Política

La falacia de la sociedad civil fuerte y organizada

El Cerro, la Habana, Rogelio Travieso, (PD) Recientemente se cumplió el setenta aniversario de la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU). Dicha organización surgió por iniciativa de intelectuales cubanos, antes del triunfo revolucionario de 1959.

La ACNU actuaba como una organización de la Sociedad Civil, independiente de los partidos políticos, del estado y del gobierno.

Hace unos días, Fermín Quiñones Sánchez, actual presidente de ACNU, entrevistado por la Agencia Cubana de Noticias (ACN), aseguró que Cuba tiene una sociedad civil fuerte y organizada.

Fuerte y organizada. No lo dudo. El férreo control del régimen hace posible que así sea.

Lo señalado por este señor acerca de la sociedad civil en Cuba es una falacia. En los estados totalitarios es imposible ser civilista.

En Cuba, la constitución reconoce un único Partido. En ese Partido, varios de sus máximos dirigentes ostentan son militares con grados, en activo, y otros muchos son de la reserva. Lo mismo ocurre con las demás responsabilidades en las máximas instancias del Estado y el Gobierno.

¿Cuántos diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), cuántos de los que ostentan las máximas responsabilidades en el Estado y el Gobierno militan en el Partido Comunista de Cuba (PCC)? ¿En el Comité Central del PCC y la ANPP, cuántos de sus integrantes son militares activos o de la reserva? ¿No responde el conglomerado GAESA a las instituciones militares?

Entonces, ¿hay una sociedad civil o es una sociedad de subordinados a un Partido-Estado Gobierno, con una participación muy significativa de una elite de dirigentes militares?

El artículo # 5 de la Constitución de la República dispone que “el PCC es la fuerza dirigente superior de la sociedad”. Entonces, queda claro que todos deben obediencia a ese único partido.

Cuando en un país se impone una ideología desde su Constitución, los que no profesan esa ideología son excluidos.

¿No resulta insólito? Es como si todos los hombres tuvieran que amar a la misma mujer, o todas las mujeres al mismo hombre.

¿Podrán tener credibilidad las elecciones o los referéndums donde las Comisiones Electorales no sean independientes del oficialismo?

Debiera saber el señor Fermín Quiñones Sánchez que para que pueda existir una sociedad civil no deberá aparecer en la Constitución el artículo # 5 ni el antinatural socialismo irrevocable.

¿Por qué la ACNU no cuestiona los abusos contra el Movimiento Damas de Blanco? ¿Por qué no cuestiona que las universidades sean solo para revolucionarios? ¿Por qué no se cuestiona a la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) para que los disidentes no sean expulsados de los centros de trabajo? Un ejemplo a imitar fue lo ocurrido antes del triunfo revolucionario de 1959.

El PCC, la ANPP, el Estado, el Gobierno, deberían observar el comportamiento cívico que existía en Cuba antes de 1959.

Hace tiempo, leí una entrevista realizada al talentoso arquitecto Nicolás Quintana. No puedo precisar la fecha ni todo lo dicho por Quintana. Pero recuerdo parte de lo expresado por él en la entrevista.

Refirió que en los años 50, cuando era responsable de la ejecución de los proyectos arquitectónicos en la Playa de Varadero, en una ocasión Fulgencio Batista le preguntó a Nicolás Quintana: “¿Arquitecto, por qué cada vez que yo vengo y participo en la inauguración de una obra, siempre la silla destinada a usted se mantiene vacía?. La respuesta de Quintana fue: “¡Presidente, yo no soy batistiano!”. No obstante, continuó en su trabajo, como si nada hubiera sucedido.

¿Se imaginan qué hubiera ocurrido a alguien que se hubiera atrevido a decirle a Fidel Castro que no asistía a un acto porque no era fidelista?

En 1959, Nicolás Quintana fue citado a la oficina del Cdte. Ernesto Guevara. Durante el encuentro, Che Guevara lo trató de forma despótica e irrespetuosa y lo catalogó de “gran burgués”. Quintana le respondió que burgués era el bodeguero de su casa, pues él había nacido con cuchara de plata. Lo que al parecer, la respuesta tajante de Quintana, no le agradó al Cdte Guevara. Unos días después, Che Guevara emplazó de manera amenazante a Quintana, ofreciéndole tres opciones: 30 años de prisión, el paredón de fusilamiento, o marcharse de Cuba. Quintana, por el bien suyo y de su familia, se decidió por la opción de irse del país.

Los niños miembros de la Unión de Pioneros de Cuba, organización perteneciente a la ACNU, estén de acuerdo o no sus padres, tienen la obligación de repetir el lema. “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”.

En un país bajo un régimen totalitario, una sociedad civil independiente no tiene lugar.

¿Por qué en todo nuestro hemisferio, en países con mejor nivel de vida y donde sus ciudadanos pueden cada cuatro años elegir a sus gobernantes, hay protestas, paros, manifestaciones y en Cuba no?

¿Por qué la ACNU no exige el respeto a los derechos y una mejor vida para los cubanos de a pie?
¿Por qué los juristas cubanos no reclaman el derecho que debe tener el pueblo cubano a ser el verdadero soberano y no estar supeditado al PCC?
rogeliotravieso@nauta.cu; Rogelio Travieso; Móvil 538 59142
*Partido Liberales de Cuba.

 

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