Política

De la vida del Che

Miami, USA, Guillermo López, (PD) Muchas personas todavía piensan que Ernesto “Che” Guevara, de verdad fue un héroe libertador, que luchó por causas justas, y no un miserable vago que se dedicó a matar y no a curar (ya que era médico) en sus tiempos como guerrillero, al unirse a la revolución comunista de Fidel Castro.

Quiero expresar varios comentarios sobre su vida y su personalidad.

El Che era un hombre inconforme, que no había encontrado su propósito en la vida, y andaba sin rumbo, como lo expresa el Guevara de la motocicleta, que encontró su meta al unirse a los Castro en México, como refleja una carta que le mando a Hilda Gadea, el 28 de enero de 1957: “Querida vieja: Aquí en la selva cubana, vivo y sediento de sangre, escribo estas líneas inspiradas en Martí. Como soldado de verdad, al menos estoy sucio y harapiento, escribo esta carta sobre un plato de hojalata, con un arma a mi lado, y un cigarro en la boca”.

El escritor John Anderson en su libro “Che” describe como asesinó a Eutimio Guerra, un individuo acusado de delator: “La situación era inconfundible para todos y para Eutimio, así que yo termine el problema disparándole un tiro con mi pistola calibre 32 en la parte derecha de su cerebro, con un orificio de salida en el temporal derecho. Se convulsionó por un rato y luego murió, y yo le quité todas sus pertenencias, que eran ahora mías.”

Su conducta con los militares del régimen derrocado fue particularmente despiadada. En la fortaleza de la Cabana, bajo su mando, refiere la periodista Hart Phillips, del New York Times, que: “Unos 400 fueron fusilados en la Cabana en los primeros meses”. Según el periodista Tetlon, del London Daily Telegraph, en ocasiones funcionaban cuatro tribunales simultáneamente, sin abogados ni testigos de descargo, llegando a juzgarse, contemplando la pena capital, hasta 80 personas en juicios colectivos.

Che era rencoroso y lo demostró cuando por venganza fusiló al comandante rebelde Jesús Carrera, con el cual había tenido un enfrentamiento verbal en las montañas del Escambray, antes del triunfo de la revolución. También ese día fue fusilado el comandante William Morgan, por orden de Fidel Castro, ya que no era comunista y protestó.

Este miserable asesino murió como un cobarde pidiendo que no lo mataran, gritando: “No me maten que yo soy el Che, y valgo más vivo que muerto”. Pero el que a hierro mata, a hierro muere, y fue ejecutado por soldados del ejército bolivariano por orden del presidente Barrientos.

Che fue abandonado por su comandante en jefe, Fidel Castro, ya que le mandó 4 mensajes para que le mandara un helicóptero y los sacara de allí, cosa que Fidel no hizo, ya que no era ya útil para sus planes futuros, y prefirió convertirlo en héroe. Así de canallas y asesinos fueron los dos.
.g.lopezrayneri@gmail.com, Guillermo López Rayneri

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