Editoriales, Opinión

Justicia primero en el epílogo que llega, editorial 499

La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) La élite dinástico-militar que determina todo en Cuba no confía ni en su sombra. Siente el terror de su fragilidad sistémica y política. Este es un excelente momento para afirmar, la hoy casi inexistente responsabilidad ciudadana entre todos los cubanos, dentro y fuera de Cuba.

No puede caerse en el juego de las provocaciones. Hay que fortalecer la racionalidad del discurso crítico. Procurar la mayor unidad posible dentro de la diversidad democrática. Respetar la libertad de expresión de todos los cubanos, sin excluir a nadie por su credo político. Encontrar los medios para romper el bloqueo social que impone el totalitarismo. Presentar una propuesta de reconciliación nacional, justicia incluida, que alcance a todos los cubanos.

La represión cotidiana nos puede alcanzar a todos. La Patria nos pide algo más que muertes y baños de sangre. Ciertamente, todos debemos a Dios una muerte y quien muera hoy no tendrá que hacerlo mañana. Pero aunque la prioridad de hoy es el decoro y la reconciliación, primero, justicia.

La solidaridad internacional resulta imprescindible, aunque no puede pecarse de ingenuo en este tema. Hitler y Stalin asesinaron a su gusto y a sus aires, porque en aquellos momentos solo hubo un Churchill y este estuvo mucho tiempo solo frente a la maldad, hasta que esta se volvió intolerable. Entonces, ¿qué puede esperarse en estos momentos en que no hay otro Reagan, otra Thatcher y los Churchill, lamentablemente faltan?

Elementos de predios académicos y artistas plegados al régimen militar totalitario castrista más allá de cualquier límite razonable, salen a viajar y mostrar su arte y sus valoraciones por plazas del extranjero. Todo esto requiere obediencia, servicio y compromiso. Los intercambios culturales y académicos no son tales. Son meras fórmulas de compromiso con el régimen y resultan instrumentados a partir de los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del nominado Ministerio del Interior del régimen y nada más.

Aunque Venezuela es en estos momentos una satrapía del castrismo y le esperan momentos peores y más difíciles que los sufridos por Cuba, esta situación puede no durar para bien. Cuando concluya y el chavismo de Maburro se acabe, ¿qué pasará por acá?

Frente a esto, hay que reconocer que existe un patrón de servicios al régimen militar totalitario castrista desde los Estados Unidos. Desde múltiples variantes, este se manifiesta en predios financieros, académicos, políticos, etc. Por allá, en esos ambientes, se sabe, prefiere o se tiene que convivir de esta forma. Entonces, si ya se impuso la complacencia, ¿podrá esta situación dilatar o impedir el epílogo del castrismo que llega?

Las elecciones en el próximo 2018 seguirán el patrón de trampas y deshonestidades ya expuestas. Los añosos perversos montarán su farsa en el estilo conocido por acá y por allá por Venezuela. El show por venir cuenta con un casting idéntico al seleccionado para viajes, premios, financiamientos, etc., promovidos por la real aristocracia mediática internacional, que es decir, los servicios especiales de inteligencia y contrainteligencia del nominado Ministerio del Interior y sus asalariados pandilleros.

Se perfila un epílogo, luchemos para que este nos traiga, libertad, paz, reconciliación, pero justicia primero.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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