Editoriales, Opinión

La más emblemática sociedad del malestar, editorial 488

La Habana, Cuba, Redacción Hab, (PD) Tanto se ha hablado y se habla de las sociedades del bienestar europeas, que valdría la pena hablar de la más emblemática sociedad del malestar y esta podría ser, la sociedad cubana actual.

En Cuba, no existe articulación entre diversidad de criterios desde 1959. Esta negación de todos los derechos reconocidos, creo un esperpento social que resultó ser, la sociedad del malestar más cerrada y coherente en su adversidad.

La recopilación de datos sobre arrestos arbitrarios, allanamientos y “actos de repudio” gubernamentales en Cuba, durante los últimos casi sesenta años, por parte de organizaciones de Derechos Humanos muestra un abrumador promedio negativo que combina con eficiencia diabólica la miseria material con la más absoluta indefensión frente a la represión descargada sobre los miserables sufrientes.

El régimen militar totalitario castrista, se afirma en la represión y pertinaz negativa a incorporar en su legislación al derecho internacional, para así validar su condición como miembro de la ONU y su integración en las convenciones y protocolos facultativos de derechos humanos que ha suscrito hasta el presente. Todo lo anterior afirma con solidez a la sociedad del malestar impuesta que sufren los cubanos dentro e incluso fuera de Cuba.

La creación de los monopolios militares que explotan sin la menor consideración y sin la menor decencia la miseria y la desnutrición compartida por tantos, a partir de que entre otras cosas venden en un 200% por encima del precio de costo artículos de primera necesidad y alimentos al pueblo. Creación de esta claque para reprimir, golpear, encarcelar y hasta matar y que por sus servicios al clan familiar gobernante disfrutan de privilegios y prebendas indefendibles, en comparación con el malestar compartido por tantos.

La claque privilegiada de la defensa y el orden interior (Ministerios de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Interior) disponen de ingresos regulares financieramente muy solventes. Esto afirma un sistema de exclusiones clasistas sin precedente en la historia cubana. Frente a tal situación, la CTC (Confederación de Trabajadores de Cuba) única organización reconocida, no se ha pronunciado ni se pronunciará sobre el tema.

Mientras en los medios oficiales se proclaman las vidas y los miembros salvados por el “milagroso” Heberprot fuera de Cuba, en las farmacias Cuba adentro, falta hasta la aspirina. Los médicos de que se ve privada la población cubana, son explotados desde contratos y condiciones leoninas, por el régimen que necesita los ingresos que de esta reprobable forma recaudan a lo largo del siempre indiferente y ajeno mundo circundante.

La opción totalitaria afirma el continuismo del régimen militar pero varió la opción de socialismo. Lo nuevo está en el desplazamiento desde el insano socialismo real de Lenin y Stalin hasta el más potable y digerible socialismo populista y nacionalista de Hitler y Mussolini. Se avanza por trillos totalitarios capitalistas, solo que desde otra modalidad tan salvaje y anti-democrática como la anterior y esto refuerza el malestar compartido por todos, Cuba adentro.

Por parte de los castristas, todo permanecerá igual o peor en términos de respeto a derechos ciudadanos y libertades. La vida continuará sin sindicatos libres, sin derechos y sin libertades. Todo para que la claque militar y el clan dinástico, disfruten de sus mal habidas prerrogativas y el pueblo continúe con su malestar compartido.

En el estilo inaugurado por el peor dictador latinoamericano, su sucesor se afana por consolidar una sucesión sin libertades y sin derechos, con más presos políticos y con más represión. Esto es lo que nos reserva el consorcio y es la clave para la sociedad del malestar más emblemática del continente.

Foto: Worried man pulling his hair. 
primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

 

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