Política

¿En contra de los cubanos?

El Cerro, La Habana, Emaro, (PD) Aquí está finalmente la decisión que tantos temían. Es la peor noticia que se le puede dar al pueblo cubano. Salió en los periódicos un viernes 13. Tomó toda la página delantera de los dos periódicos cubanos, la fecha bien grande arriba a la derecha, como para destacar.

A muchos cubanos recién llegados a USA se les acaba de torcer la vida.Nadie está seguro ahora.

A tan solo ocho días de terminar su segundo período presidencial, el presidente Obama se plegó a los insistentes pedidos del gobierno cubano y eliminó la política de pies mojados, pies secos y el Programa de Parole para profesionales cubanos en terceros países.

¿Qué le pasó? ¿Cuál secreta intención motivó su decisión de armar un escándalo en la sociedad cubana, en Cuba y en Miami? ¿Intenta ser justo y eliminar privilegios? ¿Le caemos mal los cubanos?

Nunca lo sabremos a ciencia cierta pues ahora comenzará a hundirse en los fangos del olvido una vez que deje el sillón más poderoso del planeta. Se contentará con escribir otros libros o se pondrá a dictar conferencias mientras retorna a su labor de antaño de trabajador social. Tal vez.

Lo cierto es que la noticia ha causado gran conmoción. Es nada grata para los cubanos. Por esperada no es menos desastrosa.

Los únicos contentos tal vez sean algunos ejemplares del gobierno cubano, no todos, pues a lo largo de 58 años muchos funcionarios han utilizado estas oportunidades y las posibilidades de sus cargos para quedarse en otra nación.

El tambaleo de la Ley de Ajuste Cubano aceleraba el escape a como diera lugar de aquellos que ya no pueden más. Un alto por ciento de los balseros perecen en las tristes aguas del Estrecho de la Florida, otro número mayor es retornado por los escampavías norteamericanos. Algunos llegan.

Otras decenas de miles de cubanos viajaron a Ecuador, Brasil, Belice, Honduras, a cualquier lado, para intentar llegar a la tierra prometida andando a través de la selva, jugándoles cabeza a las fieras, las serpientes, al agresivísimo clima, a los coyotes inhumanos, a los policías y guardafronteras. Muchos perecieron y nadie los ha contado. Otros pocos llegaron.

Algunos prefirieron Europa y avanzaron hasta Moscú y Kamchatka para atravesar el estrecho de Behring y llegar a Alaska, tierra de Sara Palin.

Leí una entrevista a una familia de cubanos con varios niños que se había infiltrado entre las oleadas de los africanos que atraviesan el Mediterráneo. Estaban bien, pasando trabajo, pero bien. No regresarían ni muertos, decían, pues a pesar del hambre y las dificultades, en Cuba estaban peor.

Ese es el problema: en Cuba se está peor que en cualquier parte. Y este año 2017, a todas luces, va a ser el más malo de todos.

Es muy de tontos vivir tan malamente en una nación y tener a un poderoso vecino que nos está llamando, ofreciendo enormes privilegios y un altísimo nivel de vida comparado con el de nosotros y permanecer aquí.

Cuando se comenzaron a normalizar las relaciones, en el 2015, se desató la avalancha, el escape de cubanos antes de que suprimieran la Ley de Ajuste. Nadie es bobo. Nadie tampoco esperaba que abrir embajadas fuera a solucionar algo. Solo se quedarían dentro de esta nación los comunistas de corazón, impotentes ante un pueblo depauperado, cansado y gastado por tantos ensayos fracasados que tan alto costo nos ha causado; aquellos que bien viven robando y medrando en la política; los soñadores que esperan hacerse de algún pedazo del pastel cuando esto cambie y para ello se preparan; los que no han podido armar una balsa o pagarse el viaje a Ecuador o Rusia; los no pocos para quienes esta aventura del escape, de la emigración, les queda demasiado grande para su empuje, sus neuronas o agallas; los ya demasiado viejos que saben van a ser una carga; y algunos locos que hemos decidido quedarnos a disparar los últimos tiros desde estas trincheras, cara a cara con el enemigo.

Ya esto de escapar no se puede hacer, aunque sí emigrar con muchísima lentitud. Obama ha transformado en casi inoperante la Ley de Ajuste Cubano.

Y, ¿qué ha hecho el gobierno cubano para ganarse tal regalo? Absolutamente nada. Continúa apresando a disidentes pacíficos, golpeándolos y encarcelándolos, existen las mismas limitaciones, la misma hambre o peor, las mismas violaciones de los derechos, sin libertad de prensa y un gran etcétera.

Analizándolas en un macro-contexto mundial, realmente no hay ya motivos para la existencia de leyes y políticas de privilegios para los cubanos, las cuales en sus orígenes tuvieron mucha razón de ser. Ya no.

Pero, ¿se ha puesto a pensar Obama en los varios miles de cubanos que están en camino y van a ser devueltos adonde casi entregan la vida para escapar? ¿Le ha pasado por la mente Obama las decenas de miles de cubanos ahora mismo en los Estados Unidos de forma irregular que van a ser deportados de vuelta a las manos de la Seguridad del Estado y sus archivos tenebrosos?

¿Por qué se permitió que la Declaración Conjunta del día 12 de enero comenzara a aplicarse en el minuto exacto de haber sido firmada y no le dio oportunidad a nadie para reacomodarse o terminar de acomodarse aquí o allá? ¿Cuántos balseros estaban en camino? ¿Cuántos atravesaban el continente a pie? ¿Cuántos con fraudulentos contratos de trabajo en México o Canadá que apenas alcanzan ahora a cruzar la frontera? ¿Pensó Obama en que casi todos estos escapistas han quemado sus naves y no tienen a dónde retornar?

Resulta raro, contraproducente y triste ver a un gobierno que se alegra cuando se le extirpan privilegios a sus súbditos, que trabaja desesperadamente para que todos permanezcamos cabizbajos y silenciados dentro de la misma miseria material y sicológica.

Ahora habrá que esperar años a que nos toque el turno entre los nunca seguros 20 000 cupones de escape que ofrece la embajada norteamericana. Ya no hay bombo. Y las otras naciones, como la Unión Europea, han cerrado filas y resulta muy caro y difícil escapar hacia allá: los cubanos no podemos ser turistas debido a nuestro muy bajo poder adquisitivo.

Si hay algo con lo que el gobierno parece no estar contando es con la cantidad de descontentos, desesperados y hartos que tendrán que permanecer en esta isla a pesar de todo su odio y que ya no encontrarán solución o escape.

Ya no contarán muchos profesionales con las posibilidades de una vida mejor en otros lares: a pesar de haberse quemado durísimo las pestañas, solo podrán aspirar, cuando más, a la nueva esclavitud de los doctores rentados al exterior con ínfimos salarios, a sabiendas de que el Estado les roba el 75 por ciento de su ganancia.

Otros retornarán (a la fuerza) remordidos y violentos por haber fracasado en el intento cuando estuvieron tan cerca.
Estamos en el peor año de la dictadura. Ya se fue el Jefe todopoderoso y omnisciente. Raúl Castro se retira el 24 de febrero de 2018, mientras quedan pocos de su generación. Ya se perfila la nueva oleada de políticos más jóvenes e impredecibles. El caldo de cultivo se está cociendo y esta Declaración Conjunta solo le agrega mucho más sal y picante…y explosivos.

Obama quiso dejar un legado, pero se equivocó de gesto.
eduardom57@nauta.cu; Eduardo Maro

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