Cine, Cultura

El elegido

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) Un filme hispano mexicano, del 2016 y dirigido por el director Antonio Chavarría, aborda la historia de Ramón Mercader y la relación con su víctima más famosa, León Trotski. Desde una perspectiva psicológica al hurgar en los dilemas creados con el nacimiento de los estados totalitarios, en especial la dictadura comunista soviética, la obra aporta nuevos puntos de vista sobre el asesinato del líder de la 4ª Internacional Comunista, dictado por un mediocre burócrata de nombre José Stalin.

Sabido es que luego de la imposición de la dictadura en Cuba, el tema de la discusión entre las diferentes facciones comunistas pasó a ser tabú. Los que no estaban con el Kremlin, pasaron a llamarse oficialmente revisionistas de izquierda o derechas. Un San Benito que pesaba tanto como la frase, “diversionismo ideológico”. De ahí que lo que ocurrió con la muerte de Trotski, fuera desconocido para una sociedad y una generación, la mía, brutalmente censuradas.

A principio de la década de los ochenta, yo tenía una tórrida relación con una yugoslava que estudiaba filología en La Habana. Era verano y ella no comprendía que cuando Irakere en medio de un carnaval de julio gritaba, ¡Que vienen los bomberos! había que ponerse a buen recaudo, pues las “pergas con cerveza” volaban por los aires y tras de ellas las riñas tumultuarias. Pero yugoslava al fin, si sabía la historia del asesinato del fundador del Ejército Rojo y compañero de andanzas del poder soviético, ordenada por el malvado Stalin.

Cinco o seis años más tarde, estudiando Historia del Arte, y mientras conversaba con Zaira González-Pardo, un entonces famoso diseñador gráfico, Omar Echevarría entró a la clase con un ejemplar del semanario soviético Novedades de Moscú que en la última página traía un artículo de 1500 palabras sobre la vida de Ramón Mercader y su estancia en Cuba. Fue la primera vez que me enfrente, ya con pruebas documentales y no simples rumores a la realidad del crimen contra León Davidovich Bronstein, más conocido como Trotski.

Ya eran los 90, cuando la fotógrafa Odalys Roblejo, no comprendió la importancia que tenía poder ver en Cuba, “El asesinato de Trotski”, el filme de Joseph Losey, actuada por Richard Burton, Alain Delón y Rommy Schneider. La obra de 1972, solo se presentó esa vez en la cinemateca desde una copia excelente. No tengo constancia de que fuera nuevamente proyectada. Luego vino el libro de Leonardo Padura, El Hombre que amaba a los perros. Para Mañach, el indagador del choteo cubano, sería algo así como la cubanización de la historia soviética. Pero con seriedad, fue la primera vez que se puso en blanco y negro luego de la instauración de la dictadura comunista, la historia tras el asesinato de Coyoacán.

Ahora llega “El elegido”, bien facturada y con una carga psicológica muy fuerte, lo que la diferencia de “El asesinato…”.

Aquí el rol de Carmen Mercader fabulosamente interpretada por Elvira Domínguez, hace que la ficción tome otro curso, y si bien existe una discusión histórica sobre el rol de la madre de Ramón Mercader (Alfonso Herrera), en las tendencias criminales de su hijo, la tesis del complejo de Edipo, el amor filial a la madre que lleva a la subordinación en busca del amor no recibido, refresca y desideologiza un tanto la trama, para bien de la misma.

Cierto que Alfonso Herrera no es Alain Delón, ni Hanna Murray, Rommy Schneider, ni de lejos. Cumplen su rol con soltura y ayudan a comprender mejor la trama humana, que por cierto no es tan visible en la obra de Losey. Un aparte para Henry Goodman en el rol de León.

Foto: El Elegido, cartel. Fotogramas
aleagapesant@nauta.cu; Aleaga Pesant

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