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La Isla sigue igual por 58 años más

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La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) El pasado 26 de noviembre se dice que hubo elecciones en Cuba. Pero la respuesta y los resultados son harto conocidos. Es algo para lo que el heredero en jefe del poder absoluto ya dio y ha dado respuestas. Lo hizo antes y durante el simulacro oficial. No habrá cambio en Cuba. El general-presidente y heredero en jefe, Raúl Castro conoce las fisuras y la fragilidad del piso que le sostiene. Sabe y sospecha que todo cambio hacia un contexto democrático, sería un salto al vacío para él y para sus afines del despotismo.

Hoy, los aterrados generales explotadores y ventrudos, los alabarderos y paniaguados rondan los ochenta y los noventa abriles. Lo hacen con la certeza de que lo que les queda es muy poco tiempo y en la Isla, disponen solo de achaques, miedos e inseguridades. Entre ellos, hay miedo al cambio, al exilio y a los disidentes. Sostienen la inapelable convocatoria para todos de doblar el lomo, y así ellos, incrementan y no pierden lo que atesoran. Pero con esto y para esto, solo les queda apoyarse en el miedo. Un miedo infundido que se pasea entre la realidad abominable impuesta. Este es el vector paralizante que genera entre tantos, el « no me meto en na », «tengo que votar pa’ no señalarme».

Aunque poco, algo ha cambiado. El parque de la funeraria de Calzada y K en el Vedado, en el entorno de la embajada de los Estados Unidos, marca diferencias. No hay colas de dispuestos a escapar de la pesadilla, sin hacer cosa alguna para combatirla. Los negocios que prosperaron en condiciones de permisibilidad migratoria estadounidense, simplemente han colapsado.

Hoy el régimen militar castrista, autoriza la entrada de cubanos residentes en los Estados Unidos y en el resto del mundo. Se trata solo de que necesiten dinero y todo parece indicar que tal necesidad, marca las diferencias y señala opciones en la élite castrista. Las marca, más allá de los pronunciamientos de voceros y charlatanes oficiales, que apuntaron esta señalización del interés por el dinero, sobre sus adversarios políticos.

Pronto volverán emigrados e incluso exiliados, solo que no son, ni serán como José Martí. Como señalara Carlos Luis Brito en las presentaciones que hace desde la distancia de su exilio y que por acá circulan y tanto agradecemos, José Martí fue el exilado que volvió a Cuba, pero no lo hizo de vacaciones. Por acá agregamos, que nunca vivió ni hizo millones con el esfuerzo de los que luchaban en Cuba contra los gallegos o hijos de gallegos empoderados de ese momento. Nunca hizo selecciones ni repartió grados en la manigua desde su exilio, que en su caso, fue ciertamente honroso y obligado.

Los que regresen, podrán hacerlo en yates y embarcaciones de su propiedad. Como traerán recursos para habilitar las arcas de militares y ‘neo burgueses’ revolucionarios, serán bienvenidos. Podrán disfrutar de las prostitutas más educadas, cultas y baratas del mundo. Prostitutas formadas por la revolución y el hambre por esta afirmada. Esto será la garantía más sólida y rentable para que, todo continúe. Así, mantenidos todos o la gran mayoría, callados y de acuerdo, el sueño castrista se hace realidad y la Isla sigue igual por 58 años más.
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

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