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Fidel Castro aún da de qué hablar

Arroyo Naranjo, La Habana, Luis Cino (PD) Se rumora, es la última bola, que las cenizas de Fidel Castro no son las que están en el monolito del cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, sino que las tienen celosamente guardadas, y que serán las que realmente depositarán en la Cripta del Mambí, en el remozado Capitolio, sede de la Asamblea Nacional.

Hay hasta quienes dudan que haya sido cremado. Otros dicen que solo una parte de las cenizas está en Santa Ifigenia y que la otra será la que reposará en la Cripta del Mambí.

La bola se apoya en explicaciones basadas en el Palo Monte, la magia negra y otras prácticas ocultistas, pero más que todo, se debe a la proverbial desconfianza hacia un régimen que desde sus mismos inicios, hace 58 años, se especializó en la conspiración, el ocultamiento y el secretismo.

Mientras, el régimen no cesa el culto a la personalidad del desaparecido Comandante y el saturador bombardeo con su imagen y la letanía de sus hechos y sus palabras en la prensa, la radio y la TV, que se inició meses antes de su muerte, cuando se aproximaba su 90 cumpleaños.

Lo cierto es que a más de un mes de su fallecimiento, el pasado 25 de noviembre, Fidel Castro sigue dando de qué hablar, tanto a sus seguidores como a sus enemigos. Más que cuando vivía. Hoy se habla y se escribe mucho más de él que cuando desde su bunker en Punto Cero escribía confusas reflexiones donde divagaba y hacía predicciones apocalípticas, y recibía a visitantes extranjeros que invariablemente daban luego fe de que estaba vivo al comentar lo lúcido y saludable que lo encontraron.

Como pasó antes con el caso de Che Guevara, la muerte dio a Fidel Castro el segundo – o tercero, habida cuenta de las reflexiones en Granma y Cuba Debate- aire que necesitaba su mito.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino

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