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De nuevas tecnologías y de militares

El Cerro, La Habana, Emaro (PD) Cada vez hay más nuevas tecnologías y nuevas máquinas. Comienzan a volar los drones civiles de todos los modelos y formas. Ya se habla de los primeros vehículos volantes con motores eléctricos que despegarán vertical y se moverán horizontalmente por sobre las primeras cuatro ciudades que los han contratado. Por supuesto que estos taxis o autos de paseo y de carga después serán muchísimo más rápidos y baratos que los helicópteros tripulados.

Ya también se habla de la primera ciudad flotante que será todo una nueva nación con reglas nuevas, desmontable, y remolcable. Los teléfonos ya no son tales, sino verdaderas estaciones inteligentes que caben en nuestra mano y nos hipercomunican con gran parte del mundo conocido mientras continúan aumentando sus capacidades aceleradamente.

Podemos acceder a un enorme cúmulo de informaciones de todo tipo en todo momento en casi todas partes. Está llegando la realidad virtual con fuerza y ya no nos sentaremos a jugar en red, nos meteremos, ingresaremos a un poderoso universo súper colorido donde todo es posible y de donde no querremos salir.

Y me pregunto: ¿estamos comenzando a entrar ya en la era donde no podremos prescindir de las máquinas inteligentes?

Quien ha gozado de una real Internet abierta no le parecerá que la vida sin esta sea posible. Se ensanchan tanto los horizontes, aprendemos tanto, nos comunicamos tanto…

Cada nueva generación que llegue será más rápida y abarcadora que la anterior, contará con más potentes ayudas, podrá ser más penetrante.

Entonces, si dentro de cincuenta años les retiramos todos los accesorios a la juventud, estarían perdiendo el noventa y más por ciento de sus capacidades reales de interactuar con el universo que les rodea.

Nos estamos haciendo por día cada vez más dependientes de las máquinas inteligentes, recursos ajenos a nuestros cuerpos que nos pueden quitar llegada la necesidad. ¿Y qué pasará cuando estas sean realmente más avispadas que nosotros? Vieja pregunta con una también vieja respuesta.

¿Cómo usted se sentiría, qué haría si un androide similar a un humano pero mil veces más fuerte, irrompible, e inteligente que usted le mirase con desdén por sobre su perfecto hombro?

Retornando a la actualidad terrenal de mi país, en donde escucho hablar de tantas maravillas que parecen tan lejanas, constato otras realidades que me dejan preocupado.

Por ejemplo, he buscado y analizado en la guía telefónica las páginas azules donde se supone aparecen todas los organismos del Estado. He contado 31 instituciones, ministerios, etc. Me queda grande para mi imaginación tanta estructura para controlar a un Estado, amén de muy ineficiente. Se podría ahorrar, se podría suprimir la mitad y no nos enteraríamos, bueno, sí, habría muchísimos más desempleados merodeando en busca de algo para sobrevivir.

En toda la superestructura estatal se emplean decenas de miles de personas quienes conforman un enorme aparato burocrático de expertos que no logran organizar una nación pequeña como la nuestra con una economía muy elemental y una producción casi nula de bienes y algo de servicios.

Continuamos buscando respuestas en los manuales marxistas y ya llevamos 58 años de errores ininterrumpidos y aún insistimos en las viejas reglas a pesar de que ya hoy no tienen ni legitimidad ni vigencia, pues la práctica, criterio de la verdad, según Marx, ha demostrado que no funcionan porque nunca toman en cuenta a la parte humana de la ecuación que al final es todo, toda la ecuación, pues sin los seres pensantes esta no existiría. Un mundo sin seres humanos sería mucho más bonito, pero enormemente aburrido.

Retornando a la guía de teléfonos, allí no aparece realmente todo. Del enorme aparato del MININT solo se muestran registradas las Delegaciones Provinciales y algunos otros teléfonos que permiten sean públicos. Y nada de las FAR, ni un telefonito.

Es triste, pues las FAR y el MININT gastan más de la mitad del PIB de la nación y están solo para reprimir, controlar y proteger al Estado.

Es también triste ver cómo estas dos mega-estructuras se llevan a los mejores jóvenes para transformarlos en robots bien aleccionados en la defensa a ultranza del gobierno y del único partido político verdadero y justo (según ellos). Sus universidades son las que con mayores recursos cuentan y apenas se habla de ellas, salvo cuando hacen propaganda proselitista en los preuniversitarios. Hasta les realizan exámenes médicos a los nuevos ingresos para comprobar sus aptitudes y se dan el lujo de escoger y rechazar, tienen banderín abierto. ¡Qué diferencia con la facultad pedagógica, por solo destacar a una de las más pobrecitas!

El General Jefe de Estado también les ha regalado la oportunidad a los militares de las FAR de controlar con mano férrea, pero también muy ineficiente, a la economía nacional. El país de hecho se ha militarizado hasta el punto de que los líderes políticos se visten de verde olivo cuando les parece.

Mientras tanto, continúan a paso muy lento permitiendo el ingreso de las nuevas tecnologías, tal vez con la intención de que las nuevas generaciones no se enfermen con ese síndrome de digitalizarse y escaparse cada vez que puedan a un mundo virtual mucho más amable que este real donde pasamos hambre, con milicos por todos lados diciéndonos lo qué tenemos que hacer, decir, o pensar.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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