Política

El artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos

El Cerro, la Habana Rogelio Travieso, (PD) Los Estados autoritarios y totalitarios no se comportan acorde a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, para ellos es imposible.

Algunos en la comunidad internacional se comportan de manera tolerante con las autoridades de estos países y hay quienes se convierten en sus cómplices.

Quienes han estado y están en la dirección del Estado y Gobierno cubano desde que tomaron el poder en 1959 violan no solo la Declaración Universal de Derechos Humanos, sino también la Constitución de la República de Cuba.

El primer secretario del Partido Comunista de Cuba, quien también ejerce los cargos de jefe de los Consejos de Estado y de Ministros, General Raúl Castro Ruz, hace un tiempo, en un discurso en las Naciones Unidas, manifestó que “los Derechos Humanos eran una utopía”.

Todos los seres humanos nacen con derechos y libertades fundamentales inalienables.

Dice el artículo 21 de la Declaración Universal:
1- Toda persona tiene el derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2- Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3- La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Quiénes han ostentado los máximos cargos del Estado y el Gobierno de Cuba, gracias a la Constitución cubana y la Ley Electoral, han logrado gobernar de manera inamovible, para lo que han creado mecanismos que no dan posibilidades a quienes no profesan su ideología.

En Cuba, el acceso a los cargos públicos solo es para aquellos que profesan fidelidad a la aun llamada revolución y al socialismo.

Quienes en Cuba, actúen ejerciendo su derecho natural a las libertades fundamentales son convertidos en parias dentro de la sociedad. ¿Acaso no son expulsados de los centros de trabajos y estudios, quienes se incorporan al Movimiento de Derechos Humanos?

En lo que respecta a la voluntad del pueblo cubano como base de la autoridad del poder público, se hace necesario un poco de historia.

Entre los objetivos prioritarios de la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista estaba la reinstauración de la Constitución de 1940 y la celebración de elecciones libres.

El líder revolucionario Fidel Castro, después de su entrada a La Habana, en su discurso en el Campamento Columbia, prometió que en breve plazo se celebrarían elecciones libres. Pero ni se reinstauró la Constitución del 40, ni nunca se han celebrado elecciones libres.

A partir de 1968, luego de la Ofensiva Revolucionaria, los cubanos pasaron a depender totalmente de un Estado Totalitario. Desde la alimentación hasta la asistencia médica, el cubano depende del Estado poderoso. No se respetan los derechos a la protesta y a manifestaciones pacíficas públicas. Ejercer estos derechos, equivale a recibir maltratos, represión y encarcelamientos. Ejemplos: la represión contra el Movimiento Damas de Blanco, los opositores pacíficos y los periodistas independientes.

En 1976, y sin otra alternativa, pues no se convocó a ninguna Asamblea Constituyente, donde participaran todas las tendencias políticas de la nación, fue aprobada una Constitución que solo es útil para garantizar la permanencia en sus posiciones de los que ejercen el poder indefinidamente.

Quien escribe estas líneas; no acudió al referéndum; pues consideraba que el engendro constitucional que proponían, negaba toda pluralidad política al pueblo cubano.

El régimen impuso lo que previo el prócer de la independencia, José Martí, en su análisis sobre “La Nueva Esclavitud” de Herbert Spencer. Martí advirtió que el hombre pasaría a ser siervo del Estado, de ser esclavo de los capitalistas, pasaría a ser esclavo de los funcionarios.

En Cuba, exigir respeto de la Declaración Universal de Derechos Humanos es como arar en el mar que nos rodea.

De no cambiar la situación, llegará el momento en que el pueblo cubano no pueda continuar soportando las violaciones a sus derechos. Entonces la izquierda cavernícola culpara de ello a la derecha, al imperialismo, etc., pero nunca a los que violaron por más 58 años, el artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU.

El asunto, no es de izquierda o derecha, sino el respeto al derecho de los seres humanos”.
rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil +53 53859142
*Partido Liberales de Cuba

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