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La innovación es el motor de la libertad económica

Lawton, La Habana, Oscar E. Biscet, (PD) En la década de los ochenta se desarrolla la revolución neoconservadora que puso fin al sistema socialista mundial. Esta revolución fue dirigida por el presidente Ronald Reagan, en EUA, y la primera ministra Margaret Thatcher, en Reino Unido de Gran Bretaña.

El socialismo real (comunismo) sufrió su final, primero con la caída del muro de Berlín (1989) y, más tarde, con el desmoronamiento del imperio soviético, en 1991. No obstante, las bases primogénitas del socialismo, fuertemente arraigadas en Gran Bretaña, Alemania, Francia, fueron socavadas por esta revolución internacional.

De la misma manera fue insostenible los cerca de cincuenta años del socialismo estadounidense abrazado a la fórmula del keynesianismo, que comenzó con el New Deal (Nuevo Trato), de Franklin Delano Roosevelt, en 1933.

Este gran progreso en la historia de la humanidad fue denominado reaganismo o thatcherismo. En ellos fueron exaltados la libertad económica, los valores cristianos y conservadores tradicionales, junto a un nacionalismo alejado del patrioterismo.

Si bien la caída del muro de Berlín marca el fin del comunismo y la guerra fría, la realidad es que este sistema, desde el punto de vista teórico e ideológico, estaba fenecido desde la década del veinte del siglo pasado. Prueba esto el análisis profundo del filósofo y economista, Ludwig von Mises, en su libro “Socialismo”, publicado en 1922. Aquel economista, junto a otros como Friedrich Hayek, con sus libros: “Caminos a la servidumbre”, (1944), y “Los fundamentos de la libertad” (1964), dieron estocadas política-económicas mortales al frustrado socialismo.

Milton Friedman, asesor de los presidentes Richard Nixon y Ronald Reagan y que colaboró con el gobierno británico de Margaret Thatcher, y Friedrich Hayek fueron galardonados con el Premio Nobel de Economía, en 1974 y 1976, respectivamente.

También esta revolución conservadora encontró sus fuentes en los pensamientos ideológico-políticos de Russell Kirk, en su libro: “La mente conservadora: desde Burke a Santayana”; de Leo Strauss David, en “On Tiranny”; de Irving Kristol, en “Neoconservadurismo: Autobiografía de una idea”; y, de William F. Buckley Jr., padre intelectual de la fusión del conservadurismo político estadounidense tradicional con el liberalismo económico y el anticomunismo, un escritor prolífico, con más de cincuenta libros, pero la influencia más profunda que hizo en la sociedad, fue a través de la revista fundada por él, National Review, en 1955.

De la misma manera, en los EUA y el resto del mundo influyó la Sociedad Mont Pelerin, creada por Hayek y treinta y seis intelectuales, en 1947, la mayoría economistas, junto a filósofos e historiadores. Actualmente es un tanque pensante (think tank) de vanguardia.

Esta tuvo una destacada membresía; estuvieron Freiderich Hayek, Ludwig Von Mises, Milton Friedman, Ludwig Erhard -padre del milagro económico alemán-, Jacques Rueff, defensor del patrón oro; John Clapham, directivo del Banco de Inglaterra, y otros sobresalientes académicos.

Todos estos intelectuales citados promovían y defendían la economía de mercado como impulso vital a la sociedad, y se oponían intensamente a la economía de planificación central socialista, ya que la planificación centralizada conllevaba el riesgo de instauración del autoritarismo y del totalitarismo.

La planificación no solo abroga la propiedad privada, sino que elimina la libertad de pensamiento al bloquear la iniciativa o creatividad particular reflejada en la sociedad a través de la innovación.

Exposición de algunos conceptos clásicos para mejor comprensión de este trabajo.

Libertad de pensamiento: Libertad para manifestar las propias opiniones, defenderlas y propagarlas; o más sencillamente, es la libre circulación de ideas. Este concepto está muy bien recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, de las Naciones Unidad, de 1948. Esta dice en su artículo 19:”Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Innovación: Creación e introducción de nuevas ideas, métodos o invenciones en los diferentes ámbitos de la vida social.

Socialismo: Sistema económico en el cual la propiedad y el control de los medios de producción básico suelen ser de carácter colectivo y, por regla general, están en manos del gobierno bajo un sistema de planificación central.

Capitalismo: Sistema económico en el cual los medios de producción están bajo la propiedad y el control del sector privado. Este sistema se caracteriza por la competencia y tiene a las ganancias como motivación.

Mercado: Entorno en el cual los compradores y los vendedores establecen los precios de productos idénticos o muy similares e intercambian bienes y servicios.

Economía de mercado: Economía nacional de un país que confía en las fuerzas del mercado para que ellas determinen los nivelas de producción, consumo, inversión y ahorro, sin intervención alguna del gobierno.

Sistema de libre empresa: Sistema económico que se caracteriza por la propiedad privada de los bienes y los recursos productivos; por el motivo del beneficio como estímulo de la producción; por la competencia como garantía de la eficiencia; y por la fuerza de la oferta y la demanda como directriz para la producción y la distribución de bienes y servicios.

Laissez-faire: Doctrina según la cual el sistema económico funciona mejor cuando está libre de cualquier intromisión del gobierno.

Monopolio: Vendedor exclusivo de un bien o servicio en un mercado especifico. Ley contra el monopolio: Política o curso de acción que intenta poner coto a los poderes monopólicos dentro de un mercado.

La innovación ha sido factor fundamentar de la evolución de la sociedad humana; especialmente, desde la revolución industrial en Inglaterra (1770-1830) y hasta nuestros días. En ella se ha observado profundos cambios estructurales en la economía mundial.

Este proceso evolutivo económico ha pasado por diferentes etapas del desarrollo humano, desde la sociedad trivial y agraria, a la industrial y nacional, que continuó en forma ascendente hacia la transnacional y de información; y de esta manera ubicarnos en el mundo actual de simbiosis entre los seres humanos y la tecnología, junto al creciente desarrollo de la pequeña empresa multinacional.

Estas dos últimas etapas se han caracterizado por una híper-producción, aumento del número de consumidores, los bajos precios de bienes y servicios, y acelerado incremento de la población mundial, asociado a un mejoramiento en el respeto de las libertades civiles y políticas.

El sistema socialista se convirtió en monopolista de estado, lo que asociado a la falta de libertades fundamentales, puso freno a las innovaciones, y con el igualitarismo social, destruyó el concepto del mérito.

No el monopolio como ente económico, sino sus acciones monopolistas conllevaron a la perdida de la competencia, apatía de la innovación, limitación de los consumidores e impidieron la entrada al mercado de nuevas empresas, el control de los precios unilateralmente con su respectivo aumento.

Por esto, mucho antes que se desmoronara el campo comunista, Hayek, y otros economistas, había predicho su ocaso y expuesto que “el socialismo lleva la muerte histórica inscrita en su frente”.

Decía Hayek: “La propiedad privada, la competencia, el comercio, o sea la economía de mercado, son los fundamentos de la civilización y desde luego, de la evolución de la sociedad humana hacia la tolerancia, la libertad y el fin de la pobreza”.

Hago votos porque todos los cubanos que deseamos la libertad y la prosperidad de nuestra querida Cuba tomemos en cuenta las ideas y consejos de estos sabios políticos, economistas y filósofos a la hora poner en marcha la reconstrucción de nuestra nación.
oscareliasbiscet1961@gmail.com; Dr. Oscar Elías Biscet
Tomado de: http://www.lanuevanacion.com
http://www.twitter.com/@oscarbiscet

 

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