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Emergencias y eventualidades presentes y futuras desde la élite

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Casi de forma paralela se conoció por acá, desde la limitada y proscrita web, que reales o supuestos herederos del felizmente difunto ex dictador Fidel Castro aspiran a una parte de la herencia millonaria del ex dictador. Los reclamos llegan desde Rusia y en Cuba, los hijos del heredero en jefe, el general y presidente Raúl Castro, disputan Punto Cero a la viuda, del finado Fidel Castro, Sra. Dalia Soto del Valle y a los hijos habidos, con el felizmente difunto ex dictador.

Si entre personalidades tan bien ubicadas dentro de la élite de poder castrista ya emergen estas situaciones, imaginen como sería en circunstancias en que un cambio político real, hubiese desplazado el poder y la soberanía nacional al pueblo de la Isla. Imaginen como serían las cosas en el momento en que el pueblo y la nación cubana fueran libres, felices y soberanos. ¿Cómo sería todo en el momento en que por derecho, todos disfrutáramos del derecho a ser honrados, a pensar y hablar sin hipocresía?

Entonces, los opulentos, obesos y ventrudos, serían convocados a devolver la riqueza y la opulencia mal habida que detentan y esto podría ser el inicio de incidencias y circunstancias muy azarosas. Cuando llegue el momento de devolver propiedades y bienes expropiados, ¿qué pasará y cómo será?

Entre parásitos corruptos que nunca crearon cosa alguna y hoy disfrutan de la opulencia y la riqueza de la que se apropiaron en el estilo criminal y gansteril en que se afirman, practican ubican y han ubicado desde las más altas esferas políticas de gobierno, ¿qué puede esperarse que suceda?

¿Devolverán a las buenas, todo aquello que tomaron y de lo que se apropiaron como gánsteres? ¿Se avendrán a responder ante la justicia por los atropellos, vandalismos y tropelías realizadas en los últimos cincuenta y tantos años de ilegalidades y abusos? La respuesta es simple y sencilla, ¡¡NO!!

Los empoderados del régimen militar totalitario castrista, nunca serán postores de procesos electorales transparentes desde los que puedan perder los privilegios que detentan desde la extorsión, el abuso y el más despiadado vandalismo.

Los mambises lucharon para que ningún cubano ascendiera a un cadalso por sus ideas o su actuar político. Los castristas lo primero que hicieron fue restablecer la pena de muerte y aplicarla. El argentino que desde su aliento criminal aspiró a ser, “…una fría y eficiente máquina de matar” y que si bien no logró ser eficiente en cosa alguna que hubo de emprender, si disfrutó con placer escatológico matar a todos los que pudo, disfrutaba el primer café de la mañana sentado desde donde podía ver fusilamientos.

La buena noticia es que el pueblo de Cuba, más allá de miedos y aprensiones, ya rechaza al régimen. Subyace el rumor de que existe un plan para celebrar una conferencia del Partido Comunista antes del verano, en que se anuncie el sustituto de Raúl Castro, al frente del gobierno. El heredero en jefe, es probable (casi seguro) que siga al frente del único partido.

El gran temor de la élite castrista es, que como hizo el pueblo húngaro que se rebeló y triunfó en 1956, el pueblo cubano lo haga en algún momento. En Hungría, el partido comunista fue salvado por una invasión soviética, pero en Cuba, (Trump mediante) no tienen quien los salve. Resbalarán al basurero de la Historia, de donde nunca debieron haber salido.

Un breve recorrido que cualquiera emprenda por Miramar pone claro sobre el tapete que allí el dinero no es un evento circunstancial. Además de las residencias y su estado de conservación, se destaca la abundancia de automóviles de buenas marcas y de años recientes. En Cuba, tener carro propio es un lujo impensable para la mayoría de las familias. Con el salario promedio actual, nadie está habilitado para comprarse uno.

Por esto, el charlatán y marioneta de generales, Díaz Canel, ordenó la exclusión de otros candidatos. Y nada más que por esto, tales “elecciones” en Cuba, son una farsa. Cuba no es un país libre, no hay libertad de expresión. Ni los candidatos, ni nadie que se oponga al gobierno, pueden hacer uso de los medios, para dar a conocer su plataforma política. No se permitió la postulación de candidatos independientes, (hasta el propio Canel lo dijo) no lo permitirán nunca.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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