La consulta, Sociedad

La Constitución cubana, no respetable por naturaleza

Los Pinos, Arroyo Naranjo, Nelson Rodríguez Chartrand, (PD) Si analizamos la Constitución cubana, nos damos cuenta que para ella, o lo que es más correcto decir, para los gobernantes que la diseñaron, el pueblo de Cuba no es otra cosa que un grupo de entes inanimados, autómatas; inútiles, carentes de razón y de voluntad, producto del ingenioso experimento muy bien logrado con el fin de crear un hombre nuevo.

El cubano, según se infiere de los preceptos constitucionales, no tiene capacidad intelectual suficiente como para crear sus propias empresas y realizar sus propios negocios en su provecho, es por ello, que en virtud del artículo 18, los dictadores cubanos se subrogan el derecho de dirigir y controlar el comercio exterior, crear empresas y determinar cuáles son los ciudadanos inútiles que los arroparán de un ropaje legal para que ejecuten sus orientaciones en beneficio, como es lógico, de ellos. Según el artículo 16, los cubanos tampoco tenemos la razón suficiente como para emprender actividades económicas de ningún tipo en el ámbito nacional, pues según dicho precepto, los gobernantes son los que organizan, dirigen y controlan la actividad económica nacional, conforme a un plan económico elaborado por ellos mismos.

No caben dudas de que para los gobernantes cubanos, sus entes ciudadanos no son capaces de regir sus propios bienes y es por ello que el sistema de propiedad que se les ha impuesto, es el sistema socialista de propiedad social, que es la manera de ser propietario de nada.

Así tenemos el ejemplo del artículo 39 (inciso ch) en el que se dice que la creación artística es libre y seguidamente aclara que, siempre y cuando su contenido no sea contrario a la revolución. En el artículo 53, se puede apreciar lo mismo. Por una parte dice que se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra, pero… conforme a los fines del socialismo.

Otro ejemplo que demuestra que para los gobernantes castristas, el pueblo de Cuba, es un pueblo de imbéciles es que, los pocos derechos que se le confieren a los animalitos ciudadanos, les son retirados en el artículo 62, al expresar éste, que ninguna de las libertades reconocidas a los ciudadanos puede ser ejercida contra lo dispuesto por la Constitución y las leyes, ni contra la existencia y los fines del Estado socialista. Así, presentan al Estado como algo que tiene existencia propia. Como un Dios todopoderoso, cuando en realidad son los mismos gobernantes quienes nos tildan de incapaces.

Tampoco los cubanos a tenor con el artículo 137 vinculado al artículo 3 de la Carta Magna, tienen capacidad ni voluntad como para exigir un cambio en el sistema político, económico y social del país. Decretan al sistema socialista, eterno.

¿Puede entonces ser digna de respeto la Constitución cubana y los gobernantes que la crearon?
nelsonchartrand@gmail.com; Nelson Rodríguez Chartrand

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