Destacados

El mito de un perdedor

Arroyo Naranjo, La Habana, (PD) Teniendo en cuenta que fracasó en casi todo lo que emprendió, sorprende la perdurabilidad del mito de Che Guevara entre la izquierda mundial, 50 años después de su muerte en Bolivia en 1967.

Guevara fue un hombre de muchas vocaciones, pero su carácter aventurero que le condujo la violencia revolucionaria, no le dejó tiempo para desarrollarlas a plenitud.

Nó concluyó los estudios de medicina y nunca ejerció como médico, para dedicarse a la guerra revolucionaria, pero como guerrillero solo tuvo éxito en la toma de Santa Clara, frente al ejército en desbandada de Batista: sus aventuras en la selva congolesa en 1965, y finalmente en Bolivia, en 1967, fueron desastrosas.

Intentó teorizar sobre las guerrillas, pero lo más que consiguió fue escribir un difuso manual que tituló “La guerra de guerrillas”. Esclarecer la teoría guevarista del foco guerrillero, que en pocos años demostró ser un sangriento disparate, le correspondería años después al francés Regis Debray con su libro ¿Revolución en la revolución?

No era tarea fácil teorizar sobre hechos fortuitos y casi providenciales como los de la insurrección castrista. El ataque al cuartel Moncada y el desembarco del yate Granma –que el propio Guevara calificó como un naufragio- pudieran ser dramáticos ejemplos de lo que nunca debe hacer una guerrilla que no aspire al suicidio.

No todas las guerrillas tienen la suerte de enfrentarse a un ejército poco profesional, corrupto y desmoralizado como el del dictador Batista.

Guevara creía que la historia de la revolución cubana debía ser escrita por sus protagonistas, y no por escritores, en los que no confiaba por considerar que no eran suficientemente revolucionarios.

Che Guevara pudo haber escrito la historia de la revolución castrista. De hecho, fue de los primeros en intentarlo, con Pasajes de la Guerra Revolucionaria, pero no fue más allá.

Obsesionado por la moral comunista, oscilante entre el tostkismo y el maoísmo, tampoco logró concretar con claridad su pensamiento social y económico.

En “El socialismo y el hombre en Cuba” asustaba por su desmesurado idealismo estatista y suprahumano. Y desconcertaba cuando advertía que “se podía zarpar hacia el comunismo y nunca llegar a la meta”.

En cuanto a la economía, todavía una legión de economistas trata infructuosamente de vertebrar sus conceptos ambiguos y contradictorios en un cuerpo de ideas prácticas y coherentes aplicables a la situación cubana.

En definitiva, Guevara no era un economista. Antes que Fidel Castro lo nombrara Ministro de Industrias, presidió el Banco Nacional de Cuba. Cuentan que fue por error, que el Máximo Líder buscaba un economista y Che Guevara, que dormitaba, entendió que lo que buscaba era un comunista.

Entre 1963 y 1964, los criterios heréticos de Che Guevara provocaron una memorable polémica con Carlos Rafael Rodríguez y otros de los más ortodoxos seguidores de los lineamientos soviéticos acerca del modo de organizar la economía socialista.

Cuando dejó el Ministerio de Industrias para irse Congo, Guevara dejó tras sí un calamitoso rastro en la economía cubana. Al final, se impusieron los criterios de los que polemizaron con él.

Che Guevara, que tenía dotes para la escritura, nos ahorró espanto al no escribir sobre su tiempo de ejecutor del terror revolucionario en La Cabaña, en los primeros meses de 1959. Aterra imaginar cómo hubiera sido su narrativa. Basta leer “El cachorro asesinado”. Un cuento literariamente casi perfecto, pero muy duro y cruel. Fue un anticipo de su aspiración de convertir a los combatientes revolucionarios en “frías y eficientes máquinas de matar”.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino

Un comentario

  1. En la serie Cartas a Ofelia, las Cronicas del Escambray fundamentan la corrupcion del ejercito batistiano y la falsedad del terrorista argentino devenido heroe.
    Enlace de muestra: https://eldiariodelamarina.com/el-tren-blindado-de-batista-en-santa-clara/

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*