Cultura, Música

El Swing el Jazz y el Rock sobrevivieron

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Así como en Cuba el felizmente difunto ex dictador Fidel Castro, prohibió el rock n’ roll y lo etiquetó como ‘música del enemigo’, otro revolucionario empoderado en Alemania, Adolf Hitler, prohibió por allá el jazz y el Swing a los que igualmente etiquetó como ‘música del enemigo’.

Por alguna razón, los enemigos más emblemáticos de las libertades y los derechos civiles, humanos, políticos y económicos han etiquetado como enemigo a los Estados Unidos de América. Igualmente a la música nacida en las entrañas populares de ese país.

Las similitudes entre la pesadilla impuesta en Alemania en nombre de un socialismo nacional y la impuesta en Cuba por el castro-fascismo corriente, van más allá de etiquetar la música del norte como ‘música del enemigo’. Los jóvenes del swing o «chicos swing» (en alemán Swingjugend), eran muchachos alemanes, en la década de 1930, que imitaban la última moda inglesa y estadounidense. Llevaban abrigos demasiado grandes, sombreros tipo hongo, paraguas negros y el pelo largo. Exaltados por la exuberancia del baile, tenían conocimientos enciclopédicos acerca del jazz.

La amenazante marea nazi, hizo que fueran perseguidos y masacrados en los campos de concentración. Más de 300 de ellos fueron internados en aquellos terribles lugares. En Cuba, algunos rockeros conocieron las UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) campos de concentración camuflados como unidades militares y administrados por Raúl Castro, ministro de las FAR en aquel entonces.

El Código Penal impuesto en los años 30 del pasado siglo XX en Alemania, comparte con el impuesto en Cuba por el régimen militar totalitario castrista figuras delictivas como lo es, la ilegal e injusta ‘peligrosidad social’.

La buena noticia es que tanto el Jazz y el Swing en Alemania, como el rock n’ roll en Cuba sobrevivieron a los depredadores de derechos que los proscribieron en ambos espacios nacionales. La prueba fehaciente de esto fue el más reciente concierto en La Habana de Mick Jagger y los míticos Rolling Stones en La Habana.

Muchos que ayer bailamos y coreamos Satisfaction y Twist and Shout, hoy escribimos, pensamos, y hablamos, afirmados en nuestro derecho a ser honrados y a hacer lo que hacemos sin hipocresías. Entonces, desde aquel concierto, sentimos muy dentro a Jagger, los Stones y sus simpatías por un Diablo al que conocemos solo por referencias, ya que el Diablo que sufrimos por acá, aún no termina de irse del todo. La música crea vínculos y conexiones que van más allá de las pretensiones de los Hitler, los Stalin y los Castro.

Quizás desde aquel rock n’ roll, se haya formado más de un opositor o activista por los derechos y las libertades de todos en Cuba.

Los enemigos de las libertades, hoy como ayer tienen seleccionado a los Estados Unidos como su enemigo primado. La pesadilla norcoreana amenaza desenfadadamente a los Estados Unidos con misiles que podrían llevar ojivas nucleares. No es primera vez que esto sucede. En 1962 sucedió en aquella Crisis de Octubre que involucró a la extinta Unión Soviética y al ex dictador Fidel Castro y su dictadura personal. Esperemos que ande cerca el final de la pesadilla norcoreana y que además terminen, otras pesadillas más cercanas.

El presidente estadounidense Donald Trump, alertó sobre que la opción militar en Venezuela no está del todo descartada. Entonces, por las vías desconocidas de la evocación, regresan los acordes de ‘The last time’ y ‘Street fighting man’ de los Stones y al pensar cómo les iría entonces a los pandilleros asalariados del Ministerio del Interior en Venezuela, la evocación nos lleva a ‘Trouble’ del inmortal Elvis Presley o a ‘We gotta get out of these place’ de Eric Burdom and the Animals.

No queda más que reconocer que el rock and roll fue la música de los libres y los felices de aquellos momentos y entonces, lo fue para aquellos que soñaron y sueñan con ser libres y felices sin haberlo sido en aquellos momentos y sin serlo aun en estos. De ser así, quizás el difunto ex dictador Fidel Castro, Adolfo Hitler y Stalin, estaban en lo cierto cuando evaluaron a la música nacida desde la entraña libre de los Estados Unidos como la ‘música del enemigo’.

Frente a esta nueva certeza, afirmemos que: ¡Bienaventurada sea la música de los enemigos de la opresión! ¡Bienaventurada sea la música de los amantes de los derechos y libertades para todos!
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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