Cine, Cultura

Jamie Foxx duro, pero para matarlo

El Vedado, La Habana, Aleaga Pesant, (PD) Un policía envuelto en un asunto tan turbio como el robo de un cargamento de drogas, recibe una puñalada en el hígado, mientras ve como le secuestran a su hijo.  Sera el comienzo de una parodia tantas veces repetidas en el cine, y donde el mismo actor participó alguna vez y solo recordemos la fabulosa Colateral, junto a Tom Cruice y Rubén Blades.  Pero esta vez en la enloquecida noche, deberá plantearse diferentes estrategias para evadir a “policías y ladrones”, además de a los de Asuntos Internos, que lo investigan, para devolver la droga, rescatar a su hijo, reconciliar el matrimonio y descubrir al policía malo.  Porque a todas estas, él es un policía honesto.

Esto es a grandes rasgos el desperdicio de filme Sleepless (Noche de Venganza), dirigido por un tal Baran Bo Odar en el 2016, remake del film francés Nuit Blanche de Frederic Jardín, pero protagonizada esta vez por un Jamie Foxx viejo y gordo, que pasa trabajo para armar todo el corre-corre de una propuesta para el vulgo. Ese que solo busca entretenimiento y no arte cuando se enfrenta a una película.

La trama llena de conflictos de intereses, enfrentamiento entre bandas asesinas, negocios turbios y la corrupción policial además del efectivo binomio secuestro-rescate, pero en tono de farsa, que impide limitar la diferencia entre el bien y el mal, como en las viejas películas de los cincuenta y pienso de soslayo, en El Bígamo de Ida Lupino, con Joan Fontaine y Edmund Gwenw.

De más está decir que están las reiteradas e infantiles carreras de autos y persecuciones de todo tipo, (elevadores, escaleras, pasillos) cosa que hizo muy bien el cine francés con aquellos legendarios El Hombre del rio o Las Tribulaciones de un chino en china, con el inolvidable Jean-Paul Belmondo.

Aunque la crítica Karina Paz Ernand habla del “Y si fuera poco se suma (a la película) el atractivo protagónico del héroe humanizado, suerte de mezcla entre un indestructible al más fiel estilo de duro de matar” y un Will Smith en el papel del amoroso padre que lucha por su hijo (…) En busca de la Felicidad”. Lo cierto es que Foxx, no llega a la mitad del camino sin que nos queden deseos de levantarnos e irnos de la sala oscura.  Lástima de buenos actores como el mismo Foxx, Michelle Monaghan o Gabrielle Unión se pierdan en un filme, del cual los amantes del buen cine deben huir, so pena de perder el paladar.

aleagapesant@nauta.cu; Alega Pesant 

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