Política

La mancha que Obama no podrá borrar

La Habana, Cuba, Carlos Millares, (PD) Si bien el 17 de diciembre del 2014 fue aceptado con beneplácito por la comu- nidad internacional y la mayoría del pueblo cubano y le ganó al Sr. Obama reconocimiento y cariño, el 12 de enero del 2017 se convierte en una mancha en su historial. El acuerdo firmado con el gobierno cubano que pone fin a la política de pies secos, pies mojados y elimina de un plumazo el parole para los médicos cubanos, ha causado un profundo disgusto y puede decirse que hasta desesperación en estas mismas personas.

No es que esté de acuerdo para nada en que esta política sea buena, pues ha implicado la muerte de un sinnúmero de cubanos en el Estrecho de la Florida y más recientemente en una travesía mortal a través de los países de América del Sur y Central, creando incluso dificultades a los gobiernos de estos países; me refiero a la forma en que han sido aplicados los acuerdos, de forma expedita y sin tener en cuenta para nada los cientos de cubanos que están en el mar o atravesando fronteras, causando desesperación, separaciones familiares, etc.

Los cubanos que para realizar la travesía vendieron todos sus propiedades y pertenencias en Cuba, se ven ahora frente a la posible deportación.

Reconozco el derecho del gobierno de EE.UU. a establecer los controles que considere necesarios y oportunos para controlar la migración y sus fronteras; pero, también creo que la situación fue creada por ese mismo gobierno con esta política y la Ley de Ajuste Cubano y debió el Sr. Obama, haciendo honor al Premio Nobel de la Paz que ostenta, haber tenido en cuenta todas estas situaciones y los daños materiales y sicológicos que implicaba la expedita medida sobre todas estas personas, que dicho sea de paso, son varios cientos.

Resulta en extremo lamentable que este acuerdo y medidas expeditas pudieran haber sido motivados por la idea de crear conflictos a Trump a solo 6 días de su investidura. Realmente no se necesitaba esto; pues ya, con las declaraciones que ha venido realizando a lo largo de su campaña y durante el período de transición, existen suficientes preocupaciones en los inmigrantes y la posibilidad de que estos enfrentes políticas definidas como anti-inmigrantes.

La migración en Cuba es considerada de tipo económica, definición con la que no coincido. El fenómeno migratorio en Cuba tiene un componente socio-político agregado y que trata de ser minimizado. Es conocido que en Cuba existen serios problemas sociales que afectan al ciudadano común, la falta de derechos, como libertad de expresión, libertad de asociación y el aumento de la represión, aportan inseguridad en el futuro y conducen a buscar en otros países mejores condiciones. La pregunta que se impone es ¿dónde hacerlo? Y la respuesta es bien clara, a partir de la gran cantidad de cubanos radicados en EE.UU. y las referencias que se reciben de las posibilidades reales de tener mejores condiciones de vida, derechos y amplias posibilidades de mejorar a partir del propio trabajo. Ese cuadro propicia el fenómeno migratorio hacia ese país.

Quienes criticaban a Obama por haber sido “suave” en sus negociaciones con el gobierno cubano, tenían razón. Ha cedido más de lo necesario e imprescindible en su afán por normalizar las relaciones con Cuba.

He conocido declaraciones de líderes de la oposición que aprueban esta medida de Obama, alegando que esto aumentará la presión interna sobre el gobierno cubano y que todas estas personas afectadas por esta medida se convertirán en enemigos del gobierno y que (falsa ilusión de alguno de los declarantes) se convertirán en activos opositores.

De entrada, los que tratan de emigrar, ya son contrarios al gobierno y no están de acuerdo con la situación que tenemos y sin embargo su decisión fue tomar las de Villadiego y no enfrentarse al problema ¿Por qué pensar que de ser deportados a Cuba cambiarán su actitud?

Pienso que si yo estuviera en su situación, mi disgusto se dirigiría más bien hacia el gobierno de EE.UU., que fue el responsable de eliminar mi posibilidad de escapar del infierno.

Están también ignorando los daños materiales y sicológicos que se ha infligido a estos cubanos, la ruptura de sus sueños y la pérdida de sus bienes. Es algo realmente conmovedor. Por qué no nos preguntamos ¿cuál va a ser el destino y las condiciones a que van a enfrentarse estos cubanos a su regreso a Cuba?

Creo que mis estimados colegas que muestran su beneplácito con la medida y no critican la forma de su aplicación en sus respectivas declaraciones, le están haciendo el juego al diablo y han dado muestras de insensibilidad para los problemas de nuestros hermanos y esto es un costoso error político que vamos a pagar.

El Sr. Obama, en su salida de la Casa Blanca, ha echado por tierra todo lo bueno y loable que había realizado con la normalización de las relaciones con Cuba y que contaba con alto respaldo internacional y de la población en Cuba, que lo consideraba como el mejor presidente de los EE.UU. de los últimos 58 años. En este momento, en Cuba, muy pocos quieren saber de Obama. Si el Sr Trump quiere emular con él, creo que le va a ser difícil ganar este reto: peor que lo que hizo será difícil de lograr.

En EE.UU. hay estupendos detergentes, pero creo que ninguno va a poder quitar la mancha que Obama dejó caer sobre su conciencia.
camifa59@yahoo.es; Carlos Millares
*Analista Político. Presidente de la FUNDACION SUCESORES

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