Sociedad

Dengue y sika para Coco y Rabí

Jaimanitas, La Habana, Yunia Figueredo, (PD) Luego del paso del ciclón Irma por el occidente de Cuba, en muchos poblados costeros de la capital se intensificaron las afectaciones por dengue y sika, enfermedades asociadas a la picadura del mosquito Aedes Aeghipty, colmándose los hospitales con pacientes relacionados con estos síntomas.

En Santa Fe, al noroeste de La Habana, en Romerillo, en La Corbata, o en el reparto Flores, barrios pertenecientes al municipio Playa, se reportaron casos, pero Jaimanitas fue declarada en peligro de epidemia. Fue donde más personas aparecieron con los indicios comunes del dengue y el sika, esto es, rash cutáneo, fiebre, diarreas, ardor en los ojos, en la garganta y dolor de cabeza.

Se dictó una orden del Ministerio de Salud Pública a todos los policlínicos. Ante cualquiera de estas sintomatologías, el ingreso del enfermo era obligatorio, sobre todos en niños.

El hospital escogido para los enfermos de Playa fue el lejano ‘Coco y Rabí’, situado en el municipio Diez de Octubre, donde existen quejas por hacinamiento y falta de higiene, más el peligro que corren los pacientes “bajo sospecha de dengue y sika”, de complicarse con otras enfermedades. Aunque los familiares protestaron por el lugar distante, el ingreso fue “ineludible”.

Ante un caso de sospecha de dengue y sika, los médicos tienen un procedimiento a seguir que es inviolable. Se llena un formulario médico, se confecciona una remisión para ‘Coco y Rabí’, luego por teléfono se activa SIUM, Servicio Intensivo de Urgencia Médica y finalmente, se vigila que el enfermo no se marche a su casa, hasta que no llegue la ambulancia a recogerlo.

“Es verdad que la medicina es gratis y que te lleva la ambulancia”, dice Yoyi, en el Cuerpo de Guardia del policlínico de Jaimanitas, con su hija de ocho años a la que le diagnosticaron ‘sika’ y estaba ya remitida. “Pero, es que para ‘Coco y Rabí’ hay que llevar sabanas, toallas, ventilador, un cubo, comida y dinero para gastos… Luego tenemos que regresar en la guagua. O alquilar un carro, porque está lejos…”.

-¿Coco y Rabí?- pregunta otra madre, también remitida con su hijo para ese hospital. -¿Dónde queda eso?

“En el municipio 10 de Octubre, en Santos Suárez”, dijo el médico, mientras informaba a la central de urgencias por el teléfono, sobre dos nuevos casos de Jaimanitas, para ‘Coco y Rabí’.

Al Cuerpo de Guardia llegó otra madre, con dos niñas que presentan rash cutáneo. Pero con unas energías que revolvieron la instalación. El médico de solo una ojeada dictaminó: -Coco y Rabí. Estarán en observación por cinco días. Les realizaran análisis y descartarán si tienen el virus. Voy a llamar a la ambulancia ahora. Tomó el teléfono. -No se muevan de aquí-dijo.

La madre salió al vestíbulo con las manos en la cabeza. Dijo no estar preparada para cinco días en un hospital. -No tengo cubo, ni un ventilador decente, ni dinero… ¿Coco y Rabí…?

Una enfermera que estaba en el vestíbulo se le acercó para alertarla:
-Procura por todos los medios que no las lleven a ese hospital, que está en candela. Pueden que no tengan nada y allí se compliquen… intenta convencer al médico, que te autorice a realizar el tratamiento en la casa. Además, allí solo dan benadrilina y reposo.

La madre entró a la consulta con las niñas y trató de disuadir al doctor para abortar el ingreso, pero el doctor se molestó: -Voy a anotar en la remisión: ‘Negación al ingreso’, para salvar mi responsabilidad. Que tomen media tableta de benadrilina cada ocho horas, reposo y mucho líquido.

Al otro día las niñas evolucionaron bien y despareció el rash cutáneo. La madre llamó por teléfono a su hermana, que vive en Santiago y también tiene hijos. Y le contó las novedades. La hermana respondió: -Hiciste muy bien, aquí ya nadie se ingresa por eso. Sabemos lo que mandan y el tratamiento lo hacemos en la casa. Te libraste de un hospital, mi hermana. ¿Cómo es que dices que se llama?

-Coco y Rabí- dice la madre que al despedirse y colgar, respiró aliviada.
yuniafigueredo1980@gmail.com; Yunia Figueredo

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