Internacional

La Asamblea Nacional Constituyente venezolana es la sepultura de la libertad y de luz verde a la impunidad

El Cerro, La Habana, Rogelio Travieso, (PD) A pesar de las pocas posibilidades de tener una información veraz en Cuba, he venido observando las noticias sobre el diálogo entre el gobierno venezolano y una parte de la oposición en representación de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD).

Legitimar a la inconstitucional Asamblea Constituyente posibilitaría el camino para sepultar definitivamente la libertad y dar luz verde a la impunidad del régimen de Maduro.

La imposición de la Asamblea Constituyente fue una puñalada traicionera a la Asamblea Nacional electa por la mayoría de los venezolanos.

Ese actuar violatorio es lo que quiere legitimar el régimen en las conversaciones en República Dominicana.

Al parecer, el hambre como resultado de la pésima gestión gubernamental, será utilizada por Maduro para chantajear a los venezolanos.

Cada vez es más desesperante en Venezuela la inflación, la escases de divisas para adquirir alimentos, etc.

Dada la gran crisis, es posible que el régimen estuviera dispuesto a permitir la entrada de la ayuda alimentaria del Programa Mundial de Alimentos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), siempre que pudiera ser él quien la controle. Su condición para aceptar la ayuda de la ONU es que la oposición reconociera a la Asamblea Constituyente.

De reconocer la oposición a la Constituyente habría que decirle adiós a la libertad en Venezuela, desaparecería la posibilidad para que funcionara realmente la división de poderes y que las comisiones electorales no sean títeres del Partido Socialista Unido (PSUV) y del gobierno. Con la Constituyente desaparecerá totalmente lo poco que queda de democracia. El régimen, mediante arreglos constitucionales, institucionalizará la exclusión política y las violaciones a los derechos humanos. Así, Venezuela se convertirá en cualquier cosa, menos un país que funcione como república. Será un país como Cuba.

Desde 1959 y durante diecisiete años, en Cuba no hubo institucionalidad. En febrero se cumplirán cuarenta y dos años de que fuera refrendada en 1976 la Constitución que excluyó a los cubanos que no profesan las ideas socialistas.

La impunidad continúa en Venezuela. Durante las protestas contra el régimen murieron más de un centenar de venezolanos.

A diario hay violencia, asaltos y saqueos. La inseguridad de los venezolanos se ha vuelto algo cotidiano.

En los sucesos de julio de 1953, en la región oriental de Cuba, tras los asaltos a los cuarteles Guillermón Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hubo dos oficiales del Ejército Constitucional cubano que se comportaron de modo digno y honorable, los primeros tenientes Pedro Sarría Tartabull y Jesús Yánez Pelletier, quienes a riesgos de sus vidas, no permitieron que asesinaran a Fidel Castro.

El dictador Batista y el Congreso de la República de aquel entonces amnistiaron a los que cumplían condenas por los asaltos a esos dos cuarteles.

Treinta y nueve años después, el 4 de febrero de 1992, el presidente de Venezuela Carlos Andrés Pérez no ordenó asesinar al comandante Hugo Chávez Fría, después que este fuera capturado tras liderar un intento de golpe de estado.

Dos años después, el 26 de marzo de 1994, el presidente Rafael Caldera indultó a Chávez. Hugo Chávez salió en libertad y posteriormente pudo convertirse en presidente de Venezuela.

Esa izquierda hipócrita y populista, amante del poder perpetuo y que con razón vociferaron contra regímenes asesinos como los de Videla en Argentina y Pinochet en Chile, hoy permanece callada ante los asesinatos extrajudiciales de Oscar Pérez y sus compañeros. víctimas de una orden asesina de lesa humanidad.

La orden de Maduro de asesinar a Oscar Pérez y sus compañeros otros, me recuerda el hundimiento del remolcador 13 de marzo en la Bahía de la Habana, la noche del 13 de julio de 1994, donde perecieron más de cuarenta personas, entre ellas, una decena de niños.

Los esbirros que hundieron el remolcador, en su actuar criminal, son muy similares a los asesinos de Oscar Pérez y sus acompañantes, que el pasado 15 de enero fueron abatidos, luego de rendirse, en el interior de la vivienda atacada por militares indignos al servicio del dictador Nicolás Maduro. ¡Monstruos! ¡Qué distintos a Sarria y Yanes Pelletier!

De llegar a reconocerse la Constituyente, se posibilitaría la luz verde perenne a la impunidad total a favor de los mandamases venezolanos.
rtraviesopnhp2@gmail.com rogeliotraviesonauta.cu Móvil 538 59142 Partido Liberales de Cuba.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*