La consulta, Sociedad

Desfachatez difícil de tolerar

Los Pinos, Arroyo Naranjo, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) Está más que comprobado, que a los dictadores cubanos no les importa siquiera las leyes que ellos mismos promulgan. Cuando de reprimir a sus detractores se trata, la imaginación en ellos se hace más creativa, hasta el punto de imaginar delitos sólo concebibles en mentes diabólicas enfermas de poder. Veamos lo que sucedió apenas hace unas horas en el capitalino reparto de Los Pinos.

Rafael Ramos Balaguer es un defensor pacífico de los Derechos Humanos que reside en Alberto González entre Finlay y Cisneros Betancourt, en el reparto Los Pinos del municipio capitalino de Arroyo Naranjo. El 6 de marzo de 20017, a las 2:00PM de la tarde aproximadamente, junto a dos también defensores pacíficos de los Derechos Humanos, decidió escribir en la fachada de su vivienda que ostenta en carácter de propietario, la palabra CAMBIO y fotografiarse con la bandera cubana.

¿Hay algún delito en eso si tomamos en cuenta que uno de los elementos esenciales para que una acción humana pueda constituirse en delito es que represente amenaza o peligrosidad social o haya causado daño? Así lo estipula el artículo 8 del Código Penal cubano.

Pero como ya expresé, a los dictadores cubanos poco les importan las leyes.

No pasaron veinte minutos desde que sucedió este suceso, cuando se personaron en el lugar agentes de la policía Seguridad del Estado (DSE) y de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), quienes en ejercicio del uso arrogante de su Poder e inmunidad desmedida, arremetieron contra esos tres pacíficos ciudadanos que ejercían los derechos inalienables de libre expresión. Dos de ellos lograron escapar, pero Rafael Ramos Balaguer fue detenido y conducido hacia un lugar desconocido, es decir, literalmente secuestrado.

Me viene ahora mismo a la mente lo que estipula la bochornosa Constitución dictatorial cubana en cuanto a que el Estado cubano se encuentra organizado, entre otras mentiras, para el disfrute de la libertad política y la justicia social. ¿Puede existir justicia social donde ocurren hechos como estos?

Cualquiera pudiera pensar que el secuestro de Ramos Balaguer no tendrá trascendencia alguna y que el mismo sería liberado cuanto antes, pero los que conocemos las entrañas de los dictadores cubanos y su sistema de “injusticia”, sabemos que perfectamente cualquier cosa puede ocurrir.

Claro está, que escribir la palabra CAMBIO no constituye un delito en la legislación penal cubana. Pero recuérdese que, el monopolio de las pruebas judiciales, por una parte, y la sumisión de los tribunales a los designios de los dictadores, por la otra, crea condiciones idóneas para la fabricación de delitos.

No sería para nada extraño que Rafael Ramos Balaguer sea enjuiciado por ejemplo, por supuestos delitos de atentado, desacato o propaganda enemiga y sólo por escribir en la fachada de su casa, la palabra CAMBIO.

Sin embargo, los secuaces de los dictadores se abrogan el derecho de irrespetar la propiedad de sus detractores con impunidad absoluta y esto lo demuestra el hecho de que los agentes de la policía Seguridad del Estado, después de haber detenido a Ramos Balaguer, procedieron a borrar con pintura la palabra CAMBIO y con la sumisión repugnante y el servilismo que les destaca, escribieron a cambio, la frase que ningún cubano desea escuchar: ¡VIVA FIDEL..!
nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*