Periodismo

Estén secos o húmedos los pies en Cuba, siempre pasa lo mismo

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Un excelente trabajo publicado en el rotativo neoyorkino New York Times (NYT), muy bien escrito y fundamentado dentro de las coordenadas establecidas por la variable europea detractora de la Posición Común y alentada por el mismo aliento promotor, consagrado en su momento y desde su aparición a la Oposición Leal, al nuevo periodismo, la nueva santería, etc., llega calzado con la firma de Elaine Díaz. Ella es uno de los mejores exponentes del nuevo periodismo en su vertiente juvenil e incluso femenina. En este trabajo, se aborda el llevado y traído asunto de los ‘Pies secos y los Pies mojados’ y para ello, se ponen de relieve aristas que merecen un análisis un poco más ponderado.

En su inicio la autora expone lo que considera “…tres victorias políticas que deberían aplaudirse en Cuba: la derogación de la Ley de Ajuste Cubano (CAA), la devolución de la Base Naval de Guantánamo y el fin del bloqueo económico”.

Sobre esto es menester puntualizar que si se trata del aplauso espontaneo del pueblo de a pie, la única victoria que el pueblo de a pie aplaudiría hasta el delirio, sería el fin o el derrocamiento de la dictadura militar totalitaria y dinástica inaugurada por el difunto ex dictador Fidel Castro, hoy heredada en todos sus escabrosos detalles por el general presidente Raúl Castro. Esto representaría el fin de muchas o todas las “conquistas revolucionarias” impuestas por esta dictadura y que el pueblo de a pie sufre en carne viva.

Tales conquistas fueron entre otras: la imposición de la pena de muerte, la criminalización del derecho a entrar y salir sin permisos del país en que se nace, la Ley de Peligrosidad Social, la criminalización del actuar político ciudadano independiente y de la disensión con el criterio oficial, el control enajenante y totalizador de la sociedad cubana por parte de la dictadura militar, la degradación moral de la juventud y la sociedad cubana en su conjunto, ejemplarizadas por la corrupción galopante, la prostitución generalizada y en auge creciente en todas su variantes conocidas, incluidas la infantil, la masculina y la femenina, esa que llevan adelante “las prostitutas más cultas y educadas”, según expresó en su momento, el difunto ex dictador Fidel Castro.

Estas serían algunas entre otras aristas. Podría decirse, sobre la derogación de la Ley de Ajuste Cubano que esta desaparecerá inmediatamente que las causas que la provocaron desaparezcan. Cuando el pueblo de Cuba deje de tratar de escapar por todo medio imaginable de la pesadilla que vive, porque la pesadilla expiró, entonces, no habrá más necesidad de Ley de Ajuste Cubano. Así de sencillo…

La Base Naval de Guantánamo fue negociada de forma abierta y transparente entre un gobierno legítimo electo por el pueblo de Cuba y el gobierno de los Estados Unidos, igualmente legítimo y electo por el pueblo de la nación norteña. Aspirar a que este enclave militar sea entregado a un gobierno ilegítimo, que en más de cincuenta años ha pasado por alto el trámite electoral equitativo y la voluntad popular que esto entraña, es una barrabasada del más alto copete.

Por otra parte, la Base Naval de Guantánamo jamás ha puesto en peligro la seguridad y la vida del pueblo cubano o de pueblo alguno sobre la tierra. No puede decirse lo mismo de las bases soviéticas o rusas que se afirmaron sobre esta tierra. A diferencia de Guantánamo, las bases soviéticas y rusas se negociaron para su afirmación desde las sombras. Los acuerdos para el anclaje de bases soviéticas y rusas en Cuba, fueron negociados desde el secreto y las sombras por el ex dictador Fidel Castro con mandamases soviéticos o rusos.

Fidel Castro, de forma absolutamente irresponsable, en su momento pidió un ataque nuclear ‘preventivo’ al territorio continental de Estados Unidos. De esta forma, puso en peligro la seguridad del pueblo cubano, del norteamericano e incluso de la humanidad.

El día que el gobierno legítimo, representativo de un estado de derecho, electo por el pueblo de Cuba en elecciones limpias y transparentes, así lo negocie o lo demande, podrá pensarse en la entrega de esta instalación. Lo que resulta impensable es entregarla al régimen militar dinástico, totalitario e irresponsable que hoy se impone en Cuba contra la voluntad del pueblo cubano.

Sobre el fin del embargo, es casi más de lo mismo. Cuando la dictadura castrista se avenga a respetar los derechos humanos, civiles, sociales, económicos y culturales consagrados por la humanidad y por las organizaciones internacionales que dicen consagrarse a su promoción, sin duda razonable alguna, este será derogado sin cabildeos o discusiones más allá de lo necesario.

En un escueto comunicado oficial del régimen castrista publicado en los medios que controla y posee, se anunció el fin de la política ‘Pies secos-Pies mojados’, pero por ello, no hubo alegría, ni celebraciones fuera del ámbito oficial en La Habana.

‘Pies secos-Pies mojados’ fue establecida durante la administración de Bill Clinton, allá por los noventa. Fue casi una resultante de una reciente crisis con balseros y fue concebida como herramienta legal humanitaria para garantizar a los migrantes cubanos en Estados Unidos un estatus legal y una vía que les hiciera posible, facilidades para la residencia permanente. De inmediato, el régimen castrista se afirmó en destacar sus efectos negativos y como siempre, culpó a la Ley de Ajuste Cubano por las muertes de los cubanos que han perecido en el mar o más recientemente en la ruta de Centro y Sur América.

El material reseñado por NYT soslaya que el régimen de los Castro es en la práctica un régimen represivo y totalitario.

La decencia mundial debe rechazar todo diálogo con este régimen mientras continúe su afirmación en esas prácticas.
Por otra parte, si alguien necesita diálogos, ese alguien es exactamente este régimen. Entonces, cuando decida modificar esta tónica podría haber algún dialogo. Mientras, al no tener este régimen cosa alguna que aportar, el diálogo puede esperar.

En el trabajo de Elaine Díaz Rodríguez se da por sentado que no es más política la migración cubana que la salvadoreña y se amplía con que tampoco es más económica la migración cubana que la salvadoreña.

Sucede que la vida desde el control totalitario impuesto en Cuba, siempre es política.

Se puede jugar con libertad y con el término totalitarismo dada la poca información con que se cuenta sobre el mismo en los espacios en que no se ha sufrido, o por quienes no lo han vivido.

Elaine Díaz Rodríguez nos dice que hablar de migración política sirvió al gobierno estadounidense para abrir las puertas a cubanos y cerrarlas al resto.

Entonces, uno se pregunta, ¿alguien que forme parte de ese resto, tuvo en sus países de origen que presentar un currículo de conducta política correcta para estudiar en las universidades o para acceder a algún empleo mejor o bien remunerado?

La joya en la entrega de NYT parece ser la afirmación que hace Díaz Rodríguez sobre que “la Ley de Ajuste Cubano, la de pies secos, pies mojados y la que ofrecía parole a los médicos que cumplieran misiones
Internacionalistas en terceros países parecían diseñadas no tanto para proteger al pueblo, como para encolerizar a un gobierno”.

Negar el aliento humanitario y solidario que representan y han representado La Ley de Ajuste Cubano, la de “pies secos, pies mojados” y el parole a los explotados médicos cubanos alquilados por el estado patrón, hacen a uno preguntarse si no se tratará en cambio, de adular y halagar a otro gobierno a quien NYT en ocasiones, parece servir muy solidariamente.
j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

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