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El brillo invencible de cada domingo sombrío

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Desde que la sede nacional del Movimiento Damas de Blanco (MDB) se asentó en esta barriada habanera de Lawton, los domingos, desde la apreciación compartida por acá por muchos y que comparto, se volvieron días de brillo invencible.

Frente a este brillo, repta la presencia sombría y ominosa de los asalariados del Ministerio del Interior castrista. Ya sea los que integran la policía Seguridad del Estado (DSE), los que integran la llamada Policía Nacional Revolucionaria, (PNR) o los marginados y desclasados que convocan. Se trata de elementos viles, dispuestos a impartir y a cumplir órdenes criminales. Viles que se degradan un poco más cada día. Lo hacen al maltratar mujeres y hombres desarmados, pacíficos, afirmados en reprimir a su pueblo y cumplir cualquier orden recibida, en nombre de la dictadura a la que sirven.

Ellos hacen de los domingos de la barriada habanera de Lawton, días sombríos y ominosos. La jauría de viles -uniformados o no- que acechan con carácter permanente al grupo de mujeres pacíficas, vestidas de blanco, que enarbolan sus gladiolos y sus pancartas y exigen libertad, tanto para los presos políticos como para todo el pueblo de Cuba, aportan el brillo invencible de la dignidad y el coraje ciudadano desde la lucha desigual que protagonizan en nombre de la democracia.

En Cuba, la violencia de género no se hace necesario combatirla desde tribunas, panfletos consignas o campañas. Mayoritariamente, los hombres nacidos de mujer rechazan a quienes maltratan féminas. Les rechazan, ya sea porque esta sea su inclinación o porque solo sea el mandato que se avienen a cumplir.

Al menos en Lawton, quien nació de una mujer, rechaza maltratar mujeres y desprecia desde lo más profundo de sus fibras a quienes se avienen a maltratarlas por cumplir con órdenes y consignas dictadas desde donde hayan sido dictadas.

Esto es algo que he visto desde los siempre humildes miembros de la secta abakuá. Ellos explican a quien esté dispuesto a escucharles que ser abakuá es ser buen padre, buen amigo y buen esposo. Es no ser chivato o ser soplón. Cuando proclaman que a la mujer no se le hiere ni con el pétalo de una flor, puede verse un brillo distintivo de orgullo en sus miradas.

La simpatía creciente de los vecinos de la barriada por las Damas de Blanco preocupa grandemente a la élite de la gerontocracia, o como les llaman, a ‘los históricos’. Pero no solo a esta élite. También están preocupados los generales sin batallas, los herederos sin gloria y cada corrupto habilitado para medrar con lo robado, autorizado para ello.

Temen que el barrio las siga y en algún momento grite libertad con ellas y no les faltan razones para ello. El rechazo contra la dictadura militar castrista se ha extendido a todas las capas sociales. Se rechaza la continuidad dinástica y el más reciente ascenso a general del coronel Castro Espín: marca un hito de rechazo que rebasó al pueblo de a pie. El rechazo a Castro Espín se afirma desde adentro en las propias filas del régimen militar totalitario castrista.

Cada domingo que se reprime y golpea en Lawton, crece la admiración por las mujeres de blanco que maltratadas, golpeadas, abusadas y reprimidas, dan cada domingo, el santo y seña de la palabra democracia a todos, tanto dentro como fuera de Cuba.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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