba soluciones totalmente disparatadas a problemas sociales y económicos, pero que en la vida real, en muchísimas ocasiones guardaban determinada similitud a similares soluciones asumidas por funcionarios de determinado nivel.

Pero no fueron los cómicos los primeros desenfadados públicos. Ya muchísimo antes, por los años setenta, el movimiento musical de la Nueva Trova se las había ingeniado para meter, entre col y col lechuga.

Agazapados tras metáforas y otras figuras poéticas, pasaban determinadas canciones, que a ciencia cierta nadie sabía en quién estaban inspiradas y menos a quien dedicadas. Pero no era un acertijo muy complejo, como muestra este súper éxito de Silvio Rodríguez, “/Ojala pase algo que te borre de pronto…/un disparo de nieve… /para no verte tanto/para no verte siempre/en todos los segundos/ en todas las visiones/”.

Cada cual con lo que ha tenido a mano ha criticado las instituciones oficiales, pero ¿por qué unos pueden y otros no? ¿Por qué a veces sí y otras no?

El popularísimo trovador y ahora casi desconocido Pedro Luis Ferrer, aprovechando el libre albedrío que propició la caída del campo socialista en los años 90, convocó a su animoso auditorio, y guitarra en mano, canturreó casi al choteo lo que pensaba del status y sus caciques… Ahora mismo, desde hace más de 20 años, está desaparecido del escenario musical nacional.

Han sido bienaventurados Pánfilo, Silvio, el ex trovador Amaury Pérez, quien sorprendió a los televidentes en los años 70 estrenando su jean y su melena ¡en televisión!, o el rockero-trovador Carlos Varela, quien sugirió en su tema Guillermo Tell que a otros les correspondía ahora apuntar a la manzana en la cabeza.

Según un término griego, Pamphilos significa “amigo de todos”. ¿Será casual?

Siempre surge uno de estos artistas desafiantes por aquí en Cuba, cuando surge algún prodigio por allá, por el bando imperialista. Silvio y Pablo contra los Rolling Stones, Led Zeppelin o Deep Purple, quienes acompañaban musicalmente a un inquietante movimiento social de hippies, freakies y los contraculturalistas, y el clamor a viva voz de peace and love cuando el marxismo arengaba a la lucha de clases.

Los censores fueron tolerantes con las ironías de Pánfilo o los sarcasmos burlescos del profesor Mentepollo, justo cuando muchos de sus colegas de travesuras, acorralados en su expresión mordaz, desertaban a borbotones.
Y lo peor, que estos, como Alexis Valdés o Carlos Otero y hasta la influyente doctora Ana María Polo y otros tantos, que con programas made in Miami abiertamente desenmascaraban el proceder del supuesto sistema social perfecto y a los partidistas de vanguardia.

Pánfilo pudo haber salido de cualquier cartelera del teatro vernáculo, como el negrito pícaro, el gallego cauteloso y reflexivo y la mulata desenfadada y difícil. Pánfilo es todos ellos a la vez. Pero este último humor de la súper controlada televisión nacional le ha dado paso, ha reconocido a un personaje inédito y difícil de asimilar en una supuesta sociedad sin clases.

También está Facundo, el delator de sus vecinos para no ser delatado por sus propias faltas, o en otras de las secciones de “Deja que yo te cuente”, el director de empresa Lindoro Incapaz, quien malversa a diestra y siniestra los bienes del estado, de Pánfilo, de Liborio, o el sindicalista-inspector La Llave que en nada ayuda, sino que obstaculiza.

Quizás se permitió surgir semejante personajes, los malos de la película, Facundo, Lindoro, y los disparates de Mentepollo, que reflejan la doble moral y la simulación, para que las culpas recaigan sobre dirigentes intermedios, y no por supuesto, sobre Marx Lenin, Fidel y el Manifiesto Comunista.

Foto: Actor Luis Silva (Pànfilo). Portal de la Televisión Cubana. 
jorgeprieto19@yahoo.es; Jorge Prieto

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