Política

La Cuba de este 2017, ¿será parecida a la de ‘otro 2018’?

Lawton, La Habana, Juan González, (PD) Cuba es el único país de América Latina entre los 20 que integran la lista negra de Reporteros Sin Fronteras (RSF), en la que también están Corea del Norte, China y Siria.

Para Cuba, el general presidente heredero Raúl Castro sostiene que, la libertad de expresión siga como objeto primado de restricciones.

Carlos Lauría, director de programa y coordinador sénior del programa de las Américas del Committee to Protect Journalists (CPJ), ha escrito para numerosas publicaciones. Nacido en Buenos Aires, Argentina, ha colaborado con frecuencia en Noticias, la principal revista de actualidad política de Argentina. Hoy resulta un apoyo inestimable para la implementación por parte del régimen de Raúl Castro de sus políticas contra la libertad de expresión, prensa y asociación.

En su experiencia personal, Lauría nunca enfrentó una dictadura, las conoce solo de oídas y debe ser disculpado.

Siempre de acuerdo con Lauría, el ámbito de los medios comenzó a expandirse desde 2011, cuando el general presidente heredero Raúl Castro introdujo reformas de mercado con el objetivo de ‘reinventar el socialismo’. Se ha dicho así, a los medios nacionales e internacionales de prensa e incluso al propio pueblo de Cuba, solo que la verdad es que muchas de tales reformas en pocos casos se han implementado con extremada lentitud, en otros ni se intentó, y en la mayoría de los casos, hasta se revertieron.

En Cuba, el Artículo 53 de la arcaica Constitución de 1976, prohíbe la propiedad privada sobre los medios de prensa y reconoce “la libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista”. Todo en Cuba, es del estado y el estado, es predio exclusivo del clan Castro. Entonces, ¿a quién pertenece todo en realidad?

Para Lauría en Cuba solo existen los periodistas que informan sobre cuestiones sociales pero que no son considerados hostiles al gobierno, los blogueros progubernamentales, los miembros de la prensa estatal y los estridentes. Y de estos últimos, mejor ni hablar.

La práctica en boga por parte de la policía Seguridad del Estado (DSE) basada en la destrucción material de los medios de comunicación y trabajo de los periodistas independientes, viola los derechos fundamentales
de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. El estado debe prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada. ¿Será posible que el estado en Cuba haga esto algún día?

No obstante a ello, José Ramón Machado Ventura, el segundo más alto dirigente del Partido Comunista de Cuba, acusó a extranjeros y nacionales por tratar de promover la ampliación del acceso a la Internet. Dijo: “Lo hacen, no con el fin de que el pueblo cubano se comunique, sino con el propósito de penetrarnos y hacer trabajo ideológico’ para lograr una nueva conquista”. ¿Qué les parece?

Debe quedar sentado sólidamente que la destrucción material de los medios de comunicación y de trabajo de los periodistas independientes viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber del Estado prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada. Esto solo será posible cuando la dictadura castrista sea derrocada y la democracia y el estado de derecho se enseñoreen sobre nuestra tierra.

En Cuba, las tecnologías que generaron el auge mundial de la información están siendo usadas desde el omnímodo poder del estado, para reprimir la libertad de prensa, para vigilar o bloquear la información. La policía Seguridad del Estado (DSE) emplea para esto a sus cíber-policías formados en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI). Aunque los cíber-milicos, andan lastrados en su mayoría por amplias lagunas culturales, al punto de conocer por primera vez clásicos inmortales de la música solo después de haber viajado a Europa, les sirven para eso y es todo lo que verdaderamente les importa.

Pero no todo se reduce a estos patéticos payasos: hay más. Ahí van los responsables del financiamiento exterior, justificado o no, que reciben los castristas en forma de deudas canceladas, créditos, ayudas para el desarrollo, inversiones extranjeras o pagos por el trabajo esclavo en el exterior de médicos y otros especialistas. Todo basado en la apropiación, administración y explotación de un estado, una tierra y unos recursos que nos pertenecen a todos los cubanos, incluso los que viven fuera de Cuba.

Frente a esta enorme conjura de intereses bastardos nada puede hacer, financiada o no, nuestra sufrida oposición interna. Hoy tiene enfrente, desde su omnipotencia y con las arcas llenas a la brutal maquinaria del capitalismo de estado proto-fascista verdeolivo que la margina o tolera en la medida de su conveniencia.

Mientras tanto y gracias a sus aliados foráneos, de izquierda o de derecha, políticos o empresarios, el castro-fascismo puede hacer con los cubanos lo que le venga en gana. El mundo mirará a otro lado, guiado por esa prensa libre representada por los Lauría y los Londoño que suele llamar “presidente” al heredero Raúl Castro.

Así se celebró en el patético hoy de Cuba, el 20 de mayo y la destrucción de aquella república que fue y ya no es. Esperemos que la Cuba de este 2017 sea distinta a la Cuba promovida desde otros lares para el otro 2018, un año que promete mucho al clan Castro y a los Laurías, Londoños y otros muchos, por acá y por allá aviesos, pero en selectas locaciones euro-yankees, ilustres personalidades.

j.gonzalez.febles@gmail.com; Juan González

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*