Sociedad

El jineterismo

El Vedado, La Habana, Hilario Rodríguez, (PD) El calificativo popular “jineterismo”, surgió en el país, para señalar a una persona determinada por su actividad dentro de la sociedad en el siglo pasado. Tenemos, y es la mayoría, quienes lo relacionan con la prostitución. O sea, una jinetera es una prostituta que vende su cuerpo a cambio de una cantidad de dinero con el fin de sustentarse económicamente, por carecer de otra forma de obtenerlo.

También asumimos otras opiniones que motivaron el surgimiento de esta palabra (hablaremos de eso) pero, la más connotada ha sido la prostitución; en el caso de la mujer.

Abundan los que opinan que el calificativo de “jineterismo” no es correcto vincularlo a la prostitución. Este basamento se apoya en que prácticamente el total de las llamadas jineteras, son personas que tienen resuelto su estándar económico de vida. La mayoría viven con sus padres, estudian y trabajan.

Otros aseguran que el calificativo se les daba a ciertas personas del sexo masculino que se dedicaban a contactar extranjeros y satisfacer sus reclamos o fantasías sexuales, facilitando los contactos con la persona indicada, como es natural, cobrando el servicio.

En realidad, el jineterismo actual siempre ha estado presente en todas las sociedades por siglos pero, con otros preceptos. Existió y existe con el soporte de los padres de estas jóvenes para agenciar un buen matrimonio que aseguren ciertos bienes o modelo económico superior de vida. Se manifiesta en clases pudientes y no pudientes, ambas clases inclusive, siempre de menos a más.

El jineterismo nace en Cuba cuando de extranjeros se trató, sin embargo, ya estaba presente en la Edad Media. Recuerden las madres tratando de casar a sus hijas con reyes y príncipes y otros de la nobleza, hasta en los cuentos de hadas.

Los padres, siempre influyeron en sus hijos para que se casaran con millonarios, presidentes, ministros, directores empresariales, funcionarios, dirigentes.

El patrón lo tenemos en tantas novelas de todos los tiempos que tratan este tema.

En la actualidad, la demanda de extranjeros es mayor, superando a los intereses nacionales.

Vayamos a la siguiente versión y que cada cual exponga su criterio en cuanto abarca la palabra Jineterismo, y su correcta definición, para solicitar su inclusión, con un significado correcto en el diccionario.

Década de 1980. Psicoanálisis de una jinetera. Nombres supuestos para proteger a los vinculados en el expediente.

Dora: Psicóloga graduada, con experiencia, amiga de Irene y Miriam desde su época de estudiante en el Pre-Universitario.

Miriam: Hija de un funcionario como tantos que atendían las relaciones económicas del país con el extranjero, sin haber pasado la enseñanza media.

Irene: Hija de un famoso tornero propuesto para aspirante a Vanguardia Nacional en su época. Abogada.

La historia comienza con Miriam e Irene en el primer año del Pre-Universitario, donde se sienta una al lado de la otra en la misma aula. Esto y el estudio las hace amigas íntimas inseparables, aunque se conocían de estudios anteriores.

A mitad de curso, Miriam le cuenta a su amiga Irene que en la noche anterior su padre había convidado a un empresario italiano a cenar a la casa. Por el nivel de las negociaciones, era necesario darle atención en la intimidad de la familia.

Este italiano se nombra Igo. Miriam cuenta lo fascinante que le resultó participar en esta cena. Igo no dejaba de mirarla, de forma disimulada, soslayando que el padre de Miriam no se percatara, como así fue.

Ahora bien, en el caso de la madre de Miriam es distinto, ella visibilizó la química entre Igo y su hija y alentó la situación siempre de forma reservada…

…Interrumpamos el párrafo con la intención de aclarar, que en esa época, los funcionarios y dirigentes trabajaban tantas horas que dejaban en manos de la madre la educación de los hijos y dirección del hogar, pero, con leyes siempre dictadas por ello. Éste es el caso del padre de Miriam.

Lo que no sabían es que en la realidad, las que dictaban el rumbo, eran ellas, las madres, ya que los esposos no se enteraban de nada si las esposas no se las comunicaban. Aquí cabe el dicho: en la casa mando yo, cuando mi esposa está de acuerdo.

Es bueno reflexionar más sobre el párrafo anterior, de quién verdaderamente determina la educación de los hijos y la dirección del hogar, específicamente en la situación que se plantea en el párrafo. En l970, el hombre todavía pensaba que con su trabajo, aportaba todo lo necesario en un hogar, por lo tanto tenía el derecho de dictar las pausas y comportamiento de la esposa e hijos. Esto sí, esto no. Órdenes son órdenes.

Que lejos están de la realidad. Por ejemplo: Algo que el hombre tenga prohibido, la mujer lo sabe y espera pacientemente el momento de plantearlo. Después, de un día fuerte de trabajo, el hombre llega tarde en la noche. Cansado, se baña, come algo y se va a dormir, a pesar de la actitud provocativa sexualmente de la mujer. La esposa sabe, lo ve en sus ojos, no es el momento, sigue esperando pacientemente. Si ella plantea algo, que no está permitido por el marido, sabe que le van a decir que no. ¡Punto para el marido!

Llega el siguiente día, el hombre, aunque tarde, viene a la casa más dispuesto, a pesar de saber que temprano en la mañana debe salir de su casa en funciones de trabajo; por lo tardío en la noche, ella ya tiene puesta su ropa ligera para dormir, bien bañadita y discretamente perfumada. Le prepara el baño y alimento con cariño, pasando por su lado y rozándole partes apetecibles de su cuerpo, tiernamente, de forma despreocupada, mirándole con disimulo a los ojos hasta que le ve un brillo acuoso. En ese momento se tiene que aguantar para no gritar: ¡hoy es el día!

Ya ambos en la cama, envuelto en el placer del sexo, ella de pronto muestra contrariedad.
-¿Qué te pasó, mi cielo?
–Nada, solo recordé que mañana, bla, bla, bla, y quisiera que lo permitieras.

¡Señores! quien en ese momento va a decir que no. ¡Punto para la esposa!

…Volvamos al párrafo interrumpido con Igo/Miriam.

Como se dijo: la madre coordinó y acotejó la situación de forma de obtener teléfonos y datos, para que por algún motivo, ya previsto, pudieran comunicarse con Igo, el que muy complacido, se dejó penetrar en su vida personal.

Otro día, Miriam cuenta a Irene en la escuela con alegría, que Igo las había invitado a ella y a su mamá para pasar un día en la piscina de un hotel cinco estrellas. La madre de Miriam aceptó, aprovechando que su esposo estaría días fuera de La Habana.

Al día siguiente, Miriam no asistió a la escuela, concurrieron a la piscina del hotel, según la invitación. Como es natural la madre de Miriam hizo todo lo posible por profundizar la relación de la hija con Igo, los que pasaron de conversar a jugar dentro de la piscina, mientras la madre, con algún pretexto, se mantenía distante.

Miriam relató todo a Irene, menos la parte de que su madre era cómplice. Desinhibida y poniendo cara de pícara, cuenta que Igo la besó en la boca, además de regalarle un reloj acuático de los que usan baterías. Le muestra el reloj. Irene quedó encantada con el regalo y sorprendida de que no tenía que darle cuerda. Gastó mucho dinero ese día en atenciones, comidas, bebidas y otros regalos. Todo en dólares.

Llegaron a la casa a las 10 pm. Él no se bajó del carro, pero, como la madre se adelantó y entró a la casa, Igo, con delicadeza le introdujo la mano entre sus muslos mientras la besaba, cosa que ella no le permitió que continuara haciendo, aunque dice haberle gustado que lo hiciera. Después de un beso se despidieron al llamado de la madre.

Lo de Igo duró un tiempo, entre paseos y regalos, aprovechando que el padre atendía como país a Italia. Después fue Rico, Piero, Albiero y otros. Miriam hasta fue invitada a viajar a Roma.

De todas estas cosas, su confidente fue Irene y su cómplice la madre, la que en este caso no contempla que la hija es menor de edad. Si el aspirante, fuera un pobretón, el que fuera menor de edad sería un motivo fuerte para prohibirlo.

Ya en el segundo año del Pre-Universitario, Irene le pregunta a su padre que si era vanguardia nacional y su trabajo un puntal grande para mantener los equipos de tecnología americana en las fábricas, centrales eléctricas y azucareras, hospitales y transporte funcionando, cómo era posible que no tuviera relaciones con extranjeros?

El padre extrañado por la pregunta de Irene le explica que su trabajo no requiere vínculos de trabajo con extranjeros, (para eso estaba el padre de Miriam, pensó ella) pero si con las tecnologías, principalmente la norteamericana, que él estaba contento con los resultados y habilidades como técnico, sin contar todos los homenajes, de los cuales su hija Irene había participado en compañía de la madre. Irene lo reconoce, pero, dice: -Esos homenajes y méritos no dan regalos materiales ni disfrute. Ella quisiera los mismos privilegios del que goza el padre de Miriam.

En el tercer año del Pre-Universitario, Miriam le da la noticia a Irene de que se casaba con un español residente en Italia y que se iría a vivir al extranjero, entre Italia y España. Esto implicaría el dejar los estudios.

Así fue, dejo los estudios Miriam para casarse y marchó al extranjero, creyendo resueltos todos sus anhelos.

A muchas les sucede que ven al extranjero con posibilidades amplias monetaria y no saben, que en realidad, la mayoría son trabajadores que dependen de un salario, viven en unión de otros familiares… y que todo eso lo sabrán ya casadas.

Irene se mantiene estudiando y conoce a Mireya, joven muy resuelta y sociable, además de solidaria, que la invita a pasear. Estos paseos se desarrollaban cerca de los hoteles y lugares donde asistían extranjeros. Llego el día en que entablaron amistad con dos españoles. Pasearon y recibieron regalos. Después otros españoles, mexicanos e Italianos, pasando de regalos a recibir dinero, paseos a centros turísticos y llevar una vida de diversión, pero siempre, tanto Irene como Mireya, se mantenían estudiando. Terminaron el Pre-Universitario y siguieron estudios universitarios graduándose como licenciadas jurídicas.

Hoy en día, Irene trabaja como abogada de un bufete, aunque mantiene vínculos amorosos con extranjeros y no le ha faltado quien la invitara a viajar a su país. Espera al príncipe de sus sueños.

Mireya, la nueva amiga de Irene, se casó con un italiano que le doblaba la edad, al verles juntos, todos pensaban que ahí no podía haber amor. Efectivamente, al llegar ella a Italia lo abandonó y se fue con otro más joven. Utilizó a este infeliz para continuar viaje a Suecia, donde la esperaban otros intereses.

Esto último ha sido una constante. Utilizan al extranjero, para que la saquen del país, hasta pagan por eso, ellas con otros propósitos.

En cuanto a su amiga Miriam, no le fue bien económicamente con el español, aunque sigue casada y tiene dos hijos. La mayor parte del tiempo vive en casa de su madre. No trabaja ni estudia.

Ahora volvamos al inicio, me refiero al expediente y dictamen de la psicóloga Dora.

¿La actividad llamada jineterismo califica como prostitución? La opinión de la sicóloga es que no. El llamar jinetera a una actividad social de diversión, amistad, amor y hasta sexo no tiene nada de prostitución, mientras quienes la practiquen sean estudiantes y mujeres que trabajen o, mujeres que aún sin trabajar o estudiar no carecen de lo necesario para vivir.

Analicemos los dos casos presentados, el de Miriam y el de Irene. A Miriam le llevan, al extranjero a su casa, por una actividad de relaciones pública. El vínculo social que dé él se desprende entre Miriam y el extranjero está muy lejos de ser prostitución por parte de Miriam. Podemos calificarlo de oportunismo.

En el caso de Irene, es lo mismo, solo con la diferencia de que no se lo llevan a la casa, ya que su padre es un tornero galardonado y no realiza funciones de relaciones públicas con extranjeros. Ella tiene que visitar lugares donde coincida con extranjeros para lograr los vínculos sociales que logró Miriam, sean cuales sean. Esos vínculos, en muchos de los casos, son de amistad y en otros, logran objetivos de unión conyugal, formando familia o relaciones íntimas temporales.

Pero pasemos a otro ejemplo. Los candidatos no son extranjeros, sino dirigentes o funcionarios nacionales que por sus cargos tienen relaciones y posibilidades de “resolver” y un nivel de vida superior al ciudadano común. (La palabra “resolver” tiene sus orígenes dentro de la dirigencia y funcionarios, pasando posteriormente a la clase trabajadora, tanto manual como intelectual. Pero eso es otro cuento).

Las madres dirigen sus influencias de la misma forma, porque ven en ellos resueltos los problemas económicos y sociales de sus hijas. Por eso, no es raro, un dirigente o funcionario mayor, panzón, falto de vista y sin abundancia de pelo, casado con una joven hermosa.

El dirigente o funcionario no tiene problemas, si a la amada de turno no le gusta la casa se buscan otra, si fallan después de casarse, le dejan la casa con todas las propiedades y carro y se busca otra. (Búsquese en los archivos de los bufetes de abogados un solo caso de permuta forzada, división de bienes, por separación conyugal entre un marido o amante dirigente o funcionario y su esposa o querida).

Lo triste del caso es que creen que es por amor, no muchos están conscientes de que es por interés.

En los años que nos ocupan, como una epidemia, era normal entre los dirigentes y funcionarios, que matrimonios de toda una vida fueran interrumpidos, influidos por la belleza juvenil.

Estos dirigentes, como belleza, solo tenían los medios económicos, casas lujosas, autos, paseos a zonas turísticas y viajes al extranjero. En la mayoría de los casos, aparte de su buena economía y forma de vivir, también heredaban un par de cuernos. Aún al que no le ponían los tarros, tenía ese calificativo en la sociedad.

En éste caso, tampoco se puede calificar como prostitución. Quedan abiertos los calificativos. ¿Qué creen ustedes? ¿Están de acuerdo con Dora?

Sucede que dentro de todo lo “sano” que pueda estar implicada la palabra jineterismo, por ningún concepto podemos dejar de señalar, que algunos agregan a esta noción el bandolerismo.

El bandolerismo, es ya un ejercicio, que entra en la degeneración más profunda del ser humano. Ya no es quien busca placer, regalos, diversión o su príncipe azul. Son personas sin escrúpulo ni pudor, que viven del engaño. Entran en el mundo de la prostitución, las drogas, las estafas con el fin de convertir en negocio estas actividades. Las mujeres son controladas por individuos, sin llegar a convertirse en mafia por el momento. Lo más delicado del caso, es que la familia de estas jóvenes no se percata, ya que se confunde con el jineterismo que podemos decir sano.

Es importante, dice la psicóloga Dora, que las familias estén al tanto de cuando es jineterismo y cuando es bandolerismo y que ayuden a estas jóvenes a alejarse de ese peligro. Muchos ejemplos tenemos de jóvenes que cumplen condenas por esta actividad, perdiendo los mejores años de su juventud, o de las que caen en las garras de las drogas, que es mucho peor; y en el desprecio de la sociedad.

Vamos de nuevo a los preuniversitarios o tecnológicos. A la hora de salida acuden jóvenes que no estudian ni trabajan, que ven un negocio lucrativo, el de buscar muchachas jóvenes para engañarlas e iniciarlas en el bandolerismo.

Una estúdiate le dice a la otra:
-Berta, ayer, a la salida de la escuela conocí a un joven que dice que me había visto en otras ocasiones y que estaba esperando para conocerme y conversar un poco.

Esto es cierto, ya lo había visto fuera de la escuela, hablando con otras alumnas.

Así, durante días, Yanet le cuenta a Berta sus relaciones con el nuevo novio.

Yanet y su novio Daniel le presentan a Berta a un joven bien parecido, llamado Lázaro, mulato claro, al igual que Berta. (Daniel y Yanet son trigueños). Daniel y Lázaro no trabajan ni estudian.

Salen juntos y por separado las dos parejas, formándose una complicidad guiada por los supuestos “novios”. Juegos de manos entre parejas, no ocultan los besos y prácticamente el sexo a los ojos de la otra pareja que hace lo mismo. Era normal que Daniel le abriera la blusa a Yanet para besarle los senos sin reparar que estaban en presencia de Lázaro y Berta. Lo mismo sucedía con ellos.

Estas salidas se hacían cada vez más frecuentes, iniciándose un proceso de desajuste en Yanet y Berta, que abandonan prácticamente los estudios.

Llegó el momento en que los supuestos novios, primero las convencieron de ir los cuatro a la cama y disfrutar del sexo en grupo, y después hacerlo con otros, cobrando por cada función.

Berta y Yanet ejecutaban sexo entre ellas, con la participación activa de un cliente, casi siempre extranjero. Lázaro y Daniel dirigían el negocio.

Ya con la degeneración adquirida en esta faena, Berta y Yanet comenzaron a ayudar a Daniel y a Lázaro en la captación de otras jóvenes de la escuela. De tomar pastillas para estimularse, pasan a la drogadicción.

Berta y Yanet no son las únicas. Esto le ocurrió a otras y sigue sucediendo. Algunas terminan en la cárcel o perdidas en el consumo de drogas, volviendo sus vidas y las de sus familias una tragedia.

De estudiantes pasan a bandoleras. Lo decimos sin exagerar, lo hemos entendido así, el magnificar lo dicho por la psicóloga Dora sería un poco molesto para los afectados, pero el asunto es grave, no debe sobrestimarse, tómese con seriedad. Cuide a sus hijos.
Orestes Hilario Rodríguez Cruz; nudisi.nudisi@gmail.com; nudisi.blogspot.es

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