Sociedad

El pan de los cubanos

La Habana, Cuba, Agustín Figueroa, (PD) Para nadie es un secreto que la inmensa mayoría de las familias cubanas trata de sobrevivir con los escasos productos que vende el régimen a través de la libreta de racionamiento.

El pan que se distribuye cada día a cada persona mediante esta cartilla, varía en peso y calidad en el transcurso de la semana.

Se sabe que ese pan se encuentra en mal estado la mayoría de las veces, ácido y sin el peso establecido.

Las personas que elaboran el pan, violan las normas técnicas para que el pan salga con calidad; porque al igual que muchísimos otros cubanos, comercializan las materias primas en el mercado negro.

La familia cubana promedio -que trabaja por míseros salarios- no puede cubrir ni siquiera sus necesidades más básicas, por lo que depende de ese pan para desayunar, con café, unos pocos días del mes y con agua con azúcar en las otras ocasiones o para dárselo a sus hijos para que merienden en sus escuelas. También se utiliza para cuando los niños regresan del colegio por la tarde, como un paliativo para que entretengan su estómago hasta que se resuelva qué cocinar.

En la mayoría de los hogares, las personas mayores no comen pan, no porque no les guste, sino porque se lo dejan a los menores de la casa, para que calmen el hambre.

El pan que se comercializa por la red de distribución de productos normados tiene un precio de cinco centavos (moneda nacional), y solo se puede comprar uno por persona.

A los responsables de controlar la venta de este producto, no les interesa que tenga calidad: quienes lo consumen son los cubanos de a pie.

Con un poco de mejor calidad, pero a precios inalcanzables para el bolsillo de muchos ciudadanos, se vende -de forma liberada- el pan de las llamadas Cadenas Alimenticias, los precios según la forma y tamaño, oscilan entre 5 y 10 pesos (moneda nacional). Para la mayoría de las familias trabajadoras es una cantidad de dinero que no les permite comprarlo diariamente, porque en algunos casos es el equivalente de lo que ganan en toda una jornada laboral. ¡Y ni qué decir de las personas jubiladas o de las que reciben amparo de la Seguridad Social!

Está también el llamado pan desmayado, que no tiene mucha calidad, y un pan suave que venden a dos pesos.

También hay panaderías que venden el pan en CUC. La red estatal que se dedica a este tipo de comercialización se conoce de forma popular como “Pan de Paris”. Peo lo que se oferta en estos establecimientos, tanto dulces como panes, tiene precios que jamás un trabajador, con su salario, podrá adquirir.

Se conoce bien que ingerir pan sube la presión a los hipertensos, produce hipoglucemia a los diabéticos; y en general, engorda y es dañino y perjudicial para la salud de muchas personas, pero los que vivimos en Cuba no podemos dejar de comerlo por la necesidad de calmar el hambre.
comuni.red.comunitaria@gmail.com; Agustín Figueroa; Móvil 54262837
*Red Cubana de Comunicadores Comunitarios

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