Política

El reconocimiento como ciudadanos y las libertades

Cerro, la Habana: Rogelio Travieso, (PD) Donald Trump, primero como posible candidato a la presidencia, después como candidato y desde el 20 de enero de este año, como presidente, ha sido blanco de la prensa, los jueces y parte de la sociedad civil en su conjunto. Se han generado en su contra manifestaciones, protestas, opiniones a favor y en contra. Hasta profecías han sido utilizadas.

Lo que ha venido ocurriendo me preocupa y agrada al mismo tiempo. Tengo familiares muy cercanos en los Estados Unidos y quisiera que allí las cosas marcharan de la mejor manera. Me agrada en cuanto a los aires de libertad y derechos que respiran los ciudadanos y residentes en ese país.

Los cubanos carecemos de libertades, derechos y democracia.

Trump, el actual ocupante de la silla presidencial de la primera potencia del mundo, es el presidente número 45. Según algunos, ese es un número que encierra enigmas.

Donald Trump es noticia en el mundo entero. Esas informaciones las leo con una mezcla de admiración y tristeza: aprecio que en los Estados Unidos, todas las opiniones a favor y en contra sobre la primera figura política del país se exponen sin ataduras ni temores.

Hay medios que públicamente señalan a Trump como inexperto en política, otros como un ex demócrata, varios dicen que su partido es el de Trump, hay quienes lo tildan de populista; también lo califican de grosero y prepotente e incluso hay quienes dejan entrever que detrás de todo pudiera estar el autoritario, siniestro y taimado presidente ruso Vladimir Putin.

Donald Trump es el presidente de los Estados Unidos, pero no el dueño de la nación americana. Gracias a la división de los poderes, a Trump no le es posible actuar como dueño.

Es muy distinto a lo ocurrido en Cuba.

¿Acaso Fidel Castro en alguna ocasión fue criticado por los periódicos, la televisión o la radio? ¿Han cuestionado en alguna oportunidad al general presidente Raúl Castro?¿Cuándo la dirección histórica de la revolución ha sido criticada o cuestionada públicamente? ¿No han existido razones para que hayan sido criticados e incluso pedir a algunos de los que han integrado las máximas instancias, dimitan, dadas las consecuencias de sus decisiones, que han afectado la economía y puesto en peligro a la nación?

Señalaré solo unos pocos ejemplos.
1- El incumplimiento de la promesa de reinstaurar la Constitución de 1940 y celebrar elecciones libres.
2-A partir de 1961 en la reunión en la Biblioteca Nacional con los intelectuales, donde Fidel Castro expresó enfáticamente “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada” a los cubanos, nos cambiaron la condición de ciudadanos por la de revolucionarios. Quienes no aceptaban la imposición de ser revolucionarios solo tenían cuatro opciones: la muerte, la prisión, el exilio o la marginación.
3- La instalación de armas nucleares soviéticas en territorio cubano, que puso al país y al mundo al borde de un holocausto nuclear.
4- La exportación al exterior de la revolución, siendo Cuba un país pequeño y pobre.
5- Los destrozos ocasionados a la naturaleza por la brigada Che Guevara.
6- Los más de 50 años de racionamiento de los alimentos.
7- La Ofensiva Revolucionaria de 1968 que condujo al estado calamitoso en que nos encontramos, convirtiéndonos en siervos del Estado todo poderoso.
8-El fracaso de la zafra de los 10 millones, en función de la cual fueron puestos todos los recursos del país.
9- Una constitución ideológica y excluyente que margina a los cubanos que no sean revolucionarios, socialistas y comunistas.
10-Guerras internacionalistas que ocasionaron miles de muertos y mutilados.
11- Las Causas 1 y 2 en el MINFAR Y el MININT.

Quienes han gobernado desde enero de 1959 actúan como si fueran dueños de la nación.

Las máximas instancias siempre han esgrimido que solo los revolucionarios tienen derecho a criticar. Han empleado consignas como: ‘Para los contrarrevolucionarios paredón’ ‘la universidades son para los revolucionarios’, ‘las calles son de los revolucionarios’, ‘a quien no le convenga la revolución, que se vaya”, etc.

En cuanto a Estados Unidos, mis mejores deseos para ese país donde viven muchos de mis familiares y amigos.

Donald Trump se verá obligado en estar al servicio del pueblo estadounidense. Es posible que Trump no sea un político de experiencia, pero si es un hombre exitoso en los negocios, es posible que ese aval le pueda servir para realizar las transformaciones que como presidente se propone. Y la prensa continuará cumpliendo con su función de informar, denunciar o criticar.

El problema de los cubanos encierra otra complejidad. La obligatoriedad de ser revolucionarios, socialistas o comunistas debería suprimirse de la Constitución y las leyes cubanas. A todos los nacidos en la patria de José Martí, se les debe reconocer su derecho a ser ciudadanos.
rogeliot@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil: +53_53859142
*Partido Liberales de Cuba

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