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Elecciones, ¿para qué?, editorial 479

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) El reciente y creciente interés del régimen militar totalitario castrista por garantizar un relevo en términos de sucesión continuista que enmascare su carácter dinástico y totalitario y afirme su permanencia en el poder absoluto, han hecho que se redoblen los esfuerzos por validar al espurio sistema electoral impuesto en Cuba por tal régimen.

Como sucede desde 1959 en Cuba, los mayores esfuerzos en este sentido son llevados adelante y desde las sombras, por los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del régimen.

En el estilo en que estos fueron formados y entrenados por la Stasi alemana, solo necesitan el 0,5% de la población de que disponen, para manejar a capricho a la sociedad cubana sobre la que el estado controla de forma absoluta los tribunales y el aparato de información y propaganda. Así pueden construir el relato que les permite y les ha permitido perpetrar cualquiera entre las tantas canalladas que han logrado imponer y perpetrar en los últimos cincuenta y ocho años.

Por lo pronto, ya comenzaron las amenazas contra integrantes de organizaciones de la sociedad civil independientes enfrascados en proponer como candidatos a ciudadanos, no pertenecientes a las organizaciones oficialistas. Todos ellos andan identificados en mayor o menor medida con opciones disidentes y opositoras.

Sucede que desde la Constitución de 1976 y su Ley Electoral, es imposible obtener democracia. Entonces, lo que harán es harto conocido, doblegarán la capacidad de confiar y entonces manipularán a todos los que necesiten manipular. Solo que parecen estar en condiciones de hacerlo, dentro y fuera de Cuba y quizás esto sea lo más preocupante.

A toda costa y a todo costo, se establecerán las condiciones necesarias para el éxito de los herederos sin gloria y los corruptos generales sin batallas beneficiarios del cambio fraude promovido por las elecciones que se vislumbran. Si en 1959 el difunto tirano Fidel Castro proclamó “Elecciones para qué”, en las actuales condiciones vale reafirmar el mensaje.

Ninguna elección hecha bajo las condiciones de control totalitario absoluto impuestas por el totalitarismo verdeolivo imperante, resultará válida. Primero, debe hacerse un referéndum en que el pueblo tenga oportunidad de decir no al castrismo. Después, que se restablezca la Constitución de 1940 que el difunto ex dictador Fidel Castro se negó a restablecer y entonces, pues elecciones libres bajo supervisión internacional.

La actualidad y el presente ominoso que se vive Cuba adentro marcan opciones y la principal entre estas es esta: Hoy… ¿Elecciones para qué?
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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