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El regreso del yeti o del abominable líder juvenil

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) En su momento (2008), los observadores políticos pasaron por alto la destitución de uno de los más agresivos de la última hornada comunista: Hassan Pérez Casabona. Nadie como él para hilvanar una sarta de disparates embrutecedores entre 1998 y el 2008, cuando tenía tribuna franca bajo la sombra del dictador Fidel Castro Ruz. Ahora volvió como un respetable profesor auxiliar del Centro de Estudios Hemisféricos y de los Estados Unidos de la Universidad de La Habana.

Hassan Pérez fue depuesto en el marco de una reunión extraordinaria del Buro Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas presidida por José Machado Ventura, segundo secretario del PCC, y Abelardo Álvarez Gil, miembro del Secretariado del Comité Central y jefe de cuadros. Y aunque el Buró Nacional reconoció su labor durante su trayectoria política juvenil al frente de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la UJC, la propuesta de iniciar su “proceso de vinculación laboral, como profesor de una institución universitaria del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias” olió a eufemismo.

Salió antes de la crisis de las mieles del poder, que sacó de circulación a los presuntos sucesores, Carlos Lage, Carlos Valenciaga, Fernando Remíres de Eztenoz y Felipe Pérez, entre otros siquitrillados.

El otrora líder juvenil no hizo carrera en el aparato burocrático del gobierno o el Partido Comunista. Controlado por la Contrainteligencia Militar (CIM), fue enviado a un batallón disciplinario.

Adalid de los talibanes, Hassan Pérez se caracterizó por poseer una oratoria de barricada agresiva, guevarista, y una imagen paramilitar que espantaba a sus correligionarios. Se pela al rape, usaba botas altas de cordones y pantalón de camuflaje, características que gustaron al dictador, quien lo lanzó al estrellato político. Primero en la FEU, a la que fue electo con un masivo fraude, cuando cursaba el tercer año de Historia, y luego como Segundo Secretario de la UJC.

El discurso intolerante de Hassan Pérez lo rechazó por igual la mayoría de los jóvenes de su generación, como la burocracia comunista. Esta última lo vio como un peligro para sus intereses y su “pax castrista”.

En su escenario natural, Hassan Pérez fue abucheado en más de una ocasión públicamente, por otros miembros de la Ujotacé.

Diputado a la Asamblea Nacional, representó al gobierno cubano en reuniones internacionales de alto nivel.

Su meteórica carrera tuvo el punto de inflexión durante el V congreso de la UJC, a finales del 2005, cuando no fue elegido como primer secretario de la organización juvenil. El mismo Fidel Castro pareció sorprendido en ese momento.

A partir de ahí, el descenso de Hassan Pérez se hizo visible con su desaparición de los medios y las cada vez menos referencias a su persona.

Una miembro del aparato ejecutivo del Buro Nacional de la UjC hizo público, antes del V Congreso del PCC, que en las altas esferas a Hassan Pérez se le consideraba inmaduro e irreflexivo.

Los talibanes nunca fueron del agrado de la corporación partidaria, pues eran el gobierno paralelo de Fidel Castro, con poderes omnímodos. Su apoyo lo encontraban en el difunto dictador. Su escenario político fue la Batalla de Ideas. Luego de la enfermedad de Fidel Castro, en el verano de 2006, su suerte estuvo marcada. Hassan Pérez siguió al ex Vicepresidente del Consejo de Estado Otto Rivero en la caída.

Durante once años se decía que impartía clases de historia, con grado de teniente, en el Instituto Técnico Militar “José Martí” a los jóvenes cadetes. También se le vio, en algún pase de cámara, vestido de militar, en su asiento de diputado en las sesiones de la Asamblea Nacional.

¿Por qué regresa el talibán Hassan? Hay una hipótesis sugerente. Al ser el único defenestrado de esa época, que no salió embarrado de miel o corrupción, puede ser útil en un momento de cambio de posta. Sobre todo porque puede articular un discurso sin tener que leer, en momentos en que la dictadura se quedó sin delfines, tras este gobierno viejo y sin prisa.

Otra hipótesis, es que trabajando en el Centro de Estudios Hemisféricos, una tapadera de la DGI, se abren nuevas puertas para el ex taliban.
aleagapesant@yahoo.es; Aleaga Pesant

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