Cartas a Modesto, Economía

¿Esperando la carroza?

Lawton, La Habana, Paulino Alfonso, (PD) Sr. Modesto: Desde que Donald Trump entró en la Casa Blanca, su mutismo, y por ende, el de sus lacayos, se ha hecho insondable.

La prueba más fehaciente fue su performance antes sus colegas presidentes en la cumbre de la CELAC, efectuada en la confortable Punta Cana, donde al fin pudo sentirse menos acosado por los eternos fracasos de sus mayorales en lograr que su finca se convierta en próspera y sostenible.

Todo parece hostil y lejano desde aquel florido año 2015 cuando se sintió en la gloria, reconocido por presidentes realmente electos por sus respectivos pueblos, y visitaba Paris de la mano del presidente Hollande.

Eran también los días felices en que sus herederos alternaban con la jet-set internacional, aquellos días en que Paris Hilton bailaba con Fidelito, Rihanna exhibía sus carnes firmes ante los paparazzi en poses dignas de las mejores prostitutas de la finca ante su complaciente vista, cuando su sobrino-nieto Tony posaba emocionado, para los paparazzi de Chanel.

Todo esto se difumina en el tiempo desde que su gurú oficial, Ricardo Cabrisas, cambió la bola y emitió un panorama tan sombrío como una película soviética, en detrimento de los hollywoodenses informes que acostumbraba leer el obeso Marino Murillo ante el coro de focas trompeteras que usted llama parlamento.

Ni siquiera cuando la inefable Josefina Vidal anuncia a mandíbula batiente que se había acordado con el presidente Obama derogar algunos decretos de George W. Bush y otro del prostibulario Bill Clinton, que beneficiaban a los esclavos de su dotación que lograban ganar la libertad, entre estos, los esclavos médicos, que hacían una mascada importante en su pico.

La mierda chocó con el ventilador, ya que al parecer estimulado por sus carceleros la idea de permutar su cómoda prisión de aristócrata por ir a residir con los sodomitas, su entrañable compadre de galleras y cenas pantagruélicas en el Bucán, Marcelo Odebrecht ha cantado más que el difunto Pavarotti y ni usted escapó de la mierda.

Hasta su gurú económico designado, Juan Triana Cordoví, duda mucho que se alcance el paraíso ya que solo faltan 13 años para el 2030 y todavía el embargo está tan duro como el Morro, la economía cubana en crisis, las inversiones extranjeras no alcanzan los $2 mil millones anuales que el gordo Marino Murillo profetizó, y sigue la dualidad monetaria. Muchos follones que estorban para que se realice su sueño, Sr. Modesto.

Muy contento con sus desgracias, que ojalá redunden en la felicidad de mi pueblo, me reitero, como siempre, enemigamente suyo.
palfonso44es@gmail.com; Paulino Alfonso

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